Con claroscuros y sabor agridulce para los tiempos que corren he acudido a unos cuantos foros de inversores para presentar dos empresas que necesitan financiación (Maretea y Peonia Click) . Pero al igual como otros emprendedores concluyo que el dinero español está acojonado, tiene miedo, ha perdido la rentabilidad del riesgo y solo ansía meterse en un maletín o buscar calcetines seguros. El dinero español no acaba de aventurarse en la nueva economía y eso nos pone a diez años luz del crecimiento que tengan otros países de nuestra área.
Las ideas que proponemos los emprendedores pueden buenas o malas, las hay para todos los gustos y riesgos. Pero resulta sorprendente que tanto en el IESE como en cualquier otro Fondo de Capital Riesgo o los Bussines Angels más conocidos solo se formalicen apuestas sobre negocios del pasado. Y en muy pocas ocasiones se asume el riesgo, aunque muchos ejemplos hayan demostrado la rentabilidad de las aventuras en nuevas tecnologías, industrias agroalimentarias o las relacionadas con la salud. El dinero español mira todo con recelo. Tiene la quimera de la renta fija que no la asegura ni el Zapatero más soñador de hace quince días.
Lo curioso es que esta actitud contrasta con lo que está ocurriendo en otros países cercanos, por no irnos a los emergentes o a Estados Unidos y su área de influencia. Por eso van a salir antes de la crisis. Han asumido que están en ella y que el paradigma es nuevo. Aquí andamos dilapidando venganzas con los funcionarios, el recorte de pensiones y refinanciando deudas que nunca podremos pagar. Mientras hasta Portugal asume riesgos emprendedores que el dinero español no es capaz ni de plantearse, sea en billetes de 500 o de 50 €.
Por eso hay un doble fenómeno que nos deja en tierra de nadie para los próximos veinte años. La materia gris emigra a países donde les premien el conocimiento. Y el dinero se cobija mientras otros capitales vienen a ocupar el hueco que deja el euro con la cara del Rey. En unos años, como ocurrió antes de la II República, las grandes infraestructuras, las industrias emergentes y los contenedores de conocimiento estarán en manos extranjeras, como ya ocurre con sectores como el juguete, la industria agroalimentaria o la farmacéutica, y sus gestores serán extranjeros.
En mi caso, humilde emprendedor, ya han venido a verme un par de intermediarios de capitales extranjeros simplemente para preguntar qué hago y cuál es mi idea, mientras ante los foros españoles los iniciadores andamos intentando convencer a los del dinero que olviden de una vez el ladrillo, que cualquier tiempo pasado nunca fue mejor. Por eso la crisis no es solo financiera, ni política, de las subprime, ni de la burbuja inmobiliaria, ni de Zapatero. Hay una crisis sistémica que afecta a un modelo económico/social que está sujeto con chinchetas que se están cayendo.
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En este país nuestro, está más que demostrado que no tenemos cultura financiera, y por lo tanto en momentos de incertidumbre como los que estamos pasando nadie quiere asumir riesgos. El dinero tiene mucho miedo, además, desde siempre está más que sabido que el miedo es libre. Basta con que una nación se encuentre pasando un bache, para que el dinero huya de ese país, por eso no entiendo como el Gobierno tardara tanto para prevenir la actual crisis, razón que ha propiciado la desconfianza tanto en el dinero patrio, como en el foráneo. Por lo tanto, tendremos que reconocer, que cuando no puede ser no puede ser, y además es imposible.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez