Los foros mediáticos y políticos andan encantados con tanto jolgorio que nos montan el CIS, las ridículas oraciones laicas de Zapatero o las soflamas preelectorales que nos montan Soraya Sáez de Santamaría o cualquiera de los voceros del PP. Son mil y una excusa para no reconocer ante el pueblo español que la cosa está muy mal, pero que muy mal, y que para salir adelante solo valen sangre, sudor, lágrimas, mucho tiempo y mucha imaginación.
Las encuestas dicen que si ahora hubiera elecciones las ganaría el PP, lo que no quiere decir que Rajoy gobernara. Pero de las mismas encuestas se concluye que miles de españoles que votaron al PSOE y al PP en los anteriores comicios no quieren apostar por ninguno de los dos partidos, ni siquiera tapándose la nariz a la hora de votar. Por la izquierda el ganador de este desapego será Izquierda Unida, que ni está ni se le espera pero sacará provecho. Por la derecha no hay beneficiario hasta que salga un partido racista. Rosa Diez siempre es un querer y no poder que solo subirá unos cuantos escaños, neutralizados por el PSOE con los socorridos pactos nacionalistas.
Pero ese no es el problema. Tanto canto electoral es solo un entretenimiento. Tal vez por eso Esteban González Pons se ha aliviado sin entrar al toro y en lugar de pedir un adelanto electoral pide que el PSOE se replantee sustituir a un presidente de Gobierno que no es capaz de sacar las castañas del fuego. Deja el problema en el tendido socialista.
Quizá porque sabe que al PP de Rajoy (ni siquiera al de Esperanza Aguirre o al de Camps) no le interesa ahora unas elecciones. A la crisis le quedan dos largos años, en los que Zapatero se puede quemar hasta las cejas y a los de la ceja. Al PP ni a Rajoy le interesan ahora llegar al poder. No tienen la receta mágica para sacarnos del atolladero, por mucho que los cortesanos populares alardeen de su capacidad para reducir el déficit público. Además de despedir funcionarios y frenar el gasto innecesario del gobierno central, los autonómicos y los municipales, hay que generar confianza en el mercado. Del paro no se sale con Plan E o sucedáneos. Se sale generando la confianza suficiente para que los pequeños empresarios vuelvan a invertir porque el mercado se anime. Y ya saben lo que dicen los expertos respecto a la que se nos viene encima para el 2010.
Y para generar confianza lo primero es decirle al español que el rey está desnudo. Llevamos tres años de retraso en asumir la llegada de la crisis y, por tanto, los mismos en introducir los cambios necesarios para salir de ella aprovechando la oportunidad que ello supone. La situación es tan perversa que la mayor parte de los empresarios que desconfían de la recuperación no están dispuestos a modificar sus modelos de negocios aunque se hundan con ellos. ¿Va a decirles Rajoy que aprendan incluso a gestionar sus empresas frente a la competencia emergente?
Nadie está dispuesto a plantarle cara al toro. Por eso nos entretenemos con oraciones laicas ridículas, encuestas del CIS y pregoneros con las elecciones anticipadas.
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Pienso que la situación económica en España es tan grave, que no se arregla ni adelantando las elecciones, yo voy más lejos, -de momento esto no hay quien lo arregle, porque el régimen político emergido de la transición esta caduco y finiticado, es un sistema plagado de politicastros manirrotos y mangantes, y otro problema fundamental, es la carencia en la actualidad de verdaderos hombres de Estado. Además del rey, hay algún que otro desnudo y nadie quiere decirlo.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez