Aunque es sábado los del polígono almorzamos juntos para celebrar que por fin nos han devuelto el IVA. Pero como siempre el enterado de la tornillería ha traído unos periódicos con lo que dicen que son las conclusiones de las cumbres de los grandes empresarios españoles. “Dicen lo mismo que hace cinco años”, lee el carpintero. “Deben tanto que no se enteran de lo que está pasando”, añade otro. “Tienen artrosis”, como mi abuela. “Tienen miedo a moverse por si se caen”. De la crisis saldremos pero nadie sabe cómo y hacia dónde.
Lo dijo Juan Fernández Aceytuno, autor del libro “Gestión en tiempos de crisis”, cuando habló el lunes pasado a los industriales azulejeros de la Comunidad Valenciana: Esta crisis le llaman X porque nadie sabe de verdad cuándo se resolverá. Por eso cuando esta semana en el polígono uno de los comensales comentaba la conferencia la siguiente decisión fue pasarse a la economía sumergida. ¿Quién aguanta sin saber qué va a pasar? Bueno, como dice Daniel Montero, solo lo aguanta La Casta (El increíble chollo de ser político en España, La Esfera de los Libros).
El Instituto de Tecnología Cerámica celebra este año su cuarenta aniversario y ha organizado una buena serie de conferencias en Castellón, base de esta industria en España, que tienen por un lado un aspecto conmemorativo y por el otro netamente renovador. La cerámica ha sido una industria muy próspera en los últimos cincuenta años, pero ahora se encuentra ante una crisis estructural de las solo saldrán las empresas que mejor se adapten a los nuevos tiempos. Por eso las conferencias tienen mucho que ver con los cambios a introducir para salir de la crisis.
Mi hijo el economista me trae a la fábrica una docena de planes estratégicos, proyectos de prospectiva y manuales de innovación que les han dado en la universidad. Los llevo al bar del polígono para alardear con los colegas de pyme y a los dos minutos lo tiro a la papelera. Todos dicen lo que tenemos que hacer para salir de la crisis, pero ninguno pregunta a los clientes. ¿Cómo coño vamos a hacer coches si no sabemos los coches que quiere el comprador?
Coincidimos los cinco autónomos que almorzamos juntos en el bar del polígono. Hace meses que ni saludamos a unos familiares que siempre tiene uno y que se dedican a la política. Cualquiera se va a comer un día a casa mi primo, lleva una botella de vino y luego lo meten en una trama de corrupción. Total que mi primo (y lo mismo cuentan el resto de autónomos) ya no puede hablar ni con el maestro de su hijo. Le huye.
El viernes llevamos a almorzar al polígono a mi hijo el economista y al hijo de otro compañero de nave que es publicista. Los dos están en el paro desde que acabaron la carrera, pero nos dieron una lección sobre la crisis y las oportunidades que supone para las empresas emprendedoras. Nos tuvieron dos horas con la boca abierta y luego ellos volvieron al paro y las cinco pymes volvimos a preguntarnos cómo vender tornillos, ladrillos y vasos de plástico y a discutir con el director del banco un crédito de tres mil euros para pagar la nómina.
Hay un experto singular (Peter Simons) que desde las Cámaras de Comercio explica un principio que debería convertirse en un cartel en la puerta de nuestras fábricas grandes y/o pequeñas. Lo importante ahora ya no es fabricar. Lo importante ahora es vender lo que quiere el cliente. Y para vender hace falta márketing, técnica, recursos, capacidad para saber lo que quiere el cliente y grandes tubos de ADSL que pasen de los 100 megas. ¿Sabe alguien dónde hay de esto?
Para evitar tener que comprar una casa nueva, un vecino del polígono que quiere casar a sus hijos ha decidido arreglar una casa vieja que tenía en el centro de la ciudad. Se dijo: “contrato dos chapuzas (ahora se llaman empresas de reforma integral) y me dejan la cocina y el baño impecables y luego me pintan la casa y las puertas.” Casa nueva por cuatro euros y sin pedir permiso al banco. ¡Ja! Ni que tuviera que hacer El Escorial. No contaba con los políticos metidos a Pepe Gotera y Otilio.
Vuelvo a recurrir al libro de citas de Woody Allen: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes futuros.” Lo malo es que tal como viene el asunto ya no se qué planes futuros puedo hacer con mi PYME. Zapatero no me ha aceptado el regalo, el director del banco no me saluda, los proveedores me exigen el pago en efectivo y los tres clientes que pagan nos los disputamos al mus en el bar del polígono. Y encima el último informe del eurosocialista Joaquín Almunia destroza toda la supuesta política antricrisis del españosocialista Rodríguez Zapatero.
Mire señor Zapatero. Solo los salarios de dos trabajadores y usted si quiere cobrar algo como autónomo. Los costes los puede reducir a la mitad si se pasa a la economía sumergida, que es lo que está haciendo todo el mundo. E incluso los dos trabajadores le agradecerán que los mande al paro porque así tienen un año de subsidio, más seis meses de regalo y luego con otra votación de la benéfica izquierda parlamentaria igual aguantan hasta dos años. Para el 2012 dios proveerá, que será la fase siguiente para equilibrar el déficit.
Un amigo que está muy enterado me dice en los primeros escarceos del retorno veraniego que si fuera el ministro de Educación, mi respetado Angel Gabilondo, obligaría a todos los políticos, sindicalistas, patronos varios, periodistas afines y comelitones a estudiar los textos completos de los muy buenos informes que hacen los gabinetes de estudios de cajas, cámaras y hasta algún banco. Así dejarían de decir tonterías, como esa de asombrarse de que el 63 por ciento de los españoles ya son mileuristas.
Un día en el programa Pasapalabra preguntaron: Palabra con S que significa subvención para sobrevivir. Uno dijo autónomo y lo dieron por nulo. El otro dijo parado de larga duración y le dieron el premio. Tal vez por eso todo el mundo dio por entendido que el Gobierno de España y de Zapatero regale una subvención de casi 500 euros al mes durante seis meses a unos trescientos mil parados y niegue su propia existencia a los miles de autónomos que todos los días cierran empresas, comercios y cualquier tipo de negocio para incorporarse a un paro no registrado. No existen ni para Pasapalabra.
La decisión de Zapatero de alargar seis meses un subsidio de desempleo es la recuperación de la doctrina Thatcher y Reagan sobre el control de los parias. El subsidio a cambio de nada es un formato conservador de mantener fidelidades y el patio muy tranquilo. Nada de socialismo progresista. Aquí, supuestamente, es a cambio de formación. ¡Que barbaridad! No se plantea la capacitación profesional durante el periodo normal de paro y se plantea como condición cualitativa para los seis meses extra. ¿Alguien planteará alguna vez la dedicación de ese presupuesto a generar puestos de trabajo productivos?
Pues cuando mis colegas de PYMES y un servidor hemos visto este alarde en el garito de las vacaciones a los Alcantara que todo disfrutamos, nos hemos quedado alucinados. El fontanero no quiere ni abrir en septiembre. El de la academia ya ha bajado la persiana. Y el que hacía placas solares ha decidido suspender pagos a la vista de las incógnitas sobre la política energética. Todos han dicho: ¡Quiero ser un parado! Cierren o no cierren, fabriquen o no, nos van a pedir cuentas por ser unos putos autónomos. Si fuéramols parados nos darían quinientos euros para aguantar seis meses más. ¿Y qué pasará cuando acaben los seis meses?
Zapatero está a lo que está y a promocionar un Púlizer con las filtraciones y Rajoy a los trajes de Camps y al control del premio de las filtraciones. Y mientras tanto en Andalucía el 78 por ciento dicen que su problema es el paro y el futuro económico y en la Comunidad Valenciana Standard & Poor´s aclaran que el déficit público por caída de ingresos será parecido al de la posguerra civil.
Así que los cólegas de PYMES hemos decidido contratarnos unos a otros para luego hacer un ERE y despedirnos, para cobrar alguno de los subsidios que da el Gobierno de España y de Zapatero. ¡Esto es Jauja!
Sígueme en www.twitter.com/jmontesinos
Domingo, 22 de noviembre
Paco Sande
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos
José Luis Palomera Ruiz