El problema está en que la fábrica de generar ideas, soluciones y esperanzas es la fábrica de generar problemas. Desde que empezaron en serio los problemas económicos en esta Comunidad nos las ingeniamos para multiplicarlos en lugar de ir atajándolos. Microsoft decide instalarse en la Comunidad Valenciana y en lugar de estar generando un cluster empresarial y de conocimiento a la sombra de esta multinacional, andamos en la decimonónica pelea de si en Alicante o en Valencia.
Todos queremos encender la luz y pagar poco en el recibo pero nadie quiere tener en su pueblo una central nuclear o un almacén de residuos nucleares. Y todos queremos que nos recojan la basura, pagar poco por el servicio y que las amontonen o las quemen en el pueblo de al lado. En solo dos hechos actuales aparece el fondo de la irresponsabilidad social corporativa e individual española.
Los municipios que se presentan a albergar la piscina de residuos nucleares son pequeños, muy pequeños, y sus concejales y parte de los vecinos toman esta decisión por los seis millones de euros al año que tiene de compensación. Y como mucho por los puestos de trabajo que comportará la obra; mano de obra para tirar de ladrillo. En caso alguno se plantean que alrededor de este centro puede haber algo más que subvenciones y jardineros.
Aún está por ver que la responsabilidad corporativa lleve a una ciudad media a demandar las instalaciones a cambio de que le monten un centro de investigación, vías de financiación para la instalación de empresas afines y otras alternativas que quedarían en el know now de la sociedad para siempre. Que se lo pongan al del piso de al lado.
Pero igual pasa con las basuras. En la Comunidad Valenciana hay una guerra municipal y provincial porque en Algimia, Xixona, Villena o Campello se niegan a recibir en sus plantas de tratamiento de residuos las basuras procedentes de Valencia o Castellón, donde tampoco saben ya qué hacer con ellas ni las quieren. A la incapacidad del gobierno autonómico para tomar decisiones en su momento (el plan integral de residuos lleva años de retraso) se suma la decisión popular de no aceptar en su patio ni sus propias basuras. Que se las lleven al piso de al lado.
Y como en el almacén nuclear, ni una mención a la puesta en valor/precio de todos los residuos. En el centro de Viena hay una planta incineradora de residuos con un diseño turístico y que produce energía para el consumo de 150.000 personas. Solucionan el problema de sus propias basuras y encima le sacan dinero, porque el manejo de los residuos es un buen negocio. Hay, pues, una decisión social corporativa, individual y económica. Pero aquí, como en el almacén nuclear, no hay más reflexión que la tópica, porque nadie aporta mayores razones respecto a peligrosidad o contaminación. Solo vale un argumento: que lo pongan en el piso de al lado.
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Me enseñan en el bar del polígono una entrevista con tal Roubini o algo así que dice que en España no salimos del agujero ni con tenazas. Y además añade que actuamos como saco de cemento del resto de Europa, que acabará dejándonos caer, sobre todo porque somos incapaces de enfrentarnos a los cambios necesarios para salir adelante. En fin, un montón de lindezas que nos han dejado de piedra. ¿Cómo se atreve este tío por muy sabio que sea?
El tal Nouriel Roubini ya predijo la crisis con unos años de antigüedad, por lo que se supone que tendrá algo de razón. Pero ha sido hablar y la bolsa se ha ido al carajo, el BBV ha tenido que dotar millones en reservas para morosos y hasta el Gobierno corre para forzar una reforma laboral que no sabe hacia dónde nos va a llevar. Y ahora estoy seguro que en algún sitio del mundo más de un inversor estará repensándose la operación que tenía prevista en España. ¿Cómo van a fiarse de un país que ofrece el panorama que dice Roubini?
Jode que digan estas cosas. Si ya las cosas están mal, solo falta que venga este personaje y generen más incertidumbre. ¿Por qué no se calla? Ya andamos nosotros en el polígono bastante moscas todos los días con el comentario obligado sobre el despido de fulanito, el cierre de menganito y los meses que lleva en el paro el hijo del electricista. No se habla de otra cosa. Antes aún estaba el fútbol y las tías, pero ahora solo la crisis.
Cabreados por lo que nos dicen desde fuera alguien intenta explicar que no son envidias ajenas y nos recuerda los sacrificios que tuvieron que hacer los alemanes para a pagar su contribución a la Unión Europea y que luego nos viniera a España como fondos para hacer carreteras y acueductos. ¿Estamos nosotros por estos sacrificios para ponernos en orden con la crisis? ¿Va alguien a valorar de verdad lo que dicen el Fondo Monetario y Roubini?
Y aparece otro con la idea de que la culpa de todo la tienen los bancos y Zapatero, que andan diciendo que todo está muy bien y luego resulta que todo está muy mal. Para mi que Zapatero tiene mucho que ver, porque es incapaz de decir la verdad ni al cuello de su camisa; a lo mejor porque tiene miedo a la verdad. Y aquí estamos con una desconfianza mayor sobre la capacidad de los líderes políticos españoles por sacarnos del embrollo y un mar de dudas sobre lo qué hacer con nuestra microempresa. ¿Cerramos? ¿Nos hundimos? ¿Aguantamos a ver si salimos a flote?
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Un amigo de Valencia que es un buen profesional de la agricultura (invernaderos) dice que el abandono del sector es más de un tercio de la tierra dedicada en los últimos años a diferentes cultivos. Pero dice que lo peor es que lo que ya no quedan en el campo español son agricultores. Como considero que mi amigo sabe lo que dice y tiene razón me pregunto para qué tanta historia con los precios agrícolas, el debate sobre el agua para regar lo que no se planta y las protestas por las relaciones preferentes de la Unión Europea con la agricultura de Marruecos.
Primero fueron las suecas, después vinieron italianos, franceses e ingleses y algunos de ellos optaron por quedarse en unas casitas en Moraira o por ahí. Y luego vinieron de verdad los turistas, los Alcantara, que eran españoles que se pusieron como obligación el mes de agosto en Benidorm, Gandía, Cullera, Torrevieja o Peñíscola. Pero desde el primer inglés hasta el último que ha dejado de venir a Marina D’ Or, hace años que los turistas dejaron de ser clientes para ser inversores inmobiliarios.
Dice mi hijo el economista que hay un catedrático de la Universidad Ramón LLull, Santiago Becerra, que dice que este año va a ser peor que todo lo anterior. Este señor tiene un libro que anuncia un gran Crack, pero como habla por la SER y sale en los periódicos su premonición todavía es más terrorífica. Pero me parece que lo peor no es que tenga razón es que no hacemos nada por quitársela. Por desconfianza, incertidumbre o soberbia la cuestión es que nadie dar su brazo a torcer y seguimos cometiendo los mismos errores de hace dos años.
Durante treinta años el FITUR que se inaugura el día 20 ha sido el lugar para la promoción turística de España. Una Feria que ha tenido momentos gloriosos y otros momentos donde simplemente era una feria de vanidades de ayuntamientos, autonómicas, instituciones varias, políticos diversos y empresarios exultantes, que rivalizaban en el stand más hortera y no por ello menos exitoso. Pero fueron los años de oro del turismo de sol y playa y todo valía.
Ante el agobio económico y financiero que afecta a humanos y políticos, el gobierno del Estado puede emitir deuda pública o endeudarse hasta donde el infinito y Bruselas le permitan. Las comunidades autónomas hacen lo mismo, a base de créditos o, simplemente, retrasando el cumplimiento de sus obligaciones electorales para la siguiente legislatura. Las diputaciones provinciales son solo mecenas de la miseria. Todo es cuestión de saber jugar a la política. Pero los ayuntamientos tienen que abrir la persiana todos los días y reponerle la farola al vecino o pagar la calefacción del colegio del pueblo. No tienen posibilidad de excusarse con la política.
En las consultoras de desarrollo del capital humano se utiliza como ejemplo de mala gestión el caso de Poncio Pilato. Un buen hombre pero incapaz de liderar una situación de crisis que dio lugar hace dos mil años a la decisión estratégica más importante de la historia de la humanidad, que fue el nacimiento del cristianismo apoyado en la crucifixión de Jesucristo.
Andan los comelitones del PSOE diciendo que si el PP ha suprimido al PSOE de sus puestos de Bancaja. Y andan los comelitones del PP llorando porque los del PP no han ocupado sus sillones en la CAM. Olivas ríe por una parte y Crespo hacia el otro lado. Cosa de días para unos y jubilaciones definitivas para otros.
Una vez despejada le legalidad o no de la decisión del ayuntamiento de Vic sobre el empadronamiento de los inmigrantes sin papeles nos encontramos con el problema real. Despojemos el tema de su carga de xenofobia, racismo o las calificaciones al uso y aparece la realidad. Por eso hay que hacer un esfuerzo para mirar la decisión desde el cristal con que la miran CIU, PSC y ERC que gobiernan este ayuntamiento o desde la visión que deben tener las tres cuartas partes de vecinos que se supone no proceden de la inmigración extranjera.
Al final por las cuestiones periféricas acabarán entrando los cambios que exige la salida de la crisis. En tiempos de bonanza cada pueblo tenía derecho a su piscina cubierta, una universidad y un aeropuerto. ¡Faltaría más! Y como el sentir patrio empieza por uno mismo nadie era capaz de colgarle el cascabel al gato de decir a dos pueblos que compartieran la misma piscina porque los costes de construcción y mantenimientos no son aguantables por un ayuntamiento.
El BLOG de una PYME: la generación perdida
Mi hijo el economista se ha quedado en el paro. Y también el hijo del pintor que está en la nave de al lado en el polígono. Y la hija del dueño bar. Y el hijo de mi vecina. Y el de mi primo. ¿Qué van a hacer? Si esto me pasa cuando estaba montando la empresa hace veinte años me hubiera vuelto loco, pero ellos están tan tranquilos. ¿Qué va a pasar con esta generación de chavales?
MI hijo aún hizo Económicas o como ahora se llame porque me puse duro, pero los otros dejaron la universidad y la FP apenas pudieron. Todos querían trabajar en algo porque sacaban buenos duros para sus fiestas de fin de semana. Pero empezaron a cerrar las fábricas y las empresas y todos están colgados. Por eso mi hijo, que aún se dedica de vez en cuando a ver cosas en internet, me dice que el 40 por ciento de los menores de 35 años están en el paro. Pero no los veo nada preocupados. ¿Van a vivir toda la vida de sus padres? ¿Cómo van a acabar de pagar la hipoteca del apartamento que compraron en la playa? ¿Montarán una empresita como nosotros?
Están apuntados en la lista del INEM o el SERVEF, que es como se llama en Valencia, pero en diciembre ni aparecieron porque decían que eran vacaciones (¿Un parado de vacaciones?). Y de un par de entrevistas que les han llamado han salido tarifando porque dicen que les pagan poco. Aunque uno de los empleadores que buscaba un comercial me contó que ni sabían idiomas ni estaban dispuestos a viajar por no dejar a la novia. A los cursos de formación ni se les ocurre ir.
¿Qué harán estos chavales? Están perdidos y estoy seguro que en gran parte es culpa nuestra por haberles dejado hacer lo que han querido. Sí a todo. O porque les hemos enseñado que era más importante el dinero que el oficio. Pero la incertidumbre es para ellos una excusa para no tener que tomar una decisión. Ello no piden, sumidos en un mar de dudas, y nosotros no tenemos nada que ofrecerles nada más que deudas económicas y morales.
Por eso esta mañana, al salir del bar del polígono y hablar de esto con todos los colegas de Pymes, me he quedado en el coche escuchando esta canción de Amaral: “EL BLUES DE LA GENERACION PERDIDA” ¿Les suena?
Dices que yo
No tengo casi nada en la cabeza
Me miras, me juzgas, me condenas
¿Qué importa mi opinión?
Dices que yo
No he combatido en un millón de guerras
Que me da igual la voz de la experiencia
Dices que yo
Me dices que yo
Dices que sólo soy una veleta
A la que el viento se lleva sin querer
Dices que sólo soy una cometa
Que se eleva y que un día va a caer
Dices que yo
A veces te resulto incomprensible
Mitad vulgar, mitad un ser sensible
Dices que yo
Dices que yo
Escribo solamente tonterías
El blues de una generación perdida
Dices que yo
Me dices que yo
Dices que sólo soy una veleta
A la que el viento se lleva sin querer
Dices que sólo soy una cometa
Que se eleva y que un día va a caer
Si yo pudiera me llevaría la tristeza
De tu cabeza, de tu cabeza
Dices que me pierdo a cada instante
Que el futuro está en el aire y mi vida del revés
Ya sé que siempre dices lo que piensas
Por eso siempre escucharé aunque me duela
Cómo me dices que sólo soy una veleta
A la que el viento se lleva sin querer
Dices que sólo soy una cometa
Que se eleva y que un día va a caer
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Con nieve hasta en la playa este año seguro que va estar repleto de bienes: ¡Adios crisis! La semana que viene, atendiendo a los pronósticos de Luis Lobón (secretario autonómico de Empleo) y a los de la inefable Leire Pajín, se van a crear miles de empleos. ¿Qué digo? Millones. Pero resulta que la buena suerte no viene de las nieves. Hay que buscarla.
Ahora que se habla mucha de la vuelta del hombre renacentista, a partir del cambio de paradigma que supone la crisis, resulta como mínimo patético comprobar como la gran aristocracia ilustrada española no tiene ni idea de lo que es internet. El gran instrumento para el nuevo renacimiento que es la red, es la gran desconocida de toda la pléyade de personajes que pululan en esta batalla absurda sobre la propiedad intelectual.
Un informe de la Asociación Valenciana de Empresarios( AVE), tutelada por Juan Roig y otros grandes de la empresa que están consiguiendo salvarse, pedía hace unas semanas que los políticos dejen a la sociedad civil salvarse de la crisis. Un político reconvertido en empresarios, Manuel Pimentel, decía lo mismo hace poco. Y yo me pasé la Nochevieja tirando rosas al mar para que los políticos se dejen de contarnos sus hazañas y nos dejen salir de la crisis.
Los medios de comunicación oficiales llevan tres días horrorizados con una fiesta “rave” en un polígono industrial de Paterna (Valencia), que arrancó el día de Nochevieja y ayer todavía seguía. Nadie se quiso enterar de la convocatoria que se hizo por Facebook, Twitter, Tuenti, SMS y otras variables de internet. Nadie se quiso enterar de los camiones que días antes cargaron y descargaron bebidas, toneladas de hielo. Y solo reaccionó la policía local del municipio de Lorenzo Agustí (PP) cuando un vecino protestó por el tráfico.
Desde los encuestados en el barómetro del CIS hasta el panel de expertos del think tank Knowsquare, todos pronostican un peor año 2010 frente al optimismo europeista que vende el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, o la moralina impartida por el presidente de la Generalitat, Francesc Camps, en su discurso de fin de año. La percepción ciudadana y los datos pronostican en mal año para toda España y aún son peores las previsiones para la Comunidad Valenciana. Lo que pasa es que no nos queremos enterar.
Jueves, 16 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo