Por la mañana, en el bar del polígono, ya nadie habla de la crisis. Zapatero y Rajoy liados a mamporros y mi socio se quejaba de que su hija no puede ir a ver Patito Feo porque solo actúa en Madrid y Barcelona. En las radios todo eran sesudos comentarios sobre las hazañas bélicas de los partidos políticos para no llegar a un pacto, pero mi vecino de mesa apostaba dos carajillos a que el Madrid le pone esta semana la bota encima al Barça. ¿Dónde está la crisis?
Al salir del bar un colega y yo nos hemos quedado hablando de que la gente ya no hablaba de la crisis. Y no era un chiste. En algunos bares colgaron hace unas semanas aquello de “prohibido hablar de la cosa”, porque con dos coñacs el personal acaba siempre en desbandada. Pero ahora es que la gente se ha hartado de hablar de la cosa, entre otros motivos porque no sirve para nada.
Mi hija la que trabaja en una ETT me dice que hasta quienes ofrecen puestos de trabajo están hartos de que no se presente nadie con un mínimo de cualificación. Pero añade que también están cabreados quienes van a buscar trabajo porque nadie les hace caso. Aunque me comenta que hay diferencia entre el cabrero de quienes viven en una ciudad y quienes están parados en un pueblo, con derecho a una bolsa de patatas de la suegra.
¿Para qué hablar de la crisis? Esta constatación es grave. Indica sumisión ante el destino, pero también la calma que precede a la tormenta. Cuando el personal ve que no le solucionan el problema y que tiene escaso futuro acaba tirándose al monte. Y más pronto la economía sumergida no dará para tantos. ¿Se han enterado de eso Zapatero y Rajoy? ¿Y Camps y Alarte? ¿Alguien se ha puesto a pensar que en la puerta del bar del polígono cada día hay un par de inmigrantes que ya no tienen ni para pagar el alquiler donde viven sus hijos? ¿Los van a repatriar o también hemos perdido el interés por esta cosa? Le preguntaré a un amigo que conoce a Rafael Blasco, que dicen que es el conseller de esto de la inmigración.
Mi otro hijo, el economista en paro, dice que también andan abroncados los del PP y los del PSOE de Valencia, aunque a mi me parece que solo están pendientes de los trajes del Gürtel ese o de la Pajín. Como a los del bar del polígono tampoco los veo muy interesados por eso de la crisis. Debe ser que tienen poco que decir. Como mi socio, igual están pendientes de encontrar entradas para Patito Feo, que es lo realmente importante.
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Sin lugar a dudas, el enfrentamiento de Zapatero y Rajoy, no interesa más que a esos "sesudos" comentaristas que antes de abrir la boca ya se sabe por donde remará su barca. El desespero pienso que llegará cuando todo ese amplio mundo de los subsidios deje de percibirlos, que todo llegará. Mantener hoy en día un negocio es cosa de titanes, al igual ocurre con el trabajador no cualificado que tiene más de cuarenta años. Mal pinta la cosa, por cuando toda esta recua de políticos que mal nos gobierna relegaron el interés de la juventud en fomentar las Universidades Laborales
Sábado, 18 de febrero
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Francisco Rubiales
Carlos Ruiz Miguel