Por las calles huele a muerto y a primavera. Hay parados, pero sobre todo hay empresas y políticos de todos los tamaños y colores que la crisis los está dejando en la cuneta y muchos de ellos huelen a muerto aunque no se den cuenta. No saben qué hacer. Carecen de sentido de la oportunidad y serán enterrados con los muchos billetes ganados en los últimos años. Pero también huele a primavera, porque en medio de tanto agobio hay algunos que están buscando un camino nuevo para estar posicionados cuando esto arranque.
Y me hago esta reflexión después de escuchar a Joaquín Membrado, directivo del Grupo Estrategia y Dirección hablando de la cantidad de instrumentos y herramientas empresariales que hay para aprovechar las oportunidades del momento presente, precisamente porque estamos en crisis. Bien es cierto que hay problemas de tesorería, pero incluso estas son vencibles a partir de una estrategia bien definida, con alianzas horizontales y haciendo los productos que demanda el mercado. Un cambio cualitativo importante frente a los veinte años de construir, fabricar y producir lo que cada uno quería porque el cliente lo compraba todo don dinero de otros.
Junto con Membrado, en un acto celebrado en la Cámara de Comercio de Castellón, era satisfactorio escuchar a ejecutivos de Porcelanosa, Lubasa, Fritta y el Puerto de Castellón, defendiendo el valor de los recursos humanos en el proceso de innovación, la necesidad de mejorar la productividad o la alternativa de la internacionalización de las empresas para poder salir de este agujero, con la preparación en la competitividad que ello supone. Si hay empresas trabajando en estos retos quiere decir que pese a los muertos ya empieza a oler a primavera. O dicho de otro modo: sin crisis no hay paraíso.
Lo que resulta imposible es pretender abocarse a un mundo nuevo con la fórmula de Lampedusa. Esta vez hay que cambiar y mucho para todo sea distinto. Hasta Joaquín Almunia habla de poner en tela de juicio el Estado del Bienestar. Y los que intentan salvarse hablan de volver a recuperar el valor del esfuerzo para revalorizar la rentabilidad. Por eso Porcelanosa se busca un sitio en el mobiliario urbano, instalando bancos y farolas. O Lubasa mira a los neumáticos.
Y todos miran la necesidad de que todos los que integran la sociedad se den cuenta que una hora de trabajo es una hora de trabajo. Lo de Rafael Nadal no es una casualidad. Hay mucho esfuerzo. Mucha productividad para ser competitivos y ser el número uno del tenis. Para estar un día en eil podium hay que estar muchos haciendo flexiones. Por eso hay que abandonar la teoría de la casualidad para ir a la reconocer la complejidad. ¿Cuántos se darán cuenta? Pues quien lo haga olerá a primavera y quien no olerá a muerto.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez