Sigo luchando contra los elementos para no cerrar el negocio. Esta semana me he pasado todo el tiempo indagando dónde están los dineros que anuncian tantos planes de salvación como proclamaban gobiernos, institutos financieros, instituciones empresariales, bancos, cajas y hasta un chino que ha puesto una tienda de préstamos al lado de su Todo a cien. Pero no he encontrado por ningún sitio el Euro de la salvación. Así que para sobrevivir he decidido meterle mano a los costes y a la productividad. Y para eso he invitado a comer a mi gestor favorito, a un amigo que trabaja en CC.OO y a quien me suministra el material: ¿Cómo bajo los costes?¿Cómo mejoro la productividad de mis dos empleados?
Llevo tres días paseando por instituciones oficiales, ventanillas administrativas, consultores privados y varios magos de la asesoría para que me indiquen como resultar beneficiado por alguno de los mil planes de choque que circulan por este país repleto de ruinas y oportunidades. Y que conste que mejor estaba a punto de entrar en el paro que ponerme ahora a innovar en el negocio. Pero dice Zapatero que hay que ponerse a la faena, porque eso es de buen español. Además, solo de pensar cuando se me acabe el paro el plato vacío me produce escalofríos.
A la que está cayendo uno puede enfrentarse de muchas maneras. Puede hacer lo que Zapatero hizo el lunes en su televisión española y pintarse ahora de negro para clamar por la superación de la crisis siempre negada a base de un esfuerzo colectivo. Menudo papelón aunque el ridículo que está haciendo el PP lo siga presentando como única alternativa política viable.
El susto mensual que provoca el incesante crecimiento de las cifras del paro sólo es comparable con la incapacidad para emprender un modelo económico que genere empleo. Es muy difícil evitar la caída en picado del sector de la construcción y de la industria de bienes. Son la clave de nuestra particular crisis económica y estamos abocados a la reducción total de negocio en estos sectores. Pero resulta vergonzoso que desde las mil administraciones y los diez mil empresarios que generaron beneficios en los últimos años no apuesten por generar negocios que a su vez generen empleos. Esto es lo peor de todo, porque con este encefalograma plano no salimos de esta ni en diez mil años.
Estoy seguro que Obama no me va a aliviar la hipoteca. Ni siquiera contribuirá a que me perdonen mis pecados. Ni por mucho cerrar Guantánamo cambiará las sofocantes reglas que rigen en el mundo del terrorismo y contraterrorismo. Pero me ha levantado el ánimo y la confianza en el futuro, cosa que no es poco tal como está el patio.
Al presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, le encantó la magnífica película que proyectaron el martes en todas las televisiones del mundo: La toma de posesión de Obama. Durante veinticuatro horas los americanos demostraron que saben hacer las cosas mejor que nadie cuando hace falta que hagan las cosas bien. Ni los mejores directores de Hollywood soñaron algún día en hacer esta gran superproducción. Todos quedamos contentos, pero Zapatero quedó más que nadie porque está seguro que España podrá ayudar a Obama. Todos se apuntan a apóstoles del nuevo Mesías.
El alcalde de Castellón, Alberto Fabra, y los respectivos de Valencia y Alicante, Rita Barberá y Sonia Castedo, recordaron ayer en la Plaza Mayor de Castellón la necesidad de que el Gobierno de Zapatero y de Obama atienda la reivindicación municipal de construir el AVE del corredor mediterráneo. Los tres alcaldes celebraban los dos años de la Declaración de Castellón que reunión a siete alcaldes de capitales del mediterráneo para pedir una audiencia a Zapatero para hablar de este tren volador.
Aun más. El alcalde de esta ciudad añadió que la construcción del AVE es la apertura de una puerta al futuro para la transito de viajeros y mercancías por todo el corredor mediterráneo. El AVE no solamente es el AVE para el corredor mediterráneo, porque sin la doble vía que este tren aporta está limitado la utilización de las vías actuales.
Aznar se durmió con el AVE, pero Zapatero ni se ha dado por enterado de que los trenes son el futuro. Y llega ya seis años de sueño pesado, del que no despierta ni siquiera cuando se trata de hacer infraestructuras estratégicas como es el ferrocarril por todo el corredor mediterráneo. Todos los estudios existentes demuestran la necesidad de apostar por el tren frente a las carreteras e incluso la Unión Europa ha fijado el 30 de diciembre de 2009 para liberalizar parte de estas infraestructuras. Pero el Gobierno va en diligencia y proclama la apuesta por las carreteras.
El AVE no solo es AVE. Es que sin la vía del AVE no puede ni siquiera abordarse el problema de las frecuencias en los trenes de cercanías entre docenas de municipios del corredor mediterráneo. Por no hablar del coste que significa recibir o mandar mercancías en camión. Con la caída del consumo en España ha bajado la importación de muchos productos, con lo que los exportadores pagan el viaje de ida y de vuelta del camión. El tren abarata todo este tráfico de mercancías por el volumen que puede transportar en un solo envío. Pero Zapatero está mirando por décima vez la toma de posesión de Obama y no le queda tiempo para jugar a los trenes.
A los políticos españoles de cualquier color y condición y les ha entrado una fiebre desmedida por ser Obama. No quieren ser negros, ni presidentes de Estados Unidos. Quieren ganar con la facilidad que ha ganado Obama y ser tan queridos como lo es Obama. Y mandar como va a mandar Obama, sin que nadie le tosa. Por supuestos, todos se creen tan inteligentes para ser Obama. Y algunos incluso están dispuestos a ser negros si con ello les va la Moncloa.
Un día de estos Zapatero tendrá que anunciar oficialmente la restauración de la Santa Inquisición, simplemente porque alguien deberá convertirse en verdugo de tanto insurrecto como circula por ahí. El Santo Oficio para actuar contra los que montan o hacen streptease en las cárceles, contra quienes montan empresas sin depender de la mamandia del gobierno o contra quienes digan que dedicarse ahora a la financiación autonómica es una gilipollada. Todos condenados por incorrectos.
Los azulejeros de Castellón tienen la mirada fija puesta sobre el sector del automóvil. Entienden que la crisis que afecta a la industria cerámica es parecida a la de los automóviles. Pero si esto es así también deben aplicarse las mismas recetas.
Los sindicatos se manifestaron ayer en varias ciudades “por el empleo y la protección social”, lo que está muy bien y entra dentro de sus cometidos. Pero a mi me da la impresión de que no se han enterado de que estamos en el 2008 y de que cabalgamos sobre una crisis económica de extraordinaria repercusión.
Leo en ABC que la crisis tiene atrapada la beneficencia. Las empresas españolas no están para dispendios y han dejado de contribuir a las fundaciones que mantenían oenegés, montaban cursos de autoestima personal o financiaban el estudio del pez volador en Tabarca. Ya nadie es caritativo ni responsable solidario.
Dice el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, que cuando tome posesión decidirá medidas audaces para evitar lo peor. Y esboza unas cuantas que al menos sugieren audacia cuando menos que osadía. Pero entonces es obligatorio pasar revista a las medidas anticrisis anunciadas que poco vistas por el presidente español, Rodríguez Zapatero, y percibes que son una permanente huida hacia ninguna parte solo enunciadas para evitar que le tachen de tancredismo. O sea, que se nos viene encima lo peor.
En el siglo XXI las dos Españas tienen poco que ver con la roja y azul. Y menos con la oficial y la real. Ahora las dos Españas son la de quienes sufren la crisis económica y la de quienes navegan por encima de ella. ¿Quiénes son unos y quiénes son los otros? Es muy fácil. Los puede usted ver en la calle, en la tele o las páginas de los periódicos. Hasta en los blogs más populares.
Aprovechando tanta fiesta y tanto regalo frustrado he preguntado a mil o dos mil empresarios qué piensan hacer para salir de la crisis que nos va a asolar mucho más durante el 2009. Y prácticamente todos han puesto a parir a Zapatero. Una mayoría al director del banco o caja de ahorros de la esquina por no darles crédito. Y algunos a Busch. Todos están acojonados, pero ninguno está dispuesto a plantearse una nueva oportunidad en sus negocios. El pensamiento único sigue siendo el ladrillo.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez