En los últimos días han vuelto a proliferar los robos en chalets, masets y pueblos de la provincia de Castellón. Ayer lunes, sin ir más lejos, se supo que hasta diez masets han sido asaltados en Borriol para robar coches, motos, una nevera o un botijo. Y con pleno conocimiento de causa porque he sido víctima les aseguro que la guardia civil no puede hacer más. Pero el problema excede Castellón para ser un problema en todo el ámbito rural del Estado.
Hay ladrones a montones que se han dado cuenta que cruzada la frontera del centro de la ciudad y las plazas de algunos municipios, todo lo demás es tierra fértil para sus andanzas. El puesto de Vilafamés (Castellón) tiene solo doce número de la guardia civil para cubrir cuatro o cinco términos municipales muy extensos, los accidentes de tráfico que ocurre en su demarcación y las protestas de una vecina porque la de arriba le tira el agua de la lavadora.
Doce guardias que, además, tienen que hacer turnos en el cuartel y patrullar noche y día. Y eso lo saben las bandas que van a Borriol cuando la patrulla está en La Barona. Y así por toda la provincia y por toda España. Aún más. Las conexiones telefónicas e informáticas de la guardia civil española son peores que las Senegal. Y los ladrones modernos llevan teléfonos por satélite.
No es la solución llenar las montañas de guardias civiles o las calles de policías. Los tiempos que se avecinan en seguridad ciudadana no se solucionan con más guardias ni recreando el Somatén como han hecho en Italia. Hay que ir al origen. Y el origen está en la cantidad de gente que sin trabajo, sin futuro y también con mala conciencia acuden al panal de rica miel que supone meterle mano a la propiedad ajena. Es fácil, barato y a las diez horas de la detención están otra vez en la calle. Mientras que a fuerza de ser políticamente correctos no reconozca a ese problema, con las derivaciones que tiene entre la inmigración, ya pueden traer guardias y policías que servirán para poco.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez