Durante treinta años el FITUR que se inaugura el día 20 ha sido el lugar para la promoción turística de España. Una Feria que ha tenido momentos gloriosos y otros momentos donde simplemente era una feria de vanidades de ayuntamientos, autonómicas, instituciones varias, políticos diversos y empresarios exultantes, que rivalizaban en el stand más hortera y no por ello menos exitoso. Pero fueron los años de oro del turismo de sol y playa y todo valía.
Y no es que se haya acabado el turismo de sol y playa; es que se ha acabado el turismo de sol y playa ofertado mayoritariamente en España. El que no tiene dinero no puede pagarse ni el sol ni la playa. Y el que tiene busca una oferta de calidad que no se la damos a base de fideúa requemada o gazpacho rancio. Lo que ha cambiado es el cliente. Y FITUR no tiene mucha pinta de adaptarse a la demanda del cliente, por mucho que se empeñen los patronatos u oficinas de turismo municipales, provinciales o autonómicas, más antiguos que la picor.
Primero ha cambiado el modo como el cliente elije y contrata sus vacaciones. Ahora lo hace mayoritariamente por internet y/o porque un amigo se lo recomienda. Las agencias han desaparecido del mapa o les quedan cuatro días. El año pasado FITUR dedicó un apartado especial a un congreso de márketing de buscadores y redes sociales. Pero sirvió de poco porque los políticos que pagan los stands y la Feria solo creen en la vanidad de salir en la foto y en el telediario de turno.
Segundo es que de una vez por todas hay que aclarar que durante los últimos veinte años el turismo ha sido negocio si había compraventa de segunda residencia. Acabado el reinado de esta inversión, se acabó la rentabilidad. Aún peor. El capital físico invertido en este sector es de tal volumen que jamás se recuperará al precio que paga ahora un cliente por una noche en un hotel o en un apartamento. Los datos de plena ocupación en puentes festivos o agosto son una chorrada, porque ocultan la realidad de un mercado cambiante, que necesita un sistema de medir resultados completamente distintos al que impuso Manuel Fraga cuando ministro que fue del ramo y que todavía está vigente.
Y tercero es que las Ferias como muestra de productos es un modelo fenecido. Ahora se vende el producto, no los productos. Más por menos en precio, pero el cliente quiere igualmente un producto singular. Y en una feria los costes se disparan y encima todos quieren ser los más originales, cuando todos son iguales porque pocos incorporan valor añadido. Un estudio de los videos promocionales de cada ciudad, playa o montaña concluiría en el enorme parecido entre todos los creativos; o en los políticos que los auspician. Solo gustan a las televisiones y periódicos que hacen especiales y suplementos a cuenta de los expositores.
Sin embargo el turismo es una de las patas donde debe asentarse la llamada nueva economía productiva española. Es absurdo renunciar a lo que más barato tenemos: el clima, el paisaje, el patrimonio cultural, las playas, la naturaleza en su conjunto. Pero ahora ya no basta con esto. Hay que sumarle valor añadido y saber servir un café, entretener a los niños y no sablear a un inglés porque no entiende la factura.
Hace dos años estuve de viaje entre la Toscana y el Piamonte, regiones referencia de turismo de calidad. Solo la calidad y amabilidad del servicio y la gestión del patrimonio superan lo que pueden dar el Maestrazgo que une Tarragona, Teruel y Castellón. Y el patrimonio castellano no tiene que envidiar al del Piamonte. Peor nosotros estamos mal calificados y ellos llevan un lazo azul de calidad. Se han reinventado y han triunfado. Por eso hemos de salir hasta del modelo de Fitur.
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Además de las verdades como puños que se señalan en el comentario, en las tres provincias valencianas, adolecemos de algo que es tan primario en cualquier negocio cual es la carencia de una verdadera Marca. Es de pena ver o escuchar, la publicidad que distribuye el Gobierno Valenciano.Posiblemente nos encontramos cerca del final de Fitur y del turismo con ganancias mercantiles.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez