La democracia es el sistema que mejor depura sus cloacas. Por eso no hay que asustarse por todos los casos de corrupción que han estallado en los últimos meses. De vez en cuando hay que tirar de la cadena. Sin embargo nos hemos instalado en un sistema de corruptelas, chorizos y pícaros que nunca se depura simplemente porque la moralidad colectiva los acepta y los frecuenta.
Vale que le metan mano a los Gurtel, a los Santa Coloma, a Mercasevilla y hasta la presidenta del parlamento balear. Al trullo con ellos si son culpables. Y que devuelvan todo lo robado. ¿Pero quién le mete mano a la derivación de los rescates financieros hacia el ciudadano de a pie? En Estados Unidos ya han hecho una ley para que la propia banca asuma los costes de esos rescates? Aquí se les permite incrementar las comisiones o el Gobierno recupera una parte del rescate vía impuestos.
¿Quién le mete mano al dispendio en farmacia? Solo que médicos, pacientes y el sistema sanitario en pleno fueran más serios con el dinero de la sanidad pública dejaríamos de gastar docenas de millones en productos farmacéuticos innecesarios. ¿Eso son chorizadas, picardías o la inmoralidad con la cosa pública que hay instalada en nuestra sociedad?
¿Cuántos cuestan los bolígrafos que se llevan a casa los millones de funcionarios? ¿Y los folios? ¿Cuánto vale en horas perdidas el cigarrito a la puerta de la fábrica? ¿Dónde están las sábanas que se pierden en los hospitales públicos españoles? Como el Lazarillo, yo callo y cojo dos uvas porque que el de al lado igual se lleva tres.
La democracia es el único sistema que se auto depura de vez en cuando. Pero las corruptelas, las picardías y la inmoralidad están asentadas en nuestra sociedad hasta en los gramos que le faltan al paquete de pipas. Y si no acometemos esa regeneración siempre habrá un alcalde en Santa Coloma, una hija de un presidente autonómico o un político bien trajeado que se creen con derecho a llevarse las tres uvas.
La democracia no solo descubre la corruptela sino que la multiplica, porque demasiadas personas, sin escrúpulos, escudándose en la permisividad y confusión que produce llegar a dicha democracia, olvida los principios básicos que la sociedad ha ido creando a medida que ha ido evolucionando para una mas fácil convivencia. Políticos llegan al poder sin conciencia, y ni ellos se dan cuenta de lo corruptos que son, porque creen que todo vale cuando se adquiere el bastón de mando. Los Ayuntamientos no saben vivir de otra forma, y actuan como nuevos ricos con el dinero de todos, gastando sin control y metiendose en Créditos milmillonarios, y debiendo a los empresarios cantidades colosales que arruinan a éstos y a humildes trabajadores que estan en sus plantillas. Todo es repugnante, y si la democracia no quiere extinguirse, tendrán que actuar para poner en cargos responsables a profesionles preparados, no solo técnicamente, sino con escrupulosa ética. ¡¡Esos sueldazos que se pone tanto inep <...
Viernes, 27 de noviembre
Jesús Montesinos
Antonio Javier Vicente Gil
JUAN JULIO ALFAYA
Pedro Fernández Barbadillo
Juan Luis Calbarro
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Silvia Carreño
José Luis Palomera Ruiz
Francisco Rubiales