Cuando el PSOE gobernaba bajo la aureola de Felipe González todos los expertos del lugar tenían controladas las variables que podían oscurecer la estrella fulgurante que debía brillar docenas de años. Pero de repente la mujer de Juan Guerra, despechada por los desplantes de su marido, a la sazón hermano del todopoderoso Alfonso Guerra, se fue con un fajo de papeles a ver a Fraga Iribarne, presidente de un PP sin más ambición que seguir mil años en la trinchera, y le ofreció en bandeja la cabeza del Bautista. Con Juan Guerra caería su hermano y detrás ya apareció Filesa, Falesa y hasta el GAL. La crisis económica acabó de hacer el resto de la faena.
En el PP está ocurriendo lo mismo solo que para complicar más las cosas este partido está en la oposición y aspira a gobernar, con lo que la lluvia fina que sufre con espías y corrupciones lo dejan totalmente en aspirante para la eternidad. Como decía Andreotti el poder desgasta a quien no lo tiene, pero aún se desgasta más quien no controla la estrategia para alcanzar el poder. El PP sufre el desgaste de tanto lío como le salta en la cara, sin disfrutar a cambio de las migajas del poder. Al menos este PP, que no controla ni la agenda política en los lugares que manda..
Por eso pienso que lo que está ocurriendo en el seno del partido que todavía preside Mariano Rajoy no es fruto de la casualidad. La derecha española es cainita y acaba devorando a sus miembros sobresalientes aún a costa de devorar sus perspectivas de gobierno. Que el PSOE está encantado con la historia de los espías o la del los llamados Alvaro Pérez, Correa y sus empresas Orange Market o Easy Concept y otras es algo más que evidente. Y estoy seguro que Garzón o los policías del Ministerio del Interior que dirige Pérez Rubalcaba algo saben de la historia del espionaje entre los hombres de Aguirre y los de Gallardón. Pero también estoy seguro que la fuente de ambas historias nace de las tripas del propio PP. Y una vez prendida la mecha ya no hay quien pare un fuego que alcanza a buenos y malos.
Alguien mece la cuna de Rajoy. Y además mecen también la de sus alternativas, llámense Aguirre, Gallardón o Camps. Aquí no debe quedar uno vivo, bien sea para eliminar competidores de aspirantes ahora desconocidos o porque la venganza es un plato que se sirve frío. La mujer de Juan Guerra inició la debacle por un asunto de amores. Esta será peor, porque hay poderes en juego. De entrada he hecho la lista de los tocados por cada uno de los casos, con exclusión de su veracidad y demostración, y son muy pocos los que quedan indemnes. De esta bronca gana el PSOE y Zapatero, que aleja de la actualidad su incapacidad para atajar la crisis. Pero también ganan quienes aspiran a sustituir a Rajoy y destrozar este PP. Alguien mece la cuna.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez