La esquizofrenia progresiva es una enfermedad personal que puede darse también en colectivos que por diferentes motivos optan por vivir fuera de la realidad. Me da la sensación de que algo de esto nos está pasando a los valencianos, que no acabamos de valorar la dimensión del problema que tenemos encima. Estamos en plena esquizofrenia progresiva.
Todos asumen que España tardará un mínimo de siete años en volver a la normalidad, dada la deuda de empresas y familias (unos 604.000 millones de €). Con el porcentaje estadístico habitual para la Comunidad Valenciana, resulta que estamos en una deuda de casi 100.000 millones entre la autonómica y la empresarial y familiar. ¿Podemos quedarnos cruzados de brazos? Hemos de hacer eso que ahora se llaman cambios estructurales hasta en las familias y las empresas. Y de entrada comprender que el de la tienda no nos seguirá prestando mientras nos vea paseando en Mercedes.
También hay quienes ya han salido de las fiebres. Hay grupos de empresas, personas y hasta los más simples autónomos que están hartos de oir hablar de la crisis. No confían un pelo en la clase gobernante, pero se han puesto a la faena con ideas nuevas que demandan los mercados. Y bancos y cajas no les hacen feos. No esperan mucho de los fondos de inversión, que ni están ni se les espera, pero están por rascar en el calcetín y empiezan a recibir visitas bancarias, por ejemplo de las rurales que tienen ahora dinero limpio.
Hay fabricantes de muebles aliados con la francesa Myfab para hacer muebles de diseño por encargo. Hay promotoras de Castellón muy arruinadas, hartas de llorar para refinanciar su deuda, que han puesto a trabajar un 5 por ciento de su tesorería en nuevos negocios. Otros, en plena esquizofrenia, no saldrán de esta en esos siete años.
E igual las administraciones. Ya me dirán qué hacen la Diputación y el ayuntamiento de Castellón aprobando por unanimidad política reclamar al Gobierno de España y a la Generalitat que hagan todas las obras pendientes desde el siglo pasado. Pura Esquizofrenia. ¿No sería mejor una consensuada revisión de lo que realmente hace falta para el Siglo XXI? Mundo Ilusión, el aeropuerto, por ejemplo, fueron proyectos necesarios para unas circunstancias económicas concretas. ¿Lo serán en un futuro? ¿Quién prestará el dinero para acabarlos?
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Mi vínculo con Castellón viene de lejos, -viene desde mis años mozos de cuando hice la mili en el cuartel San Francisco, el que se encontraba a la entrada de la carretera de Valencia (en mi último viaje a la capital de la Plana, aun se encontraba erguido el campanario de aquel desaparecido Convento).Lastima la demora y las circunstancias tan negativas que se encuentran tanto el aeropuerto, como Mundo Ilusión. Lamento, el aparente desinterés que existe por el CD Castellón, del que tantos encuentros pude presenciar en el desaparecido Campo del Sequiol próximo al recinto cuartelario. Coincido, -nada de generar nuevas burbujas, con la actual, nos vasta y nos sobra.
Yo defendí el aeropuerto como una necesidad pretentoria. Y Mundo Ilusión. Y los campos de golf que durante años se proyectaron y no se han hecho. Pero lo que planteo es que las circunstancias han cambiado rotundamente por efectos de la crisis. Los parámetros de los últimos treinta años han cambiado y planteo que los políticos tengan en cuenta esas nuevas circunstancias a la hora de ajustar sus reivindicaciones.
El negocio y la afición del fútbol ha cambiado, por eso nadie va a salvar al Castellón. Y no pueden haber 47 universidades. 50 aeropuertos o un tren a cada pueblo, como hasta hace un par de años se postulaba. Las familias hemos cambiado en nuestra economía, recortando hasta en camisas. Hemos de planificar el futuro con la austeridad como base. Si hemos de traer turistas a de ser por nuestra oferta añadida al sol y la playa, no por el aeropuerto a quince minutos. Y para mi que eso no significa perder el gozo. Hay que ajustarlo a la realidad y no generar una burbuja. ...
La lectura del comentario me sumerge de lleno en un mundo lleno de dudas. Desde la pequeña distancia que separa el Cap i Casal de la capital de la Plana, pensaba que el aeropuerto era una perentoria necesidad para esa pujante provincia del norte de Valencia, pero mi gozo en un pozo, y más cuando mi nieto de 23, años viene y me dice.- “Avi, el CD. Castelló, ha baixat aquest any de categoria”. Lo que nos faltaba.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez