El próximo día 4 de marzo, el alcalde Castellón y diputado popular, Alberto Fabra, presenta en las Cortes Valencianas una propuesta para denunciar la marginación de Castellón en los desarrollos futuros del AVE. No es solo que no se sepa cuando va a llegar la línea hasta esta ciudad la línea Valencia-Madrid, sino que tampoco se sabe nada de la que debe llegar de Castellón a Tarragona y viceversa. Aún más. El aislamiento tiende a ser mayor cuando los franceses tienen pendientes veinte kilómetros de la vía de Alta Velocidad en Marsella y no están dispuestos a construirla por aquello de no dejar entrar ni dejar salir lo que les pueda hacer competencia. Todo ello sin que el Gobierno de España y de Zapatero haga algo al respecto.
Lo que dirá el alcalde de Castellón lo refrendó la pasada semana Artur Mas (CiU) en una visita de hizo a Valencia para entrevistarse con empresarios de esta Comunidad. Y hasta lo denuncian unos cuantos grupos de trabajo dedicados a estudiar la próxima liberalización del ferrocarril y financiados por la Generalitat de Catalunya. Pero el Ministerio de Transportes no despierta del letargo y financia solo el tren hasta Tarragona. Entiende que eso del corredor mediterráneo es una cosa de los romanos.
Y lo de menos es el AVE. Con ser importantes estos trenes afectan a un número reducido de la población. Son caros y por rentabilidad y eficacia tienen pocas paradas. Pero la vía del AVE permite desviar en su área de influencia todo el tráfico de largo recorrido, con lo que quedan para cercanías y mercancías todas las vías ahora saturadas.
El AVE de Castellón hacia el norte permitiría desatascar el corredor mediterráneo para el tráfico de mercancías, poniendo los puertos, las ciudades y las áreas industriales en el eje del desarrollo logístico español. Una gran alternativa de futuro en un momento en el que se cae el modelo económico tradicional valenciano. Pero ni se atiende el AVE ni los beneficiosos efectos colaterales de la vía.
Al alcalde de Castellón no se si el día 4 en las Cortes Valencianas se quedará solo en la reivindicación del tren. Y es de sospechar que no cuente para ello con más votos que los de su partido. Es uno de los males de la democracia: hay que votar lo contrario de lo que diga el otro aunque sea bueno. Pero si elevaran a categoría pública las ventajas económicas de la doble vía igual hasta el personal se desemperezaba y veía una salida a la crisis. Pero me da la nariz que todo quedará una vez más en la simple denuncia de la discriminación a la que nos tiene sometidos Zapatero. Seguiremos aislados de Europa.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez