Colegas botiguers catalanes fueron quienes decidieron el domingo darle la vuelta a la tortilla. Y es que no en vano son una fuerza considerable y llevan meses viendo como el comercio cae en Catalunya más aprisa que en el resto de España, que es decir.
Zapatero ha tenido que tragarse el sapo y cumplir la orden del Rey Juan Carlos y recibir este sábado en la Moncloa a los 37 más VIP de la empresa española para que le cuenten cómo están de cabreados. Pero el jueves el propio Rey convocó de urgencia a la vicepresidenta Salgado para hablarle de lo mismo, no para escucharla: La sociedad civil está muy cabreada y quieren que los políticos hagan algo. ¿Se han dado por enterados?
En el bar del polígono esta mañana alucinábamos por el tubo del vino con gaseosa. Resulta que el presidente de Irlanda, que yo no lo sabía pero se llama Brian Cowen, ha tenido que coger el toro por los cuernos y asumir que los europeos le prestemos más de cien mil millones para salvar los trastos. A usted y a mi nos tocan unos cuantos cientos de ese aval que no nos devolverán nunca, pero el debate en el polígono era qué pasará cuando Zapatero vaya a hacer lo mismo ante los otros europeos. ¿Quedará algún avalista dispuesto a correr más riesgos?
Uno de los muchos empresarios del textil, mueble, cerámica, ocio y otros sectores industriales valencianos que el jueves y el viernes intervinieron en el COSMU comparaba la situación actual con dos películas. La que en 1941 Erron Flyn y Olivia de Havilland protagonizaron bajo el nombre de “Morir con las botas puestas” y la que en 1956 Randolph Scott y otros ejemplarizaron con “El séptimo de caballería”. Unos muy valientes mueren hasta con las botas puestas y otros igual de valientes conquistan territorios y salvan a los buenos. El paralelismo con la economía valenciana es ejemplar.
En el bar del polígono hoy se hablaba de dos cosas. Una la casa de cristal esa que han colocado en Nuevo Centro, en Valencia. Y la otra que se nos van a caer los bancos encima porque ya no saben qué hacer para sacarnos un duro. No nos prestan dinero ni lo queremos (¿cómo coño lo devuelves si no vendes una silla?), pero es que encima están quitando de la circulación hasta las pesetas que le quedaban a la abuela.
Llevo semanas con tres coplas que me rondan los oídos. La iniciativa privada empieza a encontrar salidas a base de reinventarse. Y hay muchos en esa tarea, como hay más empresas convertidas en estatua de sal. Pero están atascados los bancos y cajas, que deben más que tienen, y las administraciones que en los dos o tres próximos años no tienen ni para el toner de la fotocopiadora. Hay una burbuja oculta por las próximas elecciones, pero que estallará en mayo. Apúntelo en la agenda.
Para mañana lunes me espera un largo debate en el bar del polígono sobre la innovación. A fuerza de pasarles fotocopias he conseguido que algunos valoren que eso de la innovación, amén de un discurso de mi hijo el economista, puede servir para ganar unas pelas. Pero no lo tienen muy claro, porque al final me preguntan: ¿Si eso de la innovación es bueno por qué no lo hace el Gobierno? ¿O el ayuntamiento? ¿O la Generalitat? Y la verdad es que me he quedado de piedra.
A través de una red social profesional (Linkedln), un empresario de PYME me comentaba estos días que esas historias de la Estrategia de Política Industrial (EPI) que presentan Camps y Rambla no van a ningún sitio porque no hay forma de salir del círculo vicioso en el que vivimos. No sabemos fabricar otra cosa y de otra manera y eso de innovar queda muy bien como discurso de universidad pero es muy complicado ponerle IVA y obtener beneficios. En resumen: utiliza internet para irse de viaje y no sabe innovar en su empresa.
Mañana martes he convocado una reunión de urgencia en el bar del polígono. Después del carajillo voy a presentar una reflexión que me ha caído de cara este puente maldito. Como le debía una a mi mujer nos hemos ido a pasar un par de días fuera de casa, aunque con el presupuesto ajustado. Y resulta que al final éramos los de siempre, haciendo lo de siempre y comprando lo de siempre. Dos días de movimiento económico circular que no aporta un euro neto a la caja de nadie. ¿Qué coño hacemos cada día en el taller? Aguantar el tipo.
Jueves, 31 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo