La secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, utiliza el término sociológico “tinta de calamar” para explicar la estrategia del PSOE para escampar la mancha de la difamación sobre el PP. La estrategia del PSOE no es mala aunque escasamente eficaz, como ocurre con otra denominada la “fábrica de generar problemas” y que tiene como objetivo la distracción del personal de los temas conflictivos reales.
Pero Cospedal olvida la psicología colectiva en momentos de crisis. La gente no es tonta. O lo que es lo mismo. Unos pocos acaban concluyendo lo mismo que las muchedumbres. Por supuesto que el PSOE utiliza la técnica de la “tinta del calamar” para manchar todo lo que huela a PP. Es lo mismo que hace el PP cuando justifica en la mediocridad de Zapatero todos los males que padecemos los valencianos. La tinta del calamar no se detiene. Por eso hace un arroz negro delicioso. Pero las muchedumbres tienen entidad propia y ahora se reconstruyen por internet.
Obama ya lo demostró en su campaña electoral frente a los grupos judíos demócratas y republicanos que controlan las empresas mediáticas. Obama hizo como esta semana decía Val Nielsen en los desayunos de ABC: hay que estar pendiente de lo que dicen de ti, no de lo que dices de ti. Por eso la mancha de la tinta de calamar se seca por el saber de las muchedumbres, que escribió James Surowiecki en 2004. Internet deja en manos del ciudadano la mancha de la tinta del calamar. Otra cosa es que los políticos valencianos solo están pendientes de lo que ellos dicen de si mismos. ¿Cuántos tienen perfil en Twitter?
No puede utilizarse la tinta de calamar en el consabido tema del Estatut porque las muchedumbres están a por el arroz del arroz negro no por el Estatut. Como mucho esta noche por la Selección. Por eso el propio ministro Blanco cambia el paradigma socialista y apuesta por la financiación privada del AVE mediterráneo porque sabe que ya no hay finalidad ideológica en la obra pública. El cambio va como el AVE. Hace un par de meses Bancaja y la CAM eran intocables y ahora muchos suspiran aliviados. La crisis económica provocará un nuevo modelo de Estado y ya no vale remugar por la pérdida de una nación sin arroz.
En cualquier parte del mundo han centrado las preocupaciones en el arroz. Si aquí el partido gobernante sigue solo preocupado por escampar la tinta del calamar es su problema, porque el cambio de paradigma no hay quien lo pare. Bien hará Cospedal y sus feligreses en asegurar el arroz y valorar la inteligencia de las muchedumbres.
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Mal nos irá en estas 17 taifas de nuestras entretelas de preocuparnos de lo que dicen los políticos. De lo que de verdad debe preocuparnos es solo por lo que hacen. De esa manera escrutan a los políticos en las democracias más asentadas. Los políticos en el ejercicio de su cometido pueden hablar lo que les venga en gana, pero mucho ojito -con lo que hacen. Todo lo contrario que ocurre en este país de las 17 taifas.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez