En un país en el que se gobierna a golpe de titular es fácil entender que el informe de FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) sobre el monstruoso déficit de la sanidad pública no pase de ser una anécdota, pese al elevado endeudamiento del Estado español. Es más importante el Ferrari de Camps, los 2,5 millones pagados por el rescate de los marineros del Alakrana o la república de los trabajadores que amenaza con instaurar Zapatero. Todo política de titulares.
Diga lo que diga la Constitución y los progres este es un país muy religioso. Con cualquier excusa nos liamos con la religión, llámese católica, musulmana o budista. Nos encanta la teocracia y si pudiéramos celebraríamos San Obama, San Zapatero o Santa Hipoteca. Esta devoción alcanza su paroxismo con la llamada a las cruzadas por parte del portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino, la hipócrita reacción laica de los políticos democratacristianos o la expulsión de la abogada musulmana Zoubida Baskik por llevar pañuelo delante del juez Gómez Bermúdez.
La democracia es el sistema que mejor depura sus cloacas. Por eso no hay que asustarse por todos los casos de corrupción que han estallado en los últimos meses. De vez en cuando hay que tirar de la cadena. Sin embargo nos hemos instalado en un sistema de corruptelas, chorizos y pícaros que nunca se depura simplemente porque la moralidad colectiva los acepta y los frecuenta.
Reconocimiento de errata:
El soma es la pastilla que utilizan en 1984, de Orwell. No en Un Mundo feliz, de Huxley.
En internet, en las tertulias y hasta en las grandes revistas del pensamiento mundial, proliferan debates sobre tres temas: la recuperación de nuevas redes de comercialización de productos exóticos e inútiles, la reaparición de Dios como objeto de discusión a partir del nuevo libro de Saramago “Caín” y el anuncio del fin del mundo para el 21 de diciembre de 2012, a partir de una subjetiva interpretación del calendario maya. Todos teman que definen un momento: cuando uno no sabe hacia dónde mirar acaba buscando alguien que le diga qué hacer.
Lo de las redes de comercialización ha llegado a España intensamente a partir de la multinacional Agel, que ha montado un sistema que denomina multinivel cuando no es ni más ni más que el viejo modelo piramidal de timar y ser timado. La ventaja comercial de este producto para su penetración en el mercado es que lo que se recomienda boca a boca no es producto, sino la calidad de vida que te da consumir la salvación a través de un gel. ¡Si Platón levantara la cabeza!.
En pueblos y ciudades españolas empiezan a celebrarse todo tipo de reuniones para montar redes de venta de Agel. Hay una comisión por la recomendación del producto y beneficios millonarios si amplias tu red comercial. Pero zumo de naranja, pastillas del doctor Andreu o ginseng concentrado lo venden en cualquier lugar. Agel te cambia la vida. Los bucólicos videos de promoción no venden gel, venden la salvación, la felicidad. Van a tener éxito seguro. Hace unos años la gente se compraba un piso o disfrutaba con el sexo o se hacía feminista. Mucho trabajo. Ahora hay que comprar la salvación. Agel o Ceregumil o los mil métodos que muchos definen como naturistas (ahora la verdad viene de China, como si solo hubiera una China) y sus variables son como las pastillas de “Soma” en “El mundo Feliz” de Orwell. Puro sectarismo de juzgado de guardia.
Pero si no tienes bastante puedes intentar a acercarte a Dios. No intentes salvarte, de eso se encarga Dios; llámese Ala, Buda o el Espíritu Santo. Por eso las protestas por el libro de Saramago, que cuestiona a Dios y a todas las divinidades. La feligresía creyente no protesta por el libro, sino porque se cuestiona que la salvación de la crisis, de los problemas de cada uno y de todos vengan de la mano de un salvador. Esta sociedad en crisis necesita un salvador porque nadie quiere arrimar el hombro. Descartado Obama y mientras Zapatero se lo piensa es mejor recurrir al método clásico. Dios para que nos salve y los hornos crematorios para los infieles.
Por eso alcanzan un éxito social todos los argumentos apocalípticos. El libro de Douglas Preston “2012” interpreta que el calendario maya da por sentada una alineación de planetas que nos va a llevar al fin del mundo para ese año. A partir de ahí hay sectas y hasta sanadores con título. El 21/12/2012 póngase una buena mortaja que será el fin. Nútrase bien con Agel y Ceregumil, rece a su Dios y espere el apocalipsis.
Por suerte hay gente que interpreta a los mayas y la crisis de otra manera. Los más estudiosos de las ciencias sociales y económicas saben que lo que se está produciendo es un cambio del paradigma, que incluso puede derivar a bien en un cambio de sociedad. Hace doscientos cincuenta años pasamos del feudalismo al capitalismo y aquí estamos: a mejor. Y los más pragmáticos han hecho otra cosa. En la ciudad en la que vivo (Castellón), aparte de que montan redes de Agel he vuelto a escuchar por las calles el sonido de un afilador. Una oportunidad de negocio frente a la crisis.
Mientras Rajoy y Camps le dan vueltas a cuánta infantería deben sacrificar sin que Gürtel afecte a la caballería, en el polígono empezamos a ver brotes verdes. Era el comentario del último bocadillo antes de empezar el puente. ( ¡Que guay! ¡Gran crisis y todas las carreteras atascadas!) En las últimas semanas dos docenas de amigos han arrancado nuevos trabajos y consiguen salir adelante. Por supuesto sin IVA ni IRPF. Los describo por si alguien tiene ocasión de aplicarlos, porque no se explican en las Escuelas de Negocios. Pero es todo Business to Business (B2B).
En un amplio informe de Prospectiva que maneja la OPTI hay cuatro consideraciones negativas sobre la Comunidad Valenciana que coinciden en fecha y hora con otros acontecimientos: la celebración del Dia Nacional valenciano, el 9 d´octubre, el caso Gürtel, la preparación del concurso de acreedores de la constructora Soler, a la sazón propietaria de parte de las acciones del Valencia C.F. y con miles de viviendas en construcción, y la crisis deportivas y societarias del propio Valencia, el Villarreal, el Hércules y el Castellón.
Cada vez me encuentro con más amigos que me preguntan: “¡Oye! ¿Qué podría hacer mi hijo? Ha acabado la carrera de…(da lo mismo) y no sabe si hacer un master o apuntarse al paro a ver si encuentra empleo”. Y siempre hay otro que dice: “Pues mi hijo lo que me ha dicho es que se quiere ir de España”. Como no queremos enterarnos nada más que de Gürtels y góticas no hemos valorado que hay una generación española que se ha quedado perdida en el camino.
Mi hija va a un buen colegio (LLedo International School) que lo es porque ha asumido que la formación de los ciudadanos del futuro no puede depender de veleidades políticas. Mi hija y sus compañeros van a educarse en el llamado Bachillerato Internacional, de manera van a tener que estudiar mucho más para competir con sus compañeros de otros países, pero quedan fuera de los debates sobre política educativa española propios del siglo XIX. Estudias y ser felices es lo prioritario. Aplicada pues una mínima tabla de competitividad estoy más que satisfecho con el conocimiento que tendrá mi hija para que enfrentarse a la cruda realidad del mercado y de la vida que se nos viene encima. ¿Cómo estamos preparando a nuestros hijos para el nuevo paradigma?
Es que yo soy un directivo de Magna que llega a Zaragoza a negociar si despide más o menos empleados de Opel y salgo corriendo. Y si soy un chino como los que últimamente se pasean por la costa valenciana buscando negocios es que ni me como ni la paella aunque le pongan arroz blanco. Este es un país donde solo pueden sobrevivir Gaby, Fofó, Miliki y Fofito. Esto es una coña, aunque haya millones de personas que intentan tomárselo en serio. Ya digo: llega ayer un inversor y ve el numerito de las fotos de las hijas de Zapatero, el anuncio de la subida nadie sabe de qué impuestos, las entrañables conversaciones del Caso Gürtel o la guerra de espías contra los enemigos de Laporta y lo tiene claro. ¡A correr!
Desde que hace cuatrocientos años los cristianos expulsaron a los moros que la ahora llamada Comunidad Valenciana no ha vuelto a recuperar el impulso de una sociedad civil articulada. Durante años todos hemos cantado las excelencias de una sociedad civil que al final solo eran las bandas de música, las filás de moros y cristianos, las fallas o la asociación de paranyeros (caza del tordo). Cuando ahora llega la catarsis, esa sociedad civil está desaparecida. Solo existe la clase política y no se muy bien para qué.
Otra vez ha tenido que venir un inglés y escribir una novela en la que demuestre que en España, en este caso en la Comunidad Valenciana, Castellón, es posible otro turismo más allá del sol, la playa, Marina d’ Or, los parques de atracciones y los campos de golf. Jason Webster toma de referencia el pico de Penyagolosa para escribir “La montaña sagrada” y demuestra que el mejor parque temático del mediterráneo está a diez kilómetros de la orilla del mar o del mayor campo de golf y el mejor resort.
Domingo, 22 de noviembre
Paco Sande
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos
José Luis Palomera Ruiz