El barómetro del CIS correspondiente al mes de diciembre arroja los datos ya sabidos de la preocupación por el paro, la situación económica y la desconfianza hacia los políticos. Pero contiene otros datos que evidencian la esquizofrenia en la que vive este país, que mezcla valores y preocupaciones sin acabar de tener claro cuál es origen ni destino. Casi diría que Ortega sigue presente en todos los actos de nuestra vida.
En plena crisis financiera, económica, educativa, mundial, local, global, comercial y, al fin y al cabo, sistémica, renace de sus cenizas el debate sobre los trasvases del agua. Castilla La Mancha se autoadjudica la propiedad del agua (6.000 hm3) y deja a Alicante y Murcia sin derecho ni a la necesaria para las cisternas de los waters. Y entonces Camps y Valcarcel (PP) y también los del PSOE de ambas comunidades cogen el fusil y van en tromba a Almansa a defender sus derechos sobre el agua de todos los trasvases. Da lo mismo qué quieren hacer ahora unos u otros con esa agua.
A tres días del final del tráfico 2009 estamos tan cómodamente instalados en la crisis que ya forma parte del escenario que aquellos progres marcusianos denominaban “los eventos consuetudinarios que acontecen todos los días”. La crisis forma parte de los invitados a la cena de Navidad y hasta de alguna chirigota que preparan para los Carnavales de Cádiz, pero al meterla en la agenda nacional la hemos despojado de la gran oportunidad que encierra para que no se vuelva a repetir.
En tiempos decimonónicos las familias valencianas se reunían en torno a la mesa de Navidad y decidían sobre el futuro de los suyos. A unos les daba para un pavo y a otros para las tradicionales pelotas, pero la tradición marcaba que antes del besamanos (“les estrenes”) quedara definido el futuro de los hijos.
El hundimiento empresarial de algunos negocios del presidente de la gran patronal (CEOE), Diaz-Ferrán, coincide con una nueva encuesta del CIS que coloca a los políticos en el tercer problema español, ni más ni menos que trás el paro y la situación económica. Y pienso que en el paquete de los políticos la gente coloca a todos aquellos que tienen que ver con la gestión pública, llámense líderes patronales, sindicatos o periodistas.
Me he pasado el fin de semana leyendo blogs, twitters y grupos de Facebook poniendo a parir a los líderes del mundo entero por no ponerse de acuerdo en Copenhague en la lucha contra el cambio climático. Y si a eso le sumo las miles de páginas de los periódicos al uso, reportajes televisivos y webs de trinchera, pues resulta que todo el mundo está descontento. Solo se salva Zapatero porque le ha encontrado dueño a la tierra, que ya es algo.
Guardiola se ha reinventado el futbol y Belén Esteban su cara. Pero sin moverse no hubieran salido en la foto. El Barça estaba acabado y a la Esteban no la miraba ni Jesulín. Pero las empresas y políticos valencianos no se mueven en sentido alguno. Por eso, junto con los datos de caída del PIB y la competitividad de los sectores tradicionales cobra cada vez más fuerza la tesis de que estamos ante un necesario de cambio de ciclo económico y político en la Comunidad Valenciana.
Al final me creo que Zapatero tiene razón y acabará controlando las cuentas del Estado, saldrán brotes verdes y la economía española volverá a crear empleo, todo ello, además, sin necesidad de las reformas estructurales que forman parte de nuestras obsesiones históricas. Lo malo del acierto de Zapatero es que esto va a ocurrir como resultado de lo que en varias veces he llamado “economía a lo Frankenstein”. Vamos a juntar pedazos de cadáveres y conseguiremos remontar el 2010. Lo que ocurra después ya es inimaginable.
Andan de moda las empresas de calificación crediticia que se dedican a evaluar si un país tiene mucho o poco riesgo. Es una chorrada como una catedral, porque de lo que llaman valoración triple A (AAA) a la doble más (AA+) hay un 0,0001 de diferencia. Y además, salir de esta calificación por el déficit acumulado es fácil. Grecia, que debe estar en la A (A++), va a resolver la cosa poniendo IVA a la prostitución para que le suba el PIB. El verdadero problema es la deuda familiar y la de las empresas. Eso es lo que impide crear empleo y salir de la crisis (amén del excesivo gasto público improductivo).
Miles de trabajadores y liberados sindicales se han manifestado hoy en Madrid contra la crisis y en defensa de salarios y empleo. ¿Quién no está dispuesto a manifestarse contra la crisis? ¡Hay que abroncar a la crisis! El problema es saber a quién le piden los sindicatos que solucione este asunto de la crisis. ¿ A Zapatero? ¿A Camps, Aguirre, Montilla o al lendakari? ¿Al 98 por ciento de las PYMES que forman el tejido empresarial español?¿A José Vicente González (CEV)? ¿Al debilitado Modesto Crespo (Coepa)? ¿A Ferrando (CIERVAL)? ¿Y por qué no a Paco Molina (CC.00 País Valenciano) y a Conrado Hernández (UGT-País Valenciano?)
En pleno almuerzo en el polígono viene mi hijo el economista cargado de papeles para ilustrarnos a los autónomos de las PYMES que compartimos vino con gaseosa. Dice que hay un informe de una tal S&P que pone España a los pies de los caballos (no hay que invertir ni comprar en España), luego nos enseña un informe de la OCDE que afirma detectar señales de recuperación, pero otros papeles detallan que la vivienda va a caer aún más. Y al final nos enseña el informe de Zapatero (180 folios) que demuestran que lo peor ha pasado. Y todos nos quedamos alelados. ¡No sentimos las piernas!
Con la boina metida hasta los ojos el debate sobre la nueva Ley del aborto se convierte en un asunto exclusivamente religioso, hasta el extremo de que ni siquiera son presumibles valores bioéticos. La discusión no está en la defensa de la dignidad humana, sino en si abortar es o no pecado. La religión, como en el debate estético de los crucifijos en las escuelas, vuelve a apoderarse del escenario.
En este país de Maria Castaña es tanta la voracidad por las tonterías diarias que se nos olvida que todo es consecuencia de algún error anterior. Lo decía Nietzsche cuando referenciaba el eterno histórico (Así habló Zaratrusta), pero nos está pasando ahora con la saharui Aminetu Haidar, los españoles secuestrados por Al Quaeda o la retención de tres guardias civiles en Gibraltar por la aplicación del Tratado de Ultrecht.
Dicen los voceros al uso que este puente ha sido un milagro para el sector turístico, con llenos en la costa mediterránea (Benidorm) y el interior (turismo rural) hasta de un ochenta o cien por cien. Con la simpleza con la que se abordan las declaraciones políticas en este país y tal como se recoge en los titulares, ya tenemos brotes verdes en forma de puentes festivos. El hambre por ganar confianza hace olvidar que con tres noches a treinta euros no pagas ni la señora de la limpieza que mañana tendrá que volver a poner a punto los apartamentos.
Entre los despropósitos del Gobierno Zapatero, las hazañas como internauta de Esteban González Pons y el elitismo de tanto bloguero metido a defensor de la libertad, corremos el grave riesgo de enterrar internet bajo una capa de mensajes incomprensibles y ahondar aún más en la brecha digital que abunda en España.
Asisto a una media de dos reuniones semanales con empresarios, consultoras, congresos o algún think thank. Unas modas que se han impuesto con la crisis, para preguntarse unos a otros cómo salir de este embrollo con menos heridas que las justas. Y en los últimos meses hay dos conclusiones que se generalizan: pasa de los políticos y vende optimismo.
Las cifras del paro siguen aumentando a mayor o menor ritmo según variables aleatorias. El mes de noviembre fueron 60.593 parados más a las listas del INEM, pero esta suma no es el problema (más allá del drama humano que supone). Esta estadística y la suma de casi cuatro millones en el registro de la Oficina del paro son el resultado del problema. Hay paro porque no se crea empleo. Y no se crea empleo porque la economía no funciona, más allá de funcionarios y clases pasivas.
Después de mil años dedicados a ganarse la soldada en mil batallas empresariales sangrientas, le he aconsejado a mi hijo el economista que se deje de historias y haga oposiciones. O como poco que se apunte a una universidad o una institución oficial porque esto de la empresa no tiene futuro. NI siquiera siendo Ford, que luego vienen los chinos y te ponen el coche eléctrico. ¿Por qué esta conclusión? Porque en los últimos meses amigos del gobierno, colaboradores de instituciones oficiales varias o universidades diversas se han quedado con el negocio que varias empresas del polígono tenían con amplias expectativas.
Después de mil años dedicados a ganarse la soldada en mil batallas empresariales sangrientas, le he aconsejado a mi hijo el economista que se deje de historias y haga oposiciones. O como poco que se apunte a una universidad o una institución oficial porque esto de la empresa no tiene futuro. NI siquiera siendo Ford, que luego vienen los chinos y te ponen el coche eléctrico. ¿Por qué esta conclusión? Porque en los últimos meses amigos del gobierno, colaboradores de instituciones oficiales varias o universidades diversas se han quedado con el negocio que varias empresas del polígono tenían con amplias expectativas.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez