En la esquina de mi casa tengo un “mercado” que ha intervenido a unas cuantas familias porque le deben el pan desde hace un mes. Deben ser como esos mercados que dicen que tienen intervenida la economía española. Lo que no dicen es que está intervenida porque debemos más de lo que tenemos. Por eso los “mercados “ de la esquina de mi casa tampoco se fían de quienes les deben el pan, aunque estos les prometan el pronto pago. No se fían porque ven que el dinero del pan se lo gastan en el bar y nunca les pagarán lo prestado en especies. Ese es simplemente todo el secreto del cacareado asunto de los mercados.
Al final resulta que los mercados somos todos. Yo le debo al de la panadería porque compré más pasteles de los que podía comer y pagar. El del pan le debe al de la harina porque me tenía que hacer esos pasteles y la fábrica de harina no paga el alquiler porque además es muy caro. Y como unos se lo gastan en el bar y otros no ganan para el alquiler, pues nadie se fía de nadie y al final ni hay cerveza en el bar, ni harina, ni pan. Pues ahora hay que multiplicar eso por millones de millones y entenderemos porque los otros mercados, que también somos todos, no se fían y nos aprietan para que no nos lo gastemos en el bar. Primero hay que pagar lo que debemos y después ya nos fiarán más. O no. Ya saben: Hoy no se fía y mañana tampoco. Lo que pasa es que a los hidalgos españoles no nos gusta que nos recuerden que las deudas hay que pagarlas.
De ahí que quede en un rincón de la actualidad la visita del presidente del Deutsche Banck, Josef Ackerman, a la Moncloa y a instituciones y grupos privados españoles. Vienen a cuidar sus deudas, porque entre el Tesoro y los créditos privados solo a este banco le debemos más de 80.000 millones de euros. Pues hacen como el del pan: no se fía porque ve que seguimos gastando en el bar. Y por eso viene a decirnos que dejemos de ir al bar y paguemos lo que debemos porque no nos van a fiar más. ¿Eso es estar en manos de los mercados? Eso es asumir lo que decidimos el día que pedimos prestado para comprar demasiado pan. Tenemos que asumir tenemos un agujero en el bolsillo.
Por supuesto que no le falta razón a Paul Krugman cuando dice que las decisiones actuales de los políticos infringen dolor. Ahora se han acabado las inversiones públicas para mantener el gasto y le piden a la ciudadanía apretarse el cinturón. Evidentemente estas decisiones infringen dolor, pero es que el dolor lo sufren cinco millones de españoles en el paro desde hace un par de años. La cuestión es que alguien debe explicar que si no se sufre dolor seguiremos enfermos hasta el Siglo XXII.
En julio deberemos hacer frente a deudas públicas y privadas con bancos extranjeros por más de 50.000 millones. ¿Podemos hacerlo? No. Lo cual nos llevará a volver a pedir más dinero para pagar el principal y sus intereses. Como dice el de la panadería seguimos gastando el doble que ingresamos. ¿Quién paga la diferencia? Pues el del pan no quiere seguir haciendo de pagano mientras nos ve echando unas copas en el bar. Así que hemos de pagarlo entre todos y dejar de tomar carajillos.
Esos son los mercados. Tienen la misma cara que el del pan, el de la harina o el de la fábrica. Y por mucho que lo disfracemos con huelgas generales, cabreos personales o juegos políticos a favor o en contra la cuestión es que ven como seguimos tomando el carajillo en el bar mientras la deuda sube. La reforma laboral es una chorrada y otra más los ajustes pusilánimes. Es todo un cambio de mentalidad que implica suprimir el carajillo. Pero vamos al contrario: pedimos más prestado. ¿Será capaz de explicarlo Zapatero? ¿Saldrá Rajoy a decir que se acabó el carajillo? ¡JA!
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De continuar con el actual estado de cosas y de despilfarro, llegará el momento que tendremos que pagar hasta cuando nos den la hora. Y por lo tanto será el momento preciso de decir,-"Señores, se acabó el carajillo".
Tengo escuchado en infinitas ocasiones, que lo que verdaderamente falla en España, es su régimen plagado como está por una clase de politicastros emergidos de los tiempos de la transición (de la cual cosa soy coincidente). En este momento, existe la percepción, que en todos los estamentos oficiales las personas de una manera u otra están “captadas” por medio de grandes sueldos y bicocas y cero en trabajo. Politicastros, vividores y arribistas, en todos los tiempos los ha habido, pero con el atenuante de que tenían sueldos de miseria. Otros de más de lo mismo, -se puede decir de los medios de comunicación, quienes descaradamente toman siempre partido por la ubre que nutre su pesebre. Ninguno de esos medios airea las deficiencias del actual régimen. En las tres provincias valencianas, hay un dicho, -que viene en este caso como anillo al dedo, -que traducido al castellano dice.-El que más pueda capador. De continuar el actual despilfarro llegará el momem
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez