La pregunta es de Lenin y de libro, pero en el primer caso dio lugar a la revolución soviética y en los libros al uso sobre la crisis todo se traduce en palabrejas como innovación, cambiar el modelo de vida y negocio y, como mucho, adaptarse al cambio de paradigma, que es lo que aconseja Darwin. Lo malo es que aquí todos los días queda claro que la cosa está cambiando, con o sin libros, pero los lunes amanecemos como si fuera hace un siglo. Nunca pasa nada.
La Selección España de Fútbol ya ha pasado a la historia. Magnífico. Pero en la misma semana más de un millón de catalanes protagonizan una marcha soberanista contra el Tribunal Constitucional y todo aquello que se mueva fuera de su nación. En la Comunidad Valenciana siguen apareciendo bajo las setas más casos de supuestas corruptelas, con intervenciones instrumentales de la policía de Rubalcaba para generar más mierda. Y la economía de empresas y familias cae en un picado total, hasta el extremo que aunque hay algún indicador positivo el pesimismo invade corazones y bolsillos.
Y mucho más, que demuestra que las cosas están cambiando aceleradamente. La Comunidad Valenciana pierde imagen de marca/país cuando precisamente vive de eso. Se extiende la inseguridad jurídica sobre lo que pueda ocurrir de forma incontrolada sobre la estructura del Estado. Y duro que vuela al calcetín. Pero aquí no se ve voluntad de cambiar las cosas. Como mucho mantear a Del Bosque.
Los políticos y sus correas de transmisión mediática siguen hablando de lo mismo que la pasada semana. Si elecciones anticipadas, si las corruptelas de Camps y su partido o si Zapatero es el que nos ha metido en el lio este del Estatut, porque ni siquiera sabe gestionar su partido. Pero esa da de comer a los cotillas, porque es como si todas las noches habláramos de Belen Esteban. Hablamos, la ponemos a parir, salen mil historias tenebrosas de “Ambiciones” y al día siguiente vuelta a empezar.
Solo que con un millón de catalanes soberanistas en la calle, millones de parados sin esperanza y familias y pymes en bancarrota no podemos jugar a listas de ministrables, crisis de personas en la Generalitat de Camps y Zapatero y Rajoy echándose sal gruesa. Los políticos tengo claro que no les interesa percatarse del cambio de paradigma, pero me pregunto si la sociedad española es capaz de valorar lo que está ocurriendo o prefiere poner pronto el cartel de “Cerrado por vacaciones” y volver en septiembre a ver cómo está la Esteban de morena.
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para ocasión más propicia, so pena de jugar a la carta de un problema especifico la suerte del Gobierno y aún quizás la de las Cortes Constituyentes- El mencionado Estatuto, desde aquellos ya lejanos tiempos hasta el mismo día de ayer, sin saber quien tiene la culpa, lamentablemente siempre ha estado rodeado de grandes y enconadas polémicas.
1/Soy de los que piensan que el Estatuto de Cataluña, es el cuento de nunca acabar. Me fundamento, con unas conversaciones telefónicas que tuve el honor de mantener en 1979, con una de las más relevantes personalidades republicanas en el exilio de Paris. Mi amable interlocutor me explicaba al respecto .: -El debate parlamentario había llegado a una difícil encrucijada. Los más eminentes intelectuales de aquellas magnificas Cortes -juntamente con las de Cádiz de 1812 y las revolucionarias de 1869, las de más alto rango político que haya conocido la democracia española-, Unamuno; Ortega y Gasset, Sánchez Román, habían socavado con sus mazazos polémicos la unidad se la mayoría que ya a regañadientes sostenía al Gobierno de la Republica en su empeño de reconocer al país catalán el régimen de autonomías regionales autorizado por la Constitución de la Republica. El propio señor Azaña me confío en la intimidad sus temores de que hubiera que aplazar el debate para ocasión más
Jueves, 31 de mayo
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo