El barómetro del CIS correspondiente al mes de diciembre arroja los datos ya sabidos de la preocupación por el paro, la situación económica y la desconfianza hacia los políticos. Pero contiene otros datos que evidencian la esquizofrenia en la que vive este país, que mezcla valores y preocupaciones sin acabar de tener claro cuál es origen ni destino. Casi diría que Ortega sigue presente en todos los actos de nuestra vida.
En plena crisis financiera, económica, educativa, mundial, local, global, comercial y, al fin y al cabo, sistémica, renace de sus cenizas el debate sobre los trasvases del agua. Castilla La Mancha se autoadjudica la propiedad del agua (6.000 hm3) y deja a Alicante y Murcia sin derecho ni a la necesaria para las cisternas de los waters. Y entonces Camps y Valcarcel (PP) y también los del PSOE de ambas comunidades cogen el fusil y van en tromba a Almansa a defender sus derechos sobre el agua de todos los trasvases. Da lo mismo qué quieren hacer ahora unos u otros con esa agua.
A tres días del final del tráfico 2009 estamos tan cómodamente instalados en la crisis que ya forma parte del escenario que aquellos progres marcusianos denominaban “los eventos consuetudinarios que acontecen todos los días”. La crisis forma parte de los invitados a la cena de Navidad y hasta de alguna chirigota que preparan para los Carnavales de Cádiz, pero al meterla en la agenda nacional la hemos despojado de la gran oportunidad que encierra para que no se vuelva a repetir.
En tiempos decimonónicos las familias valencianas se reunían en torno a la mesa de Navidad y decidían sobre el futuro de los suyos. A unos les daba para un pavo y a otros para las tradicionales pelotas, pero la tradición marcaba que antes del besamanos (“les estrenes”) quedara definido el futuro de los hijos.
El hundimiento empresarial de algunos negocios del presidente de la gran patronal (CEOE), Diaz-Ferrán, coincide con una nueva encuesta del CIS que coloca a los políticos en el tercer problema español, ni más ni menos que trás el paro y la situación económica. Y pienso que en el paquete de los políticos la gente coloca a todos aquellos que tienen que ver con la gestión pública, llámense líderes patronales, sindicatos o periodistas.
Me he pasado el fin de semana leyendo blogs, twitters y grupos de Facebook poniendo a parir a los líderes del mundo entero por no ponerse de acuerdo en Copenhague en la lucha contra el cambio climático. Y si a eso le sumo las miles de páginas de los periódicos al uso, reportajes televisivos y webs de trinchera, pues resulta que todo el mundo está descontento. Solo se salva Zapatero porque le ha encontrado dueño a la tierra, que ya es algo.
Guardiola se ha reinventado el futbol y Belén Esteban su cara. Pero sin moverse no hubieran salido en la foto. El Barça estaba acabado y a la Esteban no la miraba ni Jesulín. Pero las empresas y políticos valencianos no se mueven en sentido alguno. Por eso, junto con los datos de caída del PIB y la competitividad de los sectores tradicionales cobra cada vez más fuerza la tesis de que estamos ante un necesario de cambio de ciclo económico y político en la Comunidad Valenciana.
Al final me creo que Zapatero tiene razón y acabará controlando las cuentas del Estado, saldrán brotes verdes y la economía española volverá a crear empleo, todo ello, además, sin necesidad de las reformas estructurales que forman parte de nuestras obsesiones históricas. Lo malo del acierto de Zapatero es que esto va a ocurrir como resultado de lo que en varias veces he llamado “economía a lo Frankenstein”. Vamos a juntar pedazos de cadáveres y conseguiremos remontar el 2010. Lo que ocurra después ya es inimaginable.
Andan de moda las empresas de calificación crediticia que se dedican a evaluar si un país tiene mucho o poco riesgo. Es una chorrada como una catedral, porque de lo que llaman valoración triple A (AAA) a la doble más (AA+) hay un 0,0001 de diferencia. Y además, salir de esta calificación por el déficit acumulado es fácil. Grecia, que debe estar en la A (A++), va a resolver la cosa poniendo IVA a la prostitución para que le suba el PIB. El verdadero problema es la deuda familiar y la de las empresas. Eso es lo que impide crear empleo y salir de la crisis (amén del excesivo gasto público improductivo).
Miles de trabajadores y liberados sindicales se han manifestado hoy en Madrid contra la crisis y en defensa de salarios y empleo. ¿Quién no está dispuesto a manifestarse contra la crisis? ¡Hay que abroncar a la crisis! El problema es saber a quién le piden los sindicatos que solucione este asunto de la crisis. ¿ A Zapatero? ¿A Camps, Aguirre, Montilla o al lendakari? ¿Al 98 por ciento de las PYMES que forman el tejido empresarial español?¿A José Vicente González (CEV)? ¿Al debilitado Modesto Crespo (Coepa)? ¿A Ferrando (CIERVAL)? ¿Y por qué no a Paco Molina (CC.00 País Valenciano) y a Conrado Hernández (UGT-País Valenciano?)
En pleno almuerzo en el polígono viene mi hijo el economista cargado de papeles para ilustrarnos a los autónomos de las PYMES que compartimos vino con gaseosa. Dice que hay un informe de una tal S&P que pone España a los pies de los caballos (no hay que invertir ni comprar en España), luego nos enseña un informe de la OCDE que afirma detectar señales de recuperación, pero otros papeles detallan que la vivienda va a caer aún más. Y al final nos enseña el informe de Zapatero (180 folios) que demuestran que lo peor ha pasado. Y todos nos quedamos alelados. ¡No sentimos las piernas!
Con la boina metida hasta los ojos el debate sobre la nueva Ley del aborto se convierte en un asunto exclusivamente religioso, hasta el extremo de que ni siquiera son presumibles valores bioéticos. La discusión no está en la defensa de la dignidad humana, sino en si abortar es o no pecado. La religión, como en el debate estético de los crucifijos en las escuelas, vuelve a apoderarse del escenario.
En este país de Maria Castaña es tanta la voracidad por las tonterías diarias que se nos olvida que todo es consecuencia de algún error anterior. Lo decía Nietzsche cuando referenciaba el eterno histórico (Así habló Zaratrusta), pero nos está pasando ahora con la saharui Aminetu Haidar, los españoles secuestrados por Al Quaeda o la retención de tres guardias civiles en Gibraltar por la aplicación del Tratado de Ultrecht.
Dicen los voceros al uso que este puente ha sido un milagro para el sector turístico, con llenos en la costa mediterránea (Benidorm) y el interior (turismo rural) hasta de un ochenta o cien por cien. Con la simpleza con la que se abordan las declaraciones políticas en este país y tal como se recoge en los titulares, ya tenemos brotes verdes en forma de puentes festivos. El hambre por ganar confianza hace olvidar que con tres noches a treinta euros no pagas ni la señora de la limpieza que mañana tendrá que volver a poner a punto los apartamentos.
Entre los despropósitos del Gobierno Zapatero, las hazañas como internauta de Esteban González Pons y el elitismo de tanto bloguero metido a defensor de la libertad, corremos el grave riesgo de enterrar internet bajo una capa de mensajes incomprensibles y ahondar aún más en la brecha digital que abunda en España.
Asisto a una media de dos reuniones semanales con empresarios, consultoras, congresos o algún think thank. Unas modas que se han impuesto con la crisis, para preguntarse unos a otros cómo salir de este embrollo con menos heridas que las justas. Y en los últimos meses hay dos conclusiones que se generalizan: pasa de los políticos y vende optimismo.
Las cifras del paro siguen aumentando a mayor o menor ritmo según variables aleatorias. El mes de noviembre fueron 60.593 parados más a las listas del INEM, pero esta suma no es el problema (más allá del drama humano que supone). Esta estadística y la suma de casi cuatro millones en el registro de la Oficina del paro son el resultado del problema. Hay paro porque no se crea empleo. Y no se crea empleo porque la economía no funciona, más allá de funcionarios y clases pasivas.
Después de mil años dedicados a ganarse la soldada en mil batallas empresariales sangrientas, le he aconsejado a mi hijo el economista que se deje de historias y haga oposiciones. O como poco que se apunte a una universidad o una institución oficial porque esto de la empresa no tiene futuro. NI siquiera siendo Ford, que luego vienen los chinos y te ponen el coche eléctrico. ¿Por qué esta conclusión? Porque en los últimos meses amigos del gobierno, colaboradores de instituciones oficiales varias o universidades diversas se han quedado con el negocio que varias empresas del polígono tenían con amplias expectativas.
Después de mil años dedicados a ganarse la soldada en mil batallas empresariales sangrientas, le he aconsejado a mi hijo el economista que se deje de historias y haga oposiciones. O como poco que se apunte a una universidad o una institución oficial porque esto de la empresa no tiene futuro. NI siquiera siendo Ford, que luego vienen los chinos y te ponen el coche eléctrico. ¿Por qué esta conclusión? Porque en los últimos meses amigos del gobierno, colaboradores de instituciones oficiales varias o universidades diversas se han quedado con el negocio que varias empresas del polígono tenían con amplias expectativas.
Por mucho que los estudios de Prospectiva que Andrés García Reche le hace a la Confederación Empresarial Valenciana o los que elabora la Politécnica o la Agencia Valenciana de Prospectiva, al final resulta que lo que falta es sentido común. O como decía en un artículo el delegado de El País en la Comunidad Valenciana, Josep Torrent: lo que se pide es unos cuantos ataques de cordura.
Doy por valida que la propuesta del Gobierno de Zapatero contenga un sinfín de buenas voluntades, pero según repaso su enunciado me resulta menos viable, aunque en el desarrollo normativo se apliquen al detalle. Y todo por un fallo conceptual. La crisis económica en España no solo es producto de la globalización o de la burbuja inmobiliaria. Aquí arrastramos el mal desde hace muchos más años. No pueden crear un modelo económico de la nada; hemos de transformar lo que hay.
En la ciudad de Castellón se han presentado cinco mil candidatos a la convocatoria de cuarenta plazas de oposiciones como celadores y auxiliares del Hospital Provincial. 5.000 para 40. Es la mejor prueba de cómo está el patio. Y sin embargo aquí andan unos pendientes del milagro que producirá la Ley de Economía Sostenible que propugna Zapatero o de la confrontación de las dos Españas que supone este Barça-Real Madrid.
Dicen los economistas que la urgente salida a la crisis puede derivar en un modelo a lo Franskenstéin, a base de sumar cadáveres que acaben en un engendro sin más futuro que el del momento políticamente oportuno. Eso parece que es el nuevo modelo de economía sostenible anunciado por Zapatero como mal para nuestras penas. Atendiendo a lo que dice el propio Felipe González no más allá de este fin de semana: los modelos económicos no se crean por decreto porque pueden derivar en artificios.
Miles de agricultores se manifiestan en Madrid para pedir lo mismo que los fabricantes de coches, los bancos, los autónomos o los currantes mileuristas. Piden que el Gobierno controle la libertad de comercio y financiación para salir delante de la caída de sus ventas. Y al igual como los coches, los constructores, los banqueros o los mileuristas, no quieren plantearse la entidad de una crisis que en su caso se alarga mucho más allá de los intermediarios o la burbuja de la demanda.
En un país en el que se gobierna a golpe de titular es fácil entender que el informe de FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) sobre el monstruoso déficit de la sanidad pública no pase de ser una anécdota, pese al elevado endeudamiento del Estado español. Es más importante el Ferrari de Camps, los 2,5 millones pagados por el rescate de los marineros del Alakrana o la república de los trabajadores que amenaza con instaurar Zapatero. Todo política de titulares.
Aunque es sábado los del polígono almorzamos juntos para celebrar que por fin nos han devuelto el IVA. Pero como siempre el enterado de la tornillería ha traído unos periódicos con lo que dicen que son las conclusiones de las cumbres de los grandes empresarios españoles. “Dicen lo mismo que hace cinco años”, lee el carpintero. “Deben tanto que no se enteran de lo que está pasando”, añade otro. “Tienen artrosis”, como mi abuela. “Tienen miedo a moverse por si se caen”. De la crisis saldremos pero nadie sabe cómo y hacia dónde.
Diga lo que diga la Constitución y los progres este es un país muy religioso. Con cualquier excusa nos liamos con la religión, llámese católica, musulmana o budista. Nos encanta la teocracia y si pudiéramos celebraríamos San Obama, San Zapatero o Santa Hipoteca. Esta devoción alcanza su paroxismo con la llamada a las cruzadas por parte del portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino, la hipócrita reacción laica de los políticos democratacristianos o la expulsión de la abogada musulmana Zoubida Baskik por llevar pañuelo delante del juez Gómez Bermúdez.
Lo dijo Juan Fernández Aceytuno, autor del libro “Gestión en tiempos de crisis”, cuando habló el lunes pasado a los industriales azulejeros de la Comunidad Valenciana: Esta crisis le llaman X porque nadie sabe de verdad cuándo se resolverá. Por eso cuando esta semana en el polígono uno de los comensales comentaba la conferencia la siguiente decisión fue pasarse a la economía sumergida. ¿Quién aguanta sin saber qué va a pasar? Bueno, como dice Daniel Montero, solo lo aguanta La Casta (El increíble chollo de ser político en España, La Esfera de los Libros).
La perversidad de la política española llega incluso a confundir el verdadero motivo de las necesarias fusiones entre cajas. No es una cuestión de poder político, ni de marcos regionales, ni siquiera de empleados o de mercados cautivos. Es una cuestión de exceso de riesgo y control del crédito. A un político se le cambia de un cargo a otro con un buen sueldo. Y para un empleado de una caja la prejubilación es una bicoca. Pero a quienes han conseguido créditos fáciles y millonarios no les gusta que les cambien el reglamento y el interlocutor.
No tengo muy claro a santo de qué el vicepresidente del Consell de la Generalitat Valenciana, Gerardo Camps, se lanza ahora a meter en la agenda política la necesaria fusión entre Bancaja y la CAM, con el añadido de la Caixa d’ Ontinyent. Puede ser por generar un problema que distraiga de Gürtel. Puede ser por evitar el efecto centrífugo que tendría una fusión CAM-Caja Murcia. Y hasta puede ser porque las dos entidades financieras están necesitadas de socorro. Pero lo absurdo es meter esto en la agenda sin abordar un cambio profundo del sistema financiero valenciano, que data de los ochenta.
Todos los meses asistimos con ansiedad a la publicación de las cifras del paro, como si a base de contemplarlas con el victimismo de Sancho Panza se nos ocurriera la hazaña quijotesca de salvar a todos los desempleados. El miedo al fin y al cabo (No Miedo, Pilar Jerico, Alienta editorial) es una amígdala que envía mensajes al resto del cuerpo. Lo duro en estos momentos económicos es que la parálisis que convocan las cifras del paro es de tal calibre que todo el mundo olvida bombear el oxígeno suficiente para crear empleo.
Theodore Rooselvet calificó como “Muckrakers” a los periodistas que intentaban dirigir la sociedad a base de sacar la inmundicia que había en la vida política. Ese modelo se ha convertido en una constante en la vida política española a partir de tres hechos comprobados empíricamente: los políticos son unos flojeras que solo están pendientes de los titulares, los medios de comunicación han asumido un papel justiciero para el que nadie los ha elegido y la sociedad española ha derivado en una inmoralidad colectiva que igual sirve para hacer millonario a un concejal que llenar un cajón de medicinas pagadas por todos los contribuyentes a la Seguridad Social.
La democracia es el sistema que mejor depura sus cloacas. Por eso no hay que asustarse por todos los casos de corrupción que han estallado en los últimos meses. De vez en cuando hay que tirar de la cadena. Sin embargo nos hemos instalado en un sistema de corruptelas, chorizos y pícaros que nunca se depura simplemente porque la moralidad colectiva los acepta y los frecuenta.
El Instituto de Tecnología Cerámica celebra este año su cuarenta aniversario y ha organizado una buena serie de conferencias en Castellón, base de esta industria en España, que tienen por un lado un aspecto conmemorativo y por el otro netamente renovador. La cerámica ha sido una industria muy próspera en los últimos cincuenta años, pero ahora se encuentra ante una crisis estructural de las solo saldrán las empresas que mejor se adapten a los nuevos tiempos. Por eso las conferencias tienen mucho que ver con los cambios a introducir para salir de la crisis.
Mi hijo el economista me trae a la fábrica una docena de planes estratégicos, proyectos de prospectiva y manuales de innovación que les han dado en la universidad. Los llevo al bar del polígono para alardear con los colegas de pyme y a los dos minutos lo tiro a la papelera. Todos dicen lo que tenemos que hacer para salir de la crisis, pero ninguno pregunta a los clientes. ¿Cómo coño vamos a hacer coches si no sabemos los coches que quiere el comprador?
Reconocimiento de errata:
El soma es la pastilla que utilizan en 1984, de Orwell. No en Un Mundo feliz, de Huxley.
En internet, en las tertulias y hasta en las grandes revistas del pensamiento mundial, proliferan debates sobre tres temas: la recuperación de nuevas redes de comercialización de productos exóticos e inútiles, la reaparición de Dios como objeto de discusión a partir del nuevo libro de Saramago “Caín” y el anuncio del fin del mundo para el 21 de diciembre de 2012, a partir de una subjetiva interpretación del calendario maya. Todos teman que definen un momento: cuando uno no sabe hacia dónde mirar acaba buscando alguien que le diga qué hacer.
Lo de las redes de comercialización ha llegado a España intensamente a partir de la multinacional Agel, que ha montado un sistema que denomina multinivel cuando no es ni más ni más que el viejo modelo piramidal de timar y ser timado. La ventaja comercial de este producto para su penetración en el mercado es que lo que se recomienda boca a boca no es producto, sino la calidad de vida que te da consumir la salvación a través de un gel. ¡Si Platón levantara la cabeza!.
En pueblos y ciudades españolas empiezan a celebrarse todo tipo de reuniones para montar redes de venta de Agel. Hay una comisión por la recomendación del producto y beneficios millonarios si amplias tu red comercial. Pero zumo de naranja, pastillas del doctor Andreu o ginseng concentrado lo venden en cualquier lugar. Agel te cambia la vida. Los bucólicos videos de promoción no venden gel, venden la salvación, la felicidad. Van a tener éxito seguro. Hace unos años la gente se compraba un piso o disfrutaba con el sexo o se hacía feminista. Mucho trabajo. Ahora hay que comprar la salvación. Agel o Ceregumil o los mil métodos que muchos definen como naturistas (ahora la verdad viene de China, como si solo hubiera una China) y sus variables son como las pastillas de “Soma” en “El mundo Feliz” de Orwell. Puro sectarismo de juzgado de guardia.
Pero si no tienes bastante puedes intentar a acercarte a Dios. No intentes salvarte, de eso se encarga Dios; llámese Ala, Buda o el Espíritu Santo. Por eso las protestas por el libro de Saramago, que cuestiona a Dios y a todas las divinidades. La feligresía creyente no protesta por el libro, sino porque se cuestiona que la salvación de la crisis, de los problemas de cada uno y de todos vengan de la mano de un salvador. Esta sociedad en crisis necesita un salvador porque nadie quiere arrimar el hombro. Descartado Obama y mientras Zapatero se lo piensa es mejor recurrir al método clásico. Dios para que nos salve y los hornos crematorios para los infieles.
Por eso alcanzan un éxito social todos los argumentos apocalípticos. El libro de Douglas Preston “2012” interpreta que el calendario maya da por sentada una alineación de planetas que nos va a llevar al fin del mundo para ese año. A partir de ahí hay sectas y hasta sanadores con título. El 21/12/2012 póngase una buena mortaja que será el fin. Nútrase bien con Agel y Ceregumil, rece a su Dios y espere el apocalipsis.
Por suerte hay gente que interpreta a los mayas y la crisis de otra manera. Los más estudiosos de las ciencias sociales y económicas saben que lo que se está produciendo es un cambio del paradigma, que incluso puede derivar a bien en un cambio de sociedad. Hace doscientos cincuenta años pasamos del feudalismo al capitalismo y aquí estamos: a mejor. Y los más pragmáticos han hecho otra cosa. En la ciudad en la que vivo (Castellón), aparte de que montan redes de Agel he vuelto a escuchar por las calles el sonido de un afilador. Una oportunidad de negocio frente a la crisis.
Coincidimos los cinco autónomos que almorzamos juntos en el bar del polígono. Hace meses que ni saludamos a unos familiares que siempre tiene uno y que se dedican a la política. Cualquiera se va a comer un día a casa mi primo, lleva una botella de vino y luego lo meten en una trama de corrupción. Total que mi primo (y lo mismo cuentan el resto de autónomos) ya no puede hablar ni con el maestro de su hijo. Le huye.
Como estamos en el país de María Castaña perdemos el tiempo viendo dónde se sienta Ricardo Costa, persiguiendo policialmente al alcalde de El Ejido, del que desde hace años todo el mundo sabía dónde mete el dinero, o debatiendo los Presupuestos Generales del Estado. Una chorrada propia de un país que ni siquiera es moderno. De avanzado ya ni hablar; todavía tiene la hacienda pública en el siglo XX. No hay que discutir los presupuestos, sino los criterios para hacerlos.
El viernes llevamos a almorzar al polígono a mi hijo el economista y al hijo de otro compañero de nave que es publicista. Los dos están en el paro desde que acabaron la carrera, pero nos dieron una lección sobre la crisis y las oportunidades que supone para las empresas emprendedoras. Nos tuvieron dos horas con la boca abierta y luego ellos volvieron al paro y las cinco pymes volvimos a preguntarnos cómo vender tornillos, ladrillos y vasos de plástico y a discutir con el director del banco un crédito de tres mil euros para pagar la nómina.
Los políticos españoles han demostrado muchas cosas a lo largo de la historia democrática reciente. Pero de las más importantes es la demostración de la incapacidad que tienen para enfrentarse a la gestión de una crisis. El último ejemplo: el órdago a la grande de Ricardo Costa a todo el Partido Popular y la resolución a trompicones del primer acto de una crisis que desde Rajoy hasta Camps, pasando por González Pons o Zaplana, todos sabían que iba a estallar desde principios de 2009.
Con la que le está lloviendo al PP de Rajoy con el “caso Gürtel” hay una clara conclusión que les lleva a no saber qué hacer con el envite de Ricardo Costa y las que caerán. Si hubieran leído “El arte de la guerra” del general Sun Tzu, escrito hace miles de años, lo tendrían muy claro. Cito los mejores párrafos y que cada cual aplique los nombres:
Mientras Rajoy y Camps le dan vueltas a cuánta infantería deben sacrificar sin que Gürtel afecte a la caballería, en el polígono empezamos a ver brotes verdes. Era el comentario del último bocadillo antes de empezar el puente. ( ¡Que guay! ¡Gran crisis y todas las carreteras atascadas!) En las últimas semanas dos docenas de amigos han arrancado nuevos trabajos y consiguen salir adelante. Por supuesto sin IVA ni IRPF. Los describo por si alguien tiene ocasión de aplicarlos, porque no se explican en las Escuelas de Negocios. Pero es todo Business to Business (B2B).
En un amplio informe de Prospectiva que maneja la OPTI hay cuatro consideraciones negativas sobre la Comunidad Valenciana que coinciden en fecha y hora con otros acontecimientos: la celebración del Dia Nacional valenciano, el 9 d´octubre, el caso Gürtel, la preparación del concurso de acreedores de la constructora Soler, a la sazón propietaria de parte de las acciones del Valencia C.F. y con miles de viviendas en construcción, y la crisis deportivas y societarias del propio Valencia, el Villarreal, el Hércules y el Castellón.
En todas las encuestas de los dos últimos años los españoles sitúan a la clase política como el cuarto de sus problemas, detrás del paro, la crisis económica y el terrorismo. El deterioro de la imagen de los políticos es creciente, por una parte por su incapacidad por gestionar una salida para la crisis y por la otra por la desvergonzada actitud personal en la saga y fuga de la trama Gürtel, Mercasevilla o la hija de Chaves. No hay dios que aguante sus chulerías.
Cada vez me encuentro con más amigos que me preguntan: “¡Oye! ¿Qué podría hacer mi hijo? Ha acabado la carrera de…(da lo mismo) y no sabe si hacer un master o apuntarse al paro a ver si encuentra empleo”. Y siempre hay otro que dice: “Pues mi hijo lo que me ha dicho es que se quiere ir de España”. Como no queremos enterarnos nada más que de Gürtels y góticas no hemos valorado que hay una generación española que se ha quedado perdida en el camino.
En los últimos meses/años aparecen como setas dos nichos de negocios. Las llamadas escuelas de negocios y las consultoras que hacen planes estratégicos y recomienda innovar a cualquier precio. Pero luego resulta que los empresarios de a pie arriesgan poco por un nuevo modelo económico, bien porque el banco no les fía ni para el ordenador o porque no se creen que poniendo un lazo azul en la barra del bar vayan a tener más clientes. Si encima los planes estratégicos institucionales solo hablan de lo que había que hacer antes de la crisis, pues ya tenemos un motivo más por el que seguiremos en furgón de cola de la recuperación económica.
Y pensamos los colegas del polígono que igual un día quienes tienen que gobernar gobiernan y quienes tenemos que trabajar trabajamos. Porque ya me dirán esta semana entre las hijas góticas de Zapatero, los malabarismos de Rajoy y Camps y de cierre la movida popular por las Olimpiadas, la verdad es que no hemos dado palo al agua. Trabajar hemos trabajado, pero no sabemos para qué. En un momento creíamos que éramos nadadores entrenando el 2016.
Aprovechando el aniversario de Confucio recurro a una de sus más célebres frases: “se llama error a cometer una equivocación y no corregirla.” Si encima caemos en la autojustificación o la culpación de los demás los errores ya todo es mucho peor que la equivocación original. Y eso lo dicen hasta los jesuitas que introdujeron a Confucio en Occidente. Ese es el mal de las decisiones que no toma o que toma el presidente del Gobierno y su equipo. Cometieron una equivocación el día que no quisieron reconocer la crisis y a partir de ahí todo va en cascada.
Mi hija va a un buen colegio (LLedo International School) que lo es porque ha asumido que la formación de los ciudadanos del futuro no puede depender de veleidades políticas. Mi hija y sus compañeros van a educarse en el llamado Bachillerato Internacional, de manera van a tener que estudiar mucho más para competir con sus compañeros de otros países, pero quedan fuera de los debates sobre política educativa española propios del siglo XIX. Estudias y ser felices es lo prioritario. Aplicada pues una mínima tabla de competitividad estoy más que satisfecho con el conocimiento que tendrá mi hija para que enfrentarse a la cruda realidad del mercado y de la vida que se nos viene encima. ¿Cómo estamos preparando a nuestros hijos para el nuevo paradigma?
Es que yo soy un directivo de Magna que llega a Zaragoza a negociar si despide más o menos empleados de Opel y salgo corriendo. Y si soy un chino como los que últimamente se pasean por la costa valenciana buscando negocios es que ni me como ni la paella aunque le pongan arroz blanco. Este es un país donde solo pueden sobrevivir Gaby, Fofó, Miliki y Fofito. Esto es una coña, aunque haya millones de personas que intentan tomárselo en serio. Ya digo: llega ayer un inversor y ve el numerito de las fotos de las hijas de Zapatero, el anuncio de la subida nadie sabe de qué impuestos, las entrañables conversaciones del Caso Gürtel o la guerra de espías contra los enemigos de Laporta y lo tiene claro. ¡A correr!
Hay un experto singular (Peter Simons) que desde las Cámaras de Comercio explica un principio que debería convertirse en un cartel en la puerta de nuestras fábricas grandes y/o pequeñas. Lo importante ahora ya no es fabricar. Lo importante ahora es vender lo que quiere el cliente. Y para vender hace falta márketing, técnica, recursos, capacidad para saber lo que quiere el cliente y grandes tubos de ADSL que pasen de los 100 megas. ¿Sabe alguien dónde hay de esto?
Desde que hace cuatrocientos años los cristianos expulsaron a los moros que la ahora llamada Comunidad Valenciana no ha vuelto a recuperar el impulso de una sociedad civil articulada. Durante años todos hemos cantado las excelencias de una sociedad civil que al final solo eran las bandas de música, las filás de moros y cristianos, las fallas o la asociación de paranyeros (caza del tordo). Cuando ahora llega la catarsis, esa sociedad civil está desaparecida. Solo existe la clase política y no se muy bien para qué.
Para evitar tener que comprar una casa nueva, un vecino del polígono que quiere casar a sus hijos ha decidido arreglar una casa vieja que tenía en el centro de la ciudad. Se dijo: “contrato dos chapuzas (ahora se llaman empresas de reforma integral) y me dejan la cocina y el baño impecables y luego me pintan la casa y las puertas.” Casa nueva por cuatro euros y sin pedir permiso al banco. ¡Ja! Ni que tuviera que hacer El Escorial. No contaba con los políticos metidos a Pepe Gotera y Otilio.
Está de moda hablar de la soledad de Zapatero porque desde Pedro Solbes hasta Prisa lo han abandonado (temporalmente). Sin embargo pienso que la cuestión es si a Zapatero le gusta la soledad del poder o quizá no sabe encontrar amigos. Por ejemplo. Obama es el presidente más atacado desde los grupos mediáticos omnipresentes en todo Estados Unidos. Y sin embargo tiene una gran imagen pública y cuenta con millones de amigos porque conecta con ellos a través de las nuevas tecnologías. ¿Por qué se queda solo Zapatero?
Otra vez ha tenido que venir un inglés y escribir una novela en la que demuestre que en España, en este caso en la Comunidad Valenciana, Castellón, es posible otro turismo más allá del sol, la playa, Marina d’ Or, los parques de atracciones y los campos de golf. Jason Webster toma de referencia el pico de Penyagolosa para escribir “La montaña sagrada” y demuestra que el mejor parque temático del mediterráneo está a diez kilómetros de la orilla del mar o del mayor campo de golf y el mejor resort.
Vuelvo a recurrir al libro de citas de Woody Allen: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes futuros.” Lo malo es que tal como viene el asunto ya no se qué planes futuros puedo hacer con mi PYME. Zapatero no me ha aceptado el regalo, el director del banco no me saluda, los proveedores me exigen el pago en efectivo y los tres clientes que pagan nos los disputamos al mus en el bar del polígono. Y encima el último informe del eurosocialista Joaquín Almunia destroza toda la supuesta política antricrisis del españosocialista Rodríguez Zapatero.
Un amigo de PYME está convencido de que no saldremos de la crisis hasta que no cambiemos el Estado (con mayúscula). Y por mucho que le explico que el estado (con minúscula) somos todos desde la Revolución Francesa, él insiste en su argumento: “Este Estado (con mayúscula) no funciona”. Y la verdad es que al final tiene razón. Lo que no funciona, que es la política, se ha apoderado del Estado (con mayúscula) de tal manera que justifica las mayores atrocidades que puedan hacerse en nombre de la gestión pública.
A fuerza de canoso uno se convierte en un libro más de los que atesora en su biblioteca. Y pese a que no es la norma entre los “letraferits” (del valenciano escribidores malintencionados) de vez en cuando hay que recurrir a la estantería. Y entonces me encuentro con un libro del dimitido Jordi Sevilla, editado en 2002, prologado por José Luis Rodríguez Zapatero, y en el que defiende lo mismo que ahora le ha llevado a dimitir de sus vanidades políticas: hay que reinventarse el socialismo. (De nuevo socialismo, Jordi Sevilla, Editorial Crítica)
En el debatido debate de los impuestos solo hay dos menciones a las Pequeñas y Medianas Empresas y a los autónomos. Una en la que de refilón Zapatero habla del Impuesto de Sociedades y otra que Durán i Lleida recuerda al Gobierno que el tejido productivo de este país son las Pymes. Lo demás fue un diálogo de sordos entre cortesanos, sin que influya para nada en la dinámica económica de la crisis. ¿A alguien le ha mejorado la bilirrubina?
Dice el consejero delegado del Grupo Santander, Alfredo Sáenz, que para liderar la innovación, que se supone nos debe sacar de la crisis, hay tres candidatos: la administración, la universidad y las empresas. Yo añadiría la sociedad civil, el usuario, pero en la España actual concluiría que lo tenemos crudo y nadie dará el paso porque estamos cómodamente instalados en la lado oscuro de la fuerza.
Parece una contradicción, pero es lo primero que enseñan en las clases que imparten los grandes maestros de la metodología electoral. Felipe González no ganó por goleada en 1982. Es que el centro derecha de Suárez llevaba años haciendo méritos para perder la confianza de los españoles. Y en 2001 Zapatero no ganó, sino que Aznar fue castigado por su desastrosa gestión de la crisis de Irak y del 11-M. Y ahora, pese a las tendencias que marcan las encuestas y su desastrosa gestión económica, Zapatero no ganará las próximas elecciones, las perderá Rajoy porque no es capaz de sumar las esperanzas suficientes en los votantes decepcionados.
Como es habitual andamos tan enredados con la Gripe A, las putas de la Boquería, la incapacidad de Zapatero para resolver la crisis, los 420 € de la beneficencia para aliviar el paro, el respaldo de Rajoy a Camps y las últimas virguerías del Barça, que ha quedado oculto el hecho más importante de la semana: Uno de cada cuatro chavales españoles fracasa escolarmente.
Estamos enfermos. De repente la moral ciudadana se ha alterado porque El País publicaba el otro día la foto de una puta prestando sus servicios a un cliente. ¡Horror! ¿Cómo pueden pasar estas cosas en el país de los 420 euros de paga extra a los parados y de las rogativas para salir de la crisis? ¡Todo un escándalo porque las putas la mamaban en la Boquería pero nadie dice nada de las que se enculan en Ibiza!
Mire señor Zapatero. Solo los salarios de dos trabajadores y usted si quiere cobrar algo como autónomo. Los costes los puede reducir a la mitad si se pasa a la economía sumergida, que es lo que está haciendo todo el mundo. E incluso los dos trabajadores le agradecerán que los mande al paro porque así tienen un año de subsidio, más seis meses de regalo y luego con otra votación de la benéfica izquierda parlamentaria igual aguantan hasta dos años. Para el 2012 dios proveerá, que será la fase siguiente para equilibrar el déficit.
Personalmente me fio de Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad, y de Angel Gabilondo, ministro de Educación. Más allá de su histórica afición a salir en la foto (¿recuerdan aquella chupa de cuero cuando se presentó como candidata a alcalde de Madrid?), me parece que Jiménez ofrece un punto de sensatez en medio de tanta locura. Y lo mismo Angel Gabilondo, que es mi debilidad, cuando apuesta por mantener los colegios abiertos pese a tanta psicosis con la Gripe A.
El diputado del PSOE por Castellón, Jordi Sevilla, anunció ayer en su blog que dimite de la política. No sé si lo ha hecho el día uno porque en esta fecha se incorpora a su nuevo trabajo o porque así ha cobrado las vacaciones parlamentarias. Pero lo que tengo muy claro es que se va de la política harto de la mediocridad que reina en esta fauna. Si encima se va de la política valenciana debe ser como un orgasmo múltiple.
En la novela La Mano de Fátima el escritor catalán Falcones cuenta con toda crudeza la realidad de lo que entonces y ahora se llama la Alianza de las Civilizaciones. Los cristianos mataban moros porque eran moros y los moros liquidaban cristianos porque eran cristianos. O la Biblia o el Corán. O eres del Madrid o del Barça. Si no te gusta el Rioja es que te gusta el Ribera del Duero. Si opinas que los nuevos impuestos que prepara Zapatero son una aberración es que defiendes las opiniones de Rajoy. Así no hay fórmula humana de salir de la crisis.
Por azares vacacionales paseo por Burriana, La Vall, Vila-real, Benicássim, Onda y el propio Castellón. En los casales todo el mundo habla del toro y de lo tacaños que están los ayuntamientos porque no se pagan ni unas copas. Nadie quiere valorar el número de parados que hay en cada uno de esos pueblos. La sociedad es próspera, incluso está contenta porque el cubata es más barato. ¿Pero los alcaldes valoran lo que está pasando en sus pueblos?
Un amigo que está muy enterado me dice en los primeros escarceos del retorno veraniego que si fuera el ministro de Educación, mi respetado Angel Gabilondo, obligaría a todos los políticos, sindicalistas, patronos varios, periodistas afines y comelitones a estudiar los textos completos de los muy buenos informes que hacen los gabinetes de estudios de cajas, cámaras y hasta algún banco. Así dejarían de decir tonterías, como esa de asombrarse de que el 63 por ciento de los españoles ya son mileuristas.
En unas semanas he perdido un amigo (José Ramón García Antón), a la sazón conseller de Medio Ambiente y Urbanismo de la Generalitat Valenciana y tengo otro en la UVI (Victor Campos), que fue vicepresidente de la Generalitat Valenciana e incorporado en la listas mediáticas sobre la trama Gurtel. Pero en los últimos meses he estado a punto de perder otros afectados por las crisis en sus empresas y hasta alguno decepcionado por su vida sentimental. Todos han sufrido las consecuencias de estar presentes en el ejercicio del poder.
Un día en el programa Pasapalabra preguntaron: Palabra con S que significa subvención para sobrevivir. Uno dijo autónomo y lo dieron por nulo. El otro dijo parado de larga duración y le dieron el premio. Tal vez por eso todo el mundo dio por entendido que el Gobierno de España y de Zapatero regale una subvención de casi 500 euros al mes durante seis meses a unos trescientos mil parados y niegue su propia existencia a los miles de autónomos que todos los días cierran empresas, comercios y cualquier tipo de negocio para incorporarse a un paro no registrado. No existen ni para Pasapalabra.
La decisión de Zapatero de alargar seis meses un subsidio de desempleo es la recuperación de la doctrina Thatcher y Reagan sobre el control de los parias. El subsidio a cambio de nada es un formato conservador de mantener fidelidades y el patio muy tranquilo. Nada de socialismo progresista. Aquí, supuestamente, es a cambio de formación. ¡Que barbaridad! No se plantea la capacitación profesional durante el periodo normal de paro y se plantea como condición cualitativa para los seis meses extra. ¿Alguien planteará alguna vez la dedicación de ese presupuesto a generar puestos de trabajo productivos?
Pues cuando mis colegas de PYMES y un servidor hemos visto este alarde en el garito de las vacaciones a los Alcantara que todo disfrutamos, nos hemos quedado alucinados. El fontanero no quiere ni abrir en septiembre. El de la academia ya ha bajado la persiana. Y el que hacía placas solares ha decidido suspender pagos a la vista de las incógnitas sobre la política energética. Todos han dicho: ¡Quiero ser un parado! Cierren o no cierren, fabriquen o no, nos van a pedir cuentas por ser unos putos autónomos. Si fuéramols parados nos darían quinientos euros para aguantar seis meses más. ¿Y qué pasará cuando acaben los seis meses?
Zapatero está a lo que está y a promocionar un Púlizer con las filtraciones y Rajoy a los trajes de Camps y al control del premio de las filtraciones. Y mientras tanto en Andalucía el 78 por ciento dicen que su problema es el paro y el futuro económico y en la Comunidad Valenciana Standard & Poor´s aclaran que el déficit público por caída de ingresos será parecido al de la posguerra civil.
Así que los cólegas de PYMES hemos decidido contratarnos unos a otros para luego hacer un ERE y despedirnos, para cobrar alguno de los subsidios que da el Gobierno de España y de Zapatero. ¡Esto es Jauja!
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Conozco a Rita Barberá desde hace mil años. Conozco parte de sus virtudes y casi todos sus defectos. Conocí, hice amistad y me abronqué con ella y con su padre. Y como muchos valencianos puedo escribir un relato de sus fallos y aciertos, de sus fifias y fobias. De algunos de ellos el juez dirá. Pero lo que me posiciona a su favor no es conocerla, sino que alguien haya dado el grito de guerra: ¡Que lo pague Rita!
¿Por qué tiene que pagarlo Rita? Pues porque en el pim-pam-pum Camps se considera que ya está en almoneda y ahora hay que eliminar la sucesión. ¿Se juzga una corruptela de Rita? Risa me da que después de dieciocho años de alcaldesa ahora se descubra que otorgó un contrato a Orange Market a cambio de unos bolsos. ¿No hay nada más de lo que acusarle en casi veinte años? Demasiada virginidad para perderla por quinientos o mil euros.
Es todo un absurdo que refleja la paranoia política que vive España mientras la economía se hunde sin remedio. Cuando se hundía el Titanic incluso se inventó el robo de un collar para eliminar a un amante peligroso. ¿Por qué se investigan ahora las facturas de la Federación Española de Municipios y Provincias? ¿Por qué no lo ha hecho antes el actual presidente, Pedro Castro, alcalde de Getafe por el PSOE, que debería conocer las irregularidades de su antecesora, si las hay?
Conocía al alcalde de Bigastro, el socialista José Joaquín Moya, cuando después de veintitrés años como alcalde un juez descubrió por casualidad que había corruptelas en su gestión. ¡Después de veintitrés años gobernando! ¿Lo descubrió un juez o alguien quiso quitar de en medio a un competidor?
Lo de menos es la dimensión de la denuncia. Puede ser un bolso, unos trajes o la historia de Clinton y la becaria. Con un par de fotos y un par de videos en una tele ya está todo resuelto, que para eso están los medios de comunicación de partido, del PSOE o del PP e incluso los que se llaman independientes. Si además aportas un par de grabaciones del móvil ya es la hostia. Ahora las elecciones se quieren ganar o perder a partir de estos métodos y un simple lema: ¡Que lo pague Rita!
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Dicen los psicoanalistas que el miedo procede más del temor al cambio que del dolor que produce el hecho en si mismo. ¿Me duele más quedarme cojo o que me amputen la pierna? Ese es el motivo porque el que hay una reacción contra los cambios sistémicos que trae esta crisis. Pero son inevitables. Aún mejor. Si aceptamos la realidad nos quedaremos con las dos piernas.
Una de las ventajas que va a traer esta y funeraria crisis es la caída de los tópicos sobre los que ha vivido la sociedad española durante los últimos años. Sin publicidad no existen los atrevidos e independientes medios de comunicación, el poder no quiere mejorar la sociedad sino controlarla y los treinta años de gestión económica desde los Pactos de la Moncloa solo han hecho que repetir la historia española del siglo XVII con la llegada del oro de las Américas: el Estado ha destrozado el aparato productivo.
Los españoles hacemos un tópico de una frase y seguimos creyendo aquello de “caballo grande o no ande” o lo de “vivir como un hidalgo”, cuando resulta que ahora más que nunca toca lo pequeño y sencillo y hay que currar doce horas y estudiar otras tantas para salir del atolladero. La pandemia de la Gripe A destroza el estado de las autonomías porque todo el poder de decisión debe estar centralizado. Con tanta historia de consejeros autonómicos nos quedaremos sin vacunas porque nadie decide porque grupo de riesgo hay que comenzar. ¿Reventará ahora el tópico de la sanidad gratuita? En España se fabrican medicinas y patentes para venderlas fuera porque el mercado europeo las paga más caras que la Seguridad Social.
Las mentiras caen una a una. ¿A santo de qué tanta alarma porque Cospedal diga que a los del PP les graban las conversaciones? ¿Nadie recuerda cuando se las grabaron el mismo Rey no hace muchos años? ¿Nadie quiere ver el ir y venir de guardias civiles y policías entre empresas de seguridad, escoltas privados, etc.? Por cien euros tienes la grabación del vecino con su amante, pero no puede decirse en público.
La crisis pone todo en su sitio, porque un parado no es solo un problema económico. Es una cuestión de autoestima. Si la solución es dar más subsidio crearemos un país de ciudadanos aletargados. ¿Cuánto aguantará esa masa de trashumantes alimentados por las uvas de la ira?
Cambian las normas sociales y la economía. Para documentarme sobre las tendencias sociológicas de los jóvenes ya no he ido a la Casa del Libro, el Corte Inglés o a mis librería locales Babel y Argot. He entrado en internet y revisando a José Antonio Marina (muy interesante su libro sobre el poder) y las tesis colgadas en los buscadores tengo más documentación que la Biblioteca Nacional. Hasta el recurso a los libros acaba siendo una mentira políticamente correcta. Iremos repasando las verdades descubiertas.
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Este es el verano de los Alcantara e Internet. Volvemos al veraneo en el pueblo, en el apartamento de los suegros y en el camping. Pero es el veraneo de internet. Los amigos en el chiringuito cuestan dinero porque hay que pagar la ronda. En las redes sociales es más barato y si pones una webcam compartes la cerveza con el primo de Bertín Osborne .
Dádivas o corruptelas. Condena legal o absolución política. Lo que toda la historia de los trajes de Camps demuestra es que las entretelas de la política española son de una debilidad pasmosa. Más allá de la ética, más acá de la instrumentalización mediática y política, lo que está claro es que el Gobierno de la Generalitat Valenciana quedó paralizado durante meses por la hechura de unos trajes y que la oposición socialista se enroca con un juguete que no le sirve ni para convencer a su propia feligresía.
El PP de Camps lleva desde hace meses con un gobierno en semiparálisis en la Generalitat pendiente de la resolución del caso. Ni se ha hecho la necesaria crisis del Consell, que al fin y al cabo es un tema menor, ni han generado las dinámicas suficientes para arrastrar la Comunidad Valenciana hacia un nuevo modelo económico que nos salve de la crisis estructural de la construcción, turismo y la agricultura, sectores claves de una economía en decadencia.
Y al igual que el Consell están aquejados de parálisis todas las instituciones gobernadas por el PP. El poder se demuestra gobernando, pero ni ha habido nivel para hacerlo en medio de la crisis y si que ha habido mucho temor a las salpicaduras. Esta es la real entretela de los trajes y no las medidas que tomó José Tomás.
Pero es que enfrente están aún peor. La obligación del PSOE de Jorge Alarte (y el de Leire Pajín) es ganar las elecciones para ganar el poder y para ello deberían tener una estrategia clara para ilusionar nuevos votantes. Y la única aportación que hacen frente a Consell del PP es liarla con los trajes, instrumentalizar medios de comunicación instrumentalizables y hacer chistes baratos. ¿Es así como van a convencer a los ciudadanos de Onda, Gandía o Torrevieja, por hablar de tres poblaciones con un paro record?
Camps aún tiene ahora la oportunidad de recuperar el tiempo perdido y ponerse al frente de la regeneración económica y social de la Comunidad Valenciana, con todos los cambios que ello va a suponer. Pero el PSOE de Alarte (mejor de Leire Pajín) solo piensa en Milano, el Bigotes y pedir a sus medios afines que se metan con Carlos Fabra. Cuestiones que dan color pero ni crean ilusión, ni solucionan problemas y no les dan ni un voto.
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Decía Henry Ford cuando presentó el modelo T que si hubiera hecho caso de lo que pensaban los consumidores hubiera diseñado un caballo más veloz. Pero se le ocurrió diseñar un vehículo barato con motor de explosión y parió el siglo XX. Si atendemos a las percepciones de los ciudadanos hay que disfrutar del verano porque en septiembre dios (¡quién sea ese dios!) ya proveerá. Pero septiembre está solo a treinta días y nadie sabe qué pasará.
El informe más serio de los publicados últimamente en el mundo occidental (The End of the End of the Recession) define claramente un escenario económico como mínimo en triple V. Y para la construcción y auxiliares no salimos de esta ni en seis años. ¿Puede uno irse de vacaciones tranquilamente sin saber cómo va a ser septiembre?
La verdad es que cuando uno tiene que tomar la decisión trascendental mira a las referencias. Pues el Rey se va a Mallorca, Zapatero a Lanzarote, Rajoy a las Rías Bajas y mi vecino de Pyme va a gastarse los últimos euros en Andorra. ¿Estamos en crisis o huimos a la espera que Moisés se aparezca en septiembre?
Al final esto va a quedar en dos bandos que poco tienen que ver con la izquierda y la derecha. Por una parte quienes crean que esta supercrisis es de verdad el momento de las oportunidades y por la otra quienes están dispuestos a aguantar la economía de siempre a cualquier precio. Yo me apunto a la primera y estoy buscando socios para iniciar cualquiera de los mil negocios seguros que van a triunfar en los próximos años.
Ayer por la tarde los alcaldes del PSOE en la provincia de Castellón se manifestaron contra la Generalitat de Camps porque no les paga lo que les debe. No estaban los alcaldes del PP. Pero podrían manifestarse de igual manera contra el Gobierno de Zapatero porque ni siquiera les llega lo prometido en el Plan E. Obviamente en esta manifestación no estarían los del PSOE y asimilados. Pero en un caso o en otro pienso que los alcaldes se manifiestan contra ellos mismos porque no saben sacar sus pueblos y ciudades adelante en medio de esta crisis.
Este fuego es muy atrevido. En medio de la crisis económica, cuando el debate nacional es si el Gobierno de España y de Zapatero debe seguir gastando el dinero público en alargar las prestaciones por desempleo, los bosques de media España se prenden fuego. No respetan a municipios del PP, del PSOE o a los nacionalistas. Fuego para todos. Incorrecto el fuego no percibe que deja abierta una respuesta perversa: ¿Y por qué los parados no limpian los montes?
El viernes se publicaron los datos de la Encuesta de de Población Activa que fija el paro en casi el 18 por ciento y la da a Castellón más de un veinte por ciento y a la Comunidad Valenciana un porcentaje aún superior. A esos parados se suman la cantidad de autónomos sin trabajo no registrados en las estadísticas y los miles de inmigrantes que no figuran ni en el censo. Casi un treinta de la población de Castellón está sin trabajo.
Mi hijo estudia en las universidad a un tal Vilfredo Pareto que marcó las políticas sociales del siglo XX al decir que una intervención del estado era buena cuando mejoraba al menos el bienestar de un individuo sin perjudicar al resto de los individuos. Cuando veo la frivolidad de los representantes del Estado español cuando tratan de mejorar el bienestar de un parado me entra pánico.
No se si lo mejor del día es la ruptura sentimental del presidente del Gobierno con la patronal o el anuncio de que en agosto habrá un decreto que asegurará seis meses más de minisubsidio a los parados que se hayan quedado sin seguro de desempleo. ¿Cómo volverá Rodríguez Zapatero a recuperar la relación con los empresarios (grandes empresas y autónomos) ¿ ¿O qué harán los minisubsidiados cuando se les vuelva a terminar el paro?
No me han invitado a la cena de Zapatero con sindicatos y patronal para desatascar el llamado diálogo social. Ni a mi ni a los millones de pequeñas empresas, autónomos y empleados en riesgo de perder el empleo. Solo se van a reunir a cenar unos cuantos comelitones que, como es de esperar, no abordarán ni uno solo de los problemas que dificultan ese llamado diálogo social.
Dicen los manuales que hay tres formas de contribuir a mantener el coste del Estado del Bienestar. Lo que hacemos en España, Francia o Italia, donde las cuotas de trabajadores y empresas sufragan pensiones, el subsidio de desempleo o las bajas por enfermedad. El modelo nórdico, en el que los impuestos mantienen el total del bienestar general. O el que ya están aplicando en algunos sitios para aliviar los efectos de la crisis: reducción de salarios de quienes tienen empleo fijo, especialmente los funcionarios, para dedicar este ahorro a pensiones, paro, etc..
Empeñados en salir en la foto, la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, y sus consejeros del ramo en todas las autonomías y de todos los colores, están retransmitiendo en directo el fallecimiento de 8.000 muertos por efectos de la Gripe A. Es el primer resultado perverso de una pandemia gestionada por una clase política que solo está preparada para salir en la tele y no para enfrentarse a una crisis (económica o sanitaria).
En la última reunión de la confederación de PYMES quienes más contentos estaban eran los bares y restaurantes de la costa. Se las prometen muy felices para este verano: “será como los de antes. Las familias vuelven a la paella y la sangría.” Estas serán unas vacaciones como hacían los Alcantara. Pizzas, paseo, playa y paella. Veraneo “low cost”.
Pero será una temporada verde frente a lo que se preveía. Caen cruceros, viajes al Caribe aunque sean regalados y resorts en Canarias. La gente vuelve al apartamento de toda la vida, a la casa del pueblo, al camping y a pasear por Rosales o Sitges. Con quince euros cena toda una familia que ya no puede ser clase media.
Mira por donde valoramos en la PYME que alguien se beneficiará de la crisis. El treinta por ciento de la población española ya es clase pasiva (parados, estudiantes y pensionistas), el diez por ciento son ricos para toda la vida y el resto ha reducido sus gastos al mínimo. Y el más por menos solo se consigue con un verano a lo Alcantara que mueve la economía de cientos de comercios, bares y restaurantes que ni pensaban abrir este verano.
En septiembre ya será otro cantar. Pero podemos traer turistas de China, país que está creciendo al 8 por ciento mientras Europa y la clase media se hunden.
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En medio de millonarias inversiones en barcos, coches o parques temáticos, el Festival Internacional de Benicássim (FIB) ha sido siempre el mejor escaparate de Castellón o de la Comunidad Valenciana en todo el mundo. Lo que pasa es que como los hermanos Morán nunca dejaron que los conciertos tuvieran inauguración oficial el FIB siempre ha quedado como una cosa marginal. En Paris o Londres los menores de treinta años conocen más Benicássim que Benidorm.
Como cada maestrito tiene su librito intento mantener a flote mi microempresa a base de aprender de los demás. Desaprender todos los días algo dice Punset en Redes. Pero no saco punta de los discursos para justificar la financiación autonómica, ni de los proyectos estratégicos del presidente de la Cámara de Alicante, Fernández Valenzuela, que insiste que su apuesta es el ladrillo, ni de los discursos sindicales con la defensa numantina de nuestros derechos históricos. Todo papel mojado cuando la caja sigue vacía al final de la jornada.
Hace años el catedrático de Derecho Alejandro Nieto acuñó la calificación de “desgobierno” a la suma de decisiones y actuaciones que toman las administraciones que convierten la gestión pública en un caos y un pozo sin fondo. A los males entonces enunciados por Nieto hay que sumar ahora la locura de la financiación autonómica en medio de una crisis que arrasará hasta los criterios institucionales.
Por ahora los comercios de regalos (jamones de Navidad incluidos) se han contentado con expresar su malestar con un par de cartas a sus cámaras de comercio respectivas y mandar un par de mensajes a unos amigos de Facebook. Pero para Navidad acabarán de cerrar el resto de las empresas de regalos que conseguirán sobrevivir a la estúpida y perversa situación política de este país. ¿Quién coño se va a atrever a regalar una corbata a un cliente satisfecho? Puede ser un soborno denunciable.
Andan los economistas apostando si la caída del turismo este año será del diez o del veinte por ciento. Y, por supuesto, los políticos de turno, especialmente los afectados en la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y Baleares dicen que la cosa no va con ellos. La ministra del ramo (¿hay ramo del turismo?) dice que la retracción de la demanda es por culpa de la crisis. Y la oposición militante anuncia el fin del modelo de sol y playa. Y más bien creo que el turismo tradicional se acaba porque se acaba la clase media.
¿Cuántos autónomos sin trabajo y cuántos parados registrados acudieron el otro día a ver a Kaká o irán esta semana próxima al Bernabéu a admirar a Cristiano Ronaldo? Ahí está una de las claves que explican porque andamos retrasados en la comprensión y salida de la crisis respecto a nuestros colegas europeos o americanos. Pan y circo y olvídate de todo lo demás.
Llevo meses escuchando a las patronales de turno, los sindicatos y por supuesto a los líderes políticos pidiendo mayor acceso al crédito para las empresas, un salario de supervivencia para quienes se quedan sin subsidio de desempleo y mucho gasto en infraestructura . Me recuerdan las peticiones que aquellos llamados Congresos Económicos Sociales del sindicato vertical le hacían a Franco. ¿Y qué pasará cuándo se acabe todo el maná?
Escucho a la vicepresidenta Elena Salgado presentando el Fondo para sanear bancos y cajas y no entiendo como hace solo seis meses se decía que el sistema financiero español era el más sólido de Europa. Pero luego leo tres documentos básicos para estos momentos (Vicente Verdú: El capitalismo Funeral; Santiago Niño, El Crash del 2010; y el artículo de Javier Moreno en El País del pasado domingo: De cómo arruinar el mundo dos veces) y entiendo que la desconfianza y el miedo invada al personal porque no cree nada de lo que les cuentan los políticos.
Hacienda está de moda. Amén de los tejemanejes del Gobierno para sacar los presupuestos, extremo habitual todos los años desde que el Estado existe, en este mes hay que hacer la declaración de la renta, valorar el rumor de que el año que viene subirán tres puntos el IVA para recaudar más y avisar con tiempo al gestor para que esté ojo avizor por si llega un inspector a comprobar el impuesto de sociedades de 2005 o 2006.
Mientras comelitones varios y la vida oficial sigue pendiente de la chorrada esa del despido libre, las redes sociales son las que alientan la rebelión en Irán y levantan los velos de la Universitat Jaume I de Castellón. Docenas de profesores de Derecho aparecen en unas fichas referenciadas en diferentes perfiles de Facebook en las que se cuentan sus supuestas vidas y milagros personales, políticos, profesionales y hasta eróticos sexuales.
Casandra no hacía sino pronosticar desastres, al igual que muchos pigmaliones que venían anunciando la crisis desde hace años. Lo peor es que en los últimos meses lo que aparecen son salvadores que aseguran los brotes verdes si crees firmemente en conseguirlo, con la ayuda inestimable de un poco de abono procedente de la inspiración divina. Por malos Dios nos ha traído la crisis y su bondad infinita nos sacará de ella. Tal cual como Zapatero.
Como microempresa acudo a una cena de la Confederación Empresarial de Castellón (podría ser también la de Albacete o la de Huelva) y me queda la amarga sensación de que el problema de la crisis sigue estando en que hay un montón de grandes personalidades que no acaban de enterarse de lo qué está pasando en la calle. Ni para lo mal que lo pasan unos y otros o para los compromisos de futuro que están adquiriendo otros.
Circula un video por Youtube de una entrevista con Obama en la que el líder mundial de moda mata de un manotazo a esa mosca que siempre aparece revoloteando en todos los platós de televisión. El nuevo sastrecillo valiente. Otra magnífica operación de márketing político que lo convertirá en otra variante de superhéroe americano. El mismo día Zapatero se carga de otro manotazo el mercado único en España, al trasvasar miles de millones de euros a las administraciones autonómicas, con el único fin de apesebrar nacionalistas.
Llevo semanas escuchando hablar de un cambio político (Rajoy), de un nuevo modelo económico (Zapatero) y hasta un propagandista como González Pons recomienda leer unas notas de Juan Cruz en El País sobre la nostalgia que imprime el recuerdo de Suárez. ¿Son todo estos los que van a liderar el nuevo paradigma que va a traer esa brutal caída del 3,6 por ciento en el PIB? ¿Quién asume los nuevos valores o contravalores que significa que las empresas empiecen a dejar las fábricas abandonadas, llámense pisos del Pocero o General Motors?
La verdad es que esta mediodía del viernes no sabía si llorar por los malos datos económicos que anunciaba la vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado, o alegrarme porque por fin el gobierno de Zapatero pone los píes en el suelo. La cuestión es que ni por un supuesto o por el otro he recuperado la confianza en el futuro. Es tanto el galimatías que, como dice Felipe González, no me fio del Gobierno y sus asimilados. ¿Cómo voy a abrir el lunes la fábrica con esta carga de pesimismo?
Cuando mi gestor ya me ha demostrado con mil fórmulas distintas que debo cerrar el negocio y dedicarme a perder el tiempo hasta que empiece a cobrar la pensión, decido mantener subida la persiana por tres cosas: no se si cobraré pensión, algo debo dejar a mis hijos y no voy a aparecer como un desarrapado más de los que huyen en desbandada. ¡Grave error!
Mientras recuentan los pocos votos para el Parlamento Europeo y la práctica política demuestra que en España las espadas siguen en alto pese a la demencial campaña electoral, todas las estadísticas avalan que hay dos ganadores de las elecciones; Marx y Keynes. Vuelven a ser los dos autores más leídos en estos momentos y las dos apuestas que Europa juega para el siglo XXI aunque sean fracasos del siglo XX. Ya lo verán en los siguientes circos de las próximas semanas.
Mientras recuentan los pocos votos para el Parlamento Europeo y la práctica política demuestra que en España las espadas siguen en alto pese a la demencial campaña electoral, todas las estadísticas avalan que hay dos ganadores de las elecciones; Marx y Keynes. Vuelven a ser los dos autores más leídos en estos momentos y las dos apuestas que Europa juega para el siglo XXI aunque sean fracasos del siglo XX. Ya lo verán en los siguientes circos de las próximas semanas.
Jon Juaristi dejó en evidencia todas las tesis nacionalistas vascas al enmarcarlas en el bucle melancólico de una sociedad que prefería mirar hacia atrás buscando un pasado que nunca existió. Estas elecciones europeas me han dejan el sabor de un bucle nostálgico en la política española, incapaz de mirar al futuro porque cual la mujer de Lot solo mira hacia un pasado añorado. La campaña electoral ha dejado en evidencia que los políticos españoles vivían mejor contra Franco o con Franco.
Es una mentira lo de la regeneración política. La verdad relativista es que la regeneración debe ser la de los políticos españoles. Son patéticos. Yo pagaría por tener unos políticos como los ingleses que facturaran a mis impuestos los caramelos de sus hijas o las bragas de sus queridas. Lo malo es que tengo que pagar su inutilidad. ¿Cómo puede haber políticos (Leire Pajín) que hablen de la conjunción planetaria de Zapatero y Obama? ¿O aquellos que confunden la razón jurídica de la presunción de inocencia con la fe en las obras de Camps o Carlos Fabra? Para echar a correr.
Rodeados de un absurdo sentido de la supervivencia, los padres de la patria andan exclamando que ya tienen el nuevo modelo económico para superar la crisis sin plantearse siquiera que no hay modelo económico sin valores ni ideología que lo sustenten. Y lo que está cambiando no es el modelo; son los valores y la ideología que sustentan el Estado del Bienestar y la economía social de mercado nacida de la Segunda Guerra Mundial. Y como es histórico, los españoles tendremos que cambiar tarde, de prisa y mal porque nadie quiere renunciar a los últimos privilegios de la agonizante clase media.
Empiezo a estar asustado. Con la que está cayendo y los líderes de la patria, quienes nos tienes que salvar del infierno, están dedicados a comprobar si Zapatero vuela o no en un Falcón a los mítines electorales hechos para la televisión o a revisarle las cuentas a Camps por si pago el traje con chaleco o le regalaron los gemelos. A eso se dedica la corte celestial que nos gobierna, incluidos periodistas, dirigentes patronales y agentes sociales subsidiados. ¡Apañados estamos!
Lo siento, pero me alegro que la General Motors entre en bancarrota. Son el más puro ejemplo de una multinacional multimillonaria incapaz de regenerarse. Mientras tanto Toyota conquista nuevos mercados y una nueva marca de coches en Estados Unidos, Aptera, tiene ya vendidos casi veinte mil coches eléctricos y todavía no ha fabricado el primero. Los de General Motors se creían inalcanzables por la crisis y han caído. Los otros tienen que motivarse todos los días para salir a vender y sobreviven a la crisis e incluso saldrán reforzados.
Es como desde una Pyme acabo viendo lo que pasa en esta jodida crisis. El Barça y Nadal no triunfan porque son buenos, que lo son, triunfan porque tienen estilo, personalidad, trabajan mucho y trabajan muy bien. Y tienen verdadera pasión por lo que hacen. Por eso el Manchester y Féderer caen a sus píes. Por eso están cayendo miles de empresas, bancos, cajas, instituciones y personajes que se creían dioses. Y por eso otros muchos encuentran el nuevo modelo económico sin necesidad de los aspavientos de Zapatero. Porque tienen estilo, han encontrado una idea con demanda en el mercado y trabajan y trabajan bien por sus objetivos.
¿Conocen Do you Spain? Pues es el magnífico desarrollo de una agencia de alquiler de coches que no compra coches para alquilar y tienen vehículos disponibles en toda España. Son los brokers de Avis, Record o Hertz para todo el país y están instalados en una simple nave industrial de Castellón. Tienen motivación y ganas de asumir riesgos en defensa de su idea. Son como el Barça y Nadal.
Frente a todos estos innovadores el Gobierno, los gobiernos, proponen un nuevo modelo económico basado en el proteccionismo. Dos millones de Euros con el aval de la Generalitat Valenciana para Marie Claire, que es una magnífica fábrica de medias pero que no consigue reducir sus costes por debajo de los productos chinos porque hay que mantener el empleo en una comarca. Como decía Keynes: “el partidario del libre comercio y la iniciativa camina erguido a la luz del día, en tanto que el proteccionista está refunfuñando en su esquina.”
El nuevo modelo económico asoma todos los días por las rendijas a costa de miles de empresas que se desangran financieramente para pagar unos impuestos que luego benefician a sus competidores Valga al menos el derecho a valorar que ahí están el Barça y Nadal para demostrarlo con un estilo diferente al de un Madrid que solo le sobra el dinero o a un Valencia que juega al monopoly en lugar de al fútbol. Y me la sudan las camisetas y los colores.
Al ojear la revista Actualidad Económica de noviembre de 2008 veo el ranking de las cien empresas más importantes de la provincia de Castellón por facturación en 2007. En mayo de 2009 casi la mitad de estas empresas están sometidas a ERES, concursos de acreedores o autoliquidación por carencia de mercado. ¿Cuántas de ellas sobrevivirán a la crisis? ¿Sobre qué sectores debe pivotar el futuro modelo económico de Castellón? Pues a la vista de lo que escucho hay pocos que lo tengan claro y muchos que simplemente quieren sobrevivir con lo que hay.
Felipe González y José María Aznar participaron en ExpoManegement 2009 en Madrid en dos sesiones y días distintos. Pero fueron más las coincidencias en diagnósticos y propuestas que las diferencias. Ambos fueron radicales en poner a caldo a Zapatero. Ambos reclamaron cambios estructurales profundos en las mismas cosas. Y ambos coincidieron en que si no se abordan esos cambios estamos abonados al desastre. Los escuchaba y no me lo creía. Coincidieron incluso en desafiarse a distancia, porque no se aguantan.
Durante dos días he podido escuchar y ver en Expomanagement (HSM en Madrid) a los mejores especialistas, “gurús” y promotores de ideas, incluidos Felipe González y José María Aznar, que hay disponibles en el panorama mundial. Y en medio de esta crisis, que para España aventuran larga y caótica, todos coindicen en señalar que la única alternativa es cambiar las estructuras económicas, sociales e institucionales que quedaron obsoletas al día siguiente de la primera suspensión de pagos.
Andan los cortesanos de Zapatero o de Rajoy, los de Camps o los de Montilla, dándose el pico con la historia de un nuevo modelo económico. Y como es de rigor en este país, hablan y hablan entre ellos, con algunos u otros periodistas de gabinete y un par de catedráticos avezados y hasta con dos multinacionales venidas a más. Pero nadie acaba de implicarse claramente en definir qué es eso del nuevo modelo económico. ¿Hacia dónde sopla el viento electoral? Pues ese es el modelo económico, aunque en el Expomanaxement que se celebra en Madrid lo estén aclarando.
Me cuentan que cuando el diario El País publicó las conversaciones telefónicas entre el presidente de la Generalitat Valenciana, Francesc Camps, y el llamado Bigotes (Alvaro Pérez) algún alma caritativa llamó desde Madrid a su contacto en la Generalitat para comunicarle la buena nueva. Pero ni el receptor de la llamada ni otras autoridades superiores tuvieron a bien despertar al Presidente. Luego ya está pasando lo que está pasando y lo que pasará. Nadie se atreve a decirle al Rey que no lleva camisa. Por eso me interesa valorar si los políticos pierden el sentido de la realidad cuando se enfrentan a una crisis.
Tenía razón la vicepresidenta Elena Salgado cuando dijo que empezaban a verse brotes verdes en la economía. Eran los espárragos verdes que preparaba Zapatero para su discurso sobre el Estado de la Nación. Porque cuando el presidente por fin se ha dado por enterado de que estamos en crisis su decisiones son buenas pero propias de un estudiante de económicas que deja asignaturas para septiembre. Apuntan hacia el problema, pero a medidas que las desgranas con más detenimiento que un discurso parlamentario encuentras que para las pequeñas y medianas empresas están más que verdes.
Escucho atento a Zapatero en su discurso sobre el Estado de la Nación y me quedo impactado porque aparentemente recupera el discurso de izquierdas a base de zurrarle al PP y reducir los beneficios por acceder a la compra de una vivienda. Pero luego me pongo a escuchar la retransmisión en directo que hace El País sobre la cumbre de los líderes de la socialdemocracia en Atenas y me ensombrece la seguridad que lo de Zapatero vuelve a ser dinamita “pa” lo pollos. Una cosa es ser de izquierdas y/o socialdemócrata y otra ponerse a rebufo de la realidad para mantenerse en el poder. ¿Cómo puede decirse que menos ladrillos y más ordenadores? ¿Sabe Zapatero quiénes son los propietarios de los ladrillos?
Antony Townsend, director de Investigación del Institute for The Future de Palo Alto, California, dió una charla para un grupo reducido de personas en el Parque Científico de la Universidad Jaume I de Castellón, que ya llevan un par de tantos a su favor en medio del marasmo universitario Y cuando acaba me queda claro una cosa. Los americanos saldrán de la crisis en 2010, aunque se acabe el capitalismo como dice Santiago Niño Becerra, y los españoles quedaremos como siempre sumergidos en un magma en el que volveremos a enterrar bajo siete llaves los mejores males de nuestra vida.
Isaac Asimov contaba en la saga sobre la Fundación que el malo de la película, el Mulo, siempre conseguía desestabilizar las correcciones que establecían los sabios de la Fundación para llevar el Imperio a su buen fin. Es lo mismo que pasa ahora. No se si el Mulo es Zapatero, Trichet o un poder oculto, pero todos los días se encargan de joder las correcciones que la propia sociedad establece para salir de la crisis.
Por azares del destino, los micronegocios y la búsqueda de la pela me paso cinco días a caballo entre Madrid, Sevilla y Barcelona, siempre a partir de mi base habitual en Castellón y Valencia. Y al final me queda un sabor agridulce entre los cuatro o cinco horas que necesitamos los valencianos para salir o para volver a casa y la percepción que siguen teniendo por ahí fuera por lo bien que vivimos. No saben la que nos está cayendo. Los primeros en paro y los últimos en generación de riqueza. ¡Quien te ha visto y quien te ve!
La gran patronal de clase se explayó hace unos días hablando otra vez de la reforma laboral. Y los sindicatos de clase le dieron ayer la respuesta, Día del Trabajador, con manifestaciones amenazantes: “si queréis bronca la tendréis”. El frentismo entre el radicalismo de unos pocos contra los desmanes de los otros. Y en medio quedamos los millones parados sin derecho a trabajo, los inmigrantes ilegales que no trabajarán ya nunca en este país y los millones de autónomos que asistimos atónitos a este reparto del pastel y sus migajas.
No se si nos las merecemos o son una sobreactuación mediática, pero a mi ya me toca la cosa esta situación apocalíptica que vivimos cada dos días. ¿Cuándo se produce el siguiente fin del mundo? La pandemia porcina, la caída del PIB, el nuevo record del paro, la ultramontana política social de Zapatero, la frívola visita de Carla Bruni o las edificantes conversaciones entre Francesc Camps nos llevan cada día al borde del precipicio. Con razón ya circula por Internet la fecha del 21 del 12 de 2012 como el día de la llegada del tsunami que acabará con nuestra civilización.
Castellón supera la media nacional del paro aunque entre los agentes sociales al uso y los llamados representantes políticos y adyacentes continúan pensando que esto se arregla en unos meses. Nadie quiere aceptar que esta provincia se encuentra inmersa en una reestructuración brutal de su modelo productivo. Lo que durante años nos convirtió en un ejemplo ante toda España ahora se ha esfumado. Y nadie es capaz de asumir la regeneración a la que estamos obligados. Al contrario: todas las propuestas que vienen de ASCER, CEC, Cámara de Comercio, Generalitat, Ayuntamiento de la capital, la Diputación y muchas empresas y sindicatos abundan en más de lo mismo, sin valorar que ese tiempo ya pasó.
Henry Ford dijo cuando arrancó con la construcción de automóviles que primero tuvo que convencer a la gente de la necesidad del automóvil. “Si hubiera preguntado a la gente qué quería, me hubieran dicho que un caballo más rápido.” Si le preguntas a la gente el problema es el paro. Pero resulta que el paro es solo una de las consecuencia de la degradación de la economía. Aunque, claro está, es un titular más recurrente que hablar de las difíciles decisiones a tomar para evitarlo. Un titular y un arma arrojadiza.
Arrancó Rodríguez Zapatero con la toma del Gobierno por parte del PSOE. Los gestores quedaron relegados a segundo plano en beneficio de la política. El presidente del partido, Manuel Chaves, a una vicepresidencia. El vicesecretario general, José Blanco, a Obras Públicas, que siempre ha sido una cartera política desde Largo Caballero hasta Alvarez Cascos. Y Economía en manos del propio Zapatero a través de Elena Salgado. La política toma el poder.
Me he quedado sorprendido con los aspavientos que ha provocado la caída del consumo de cigarrillos y el ascenso hasta un 40 por ciento del consumo de picadura para liar. La alarma ha cundido. ¿Cómo es posible que los españoles que solo utilizaban últimamente el papel Bambú para liar porros dejen el Molboro y el Camel para volver a la petaca de picadura? Simplemente creíamos que éramos ricos y resulta que somos igual que los ingleses o los finlandeses o los austriacos que tienen un alto consumo de tabaco de picadura porque es más barato que comprar el cigarrillo ya elaborado. Una desilusión de nuevo rico.
El Gobierno ha anunciado que retira la Ley de Cajas que había preparado el equipo de Pedro Solbes. Lo que no quiere decir que el equipo de la nueva vicepresidenta Elena Salgado no esté preparando otro texto. La pregunta es para qué. Primero porque solo se habla de despolitizar las cajas, lo que resulta un eufemismo si no va a acompañada de la privatización de estas entidades. Y segundo porque cuando se habla de cajas solo se piensa en la intervenida de Castilla-La Mancha, en Caixa Catalunya, en la CAM o en los líos de Caja Madrid, pero todo el mundo olvida el pespunte que arman la economía española los cientos de pequeñas cajas locales, provinciales o rurales. ¿Qué piensan hacer con todas estas que están abonadas al riesgo?
Parafraseando a un amigo con una empresa de muy fuerte implantación en la industria española del azulejo, el sector es “un gigante de fuerte gres con pies de barro”. Por eso ahora, con la llegada de la supercrisis económica, hay una estimación moderada que calcula la desaparición de dps terceras partes de las fábricas de este negocio, que están instaladas en su mayor parte en la provincia de Castellón. Y, además, todos dan por sentado que ya nada volverá a ser como era porque la siguiente fase alcista de la construcción no necesariamente consumirá este material.
Veo en cantidad de revistas docenas de consejos de grandes consultores sobre lo que deben hacer las empresas para salir de la crisis. Y al lado de cada artículo, el correspondiente recuadro publicitario de la consultora en cuestión, prometiendo gran capacidad de análisis, planes estratégicos y hasta ayudas financieras. Lo curioso es que todos esos consultores repiten las mismas estructuras empresariales que llevaron a la crisis, con la salvedad del fácil recurso de hablar de innovación. Esa es la palabra mágica.
Leo en El País un informe de J.A. Aunión sobre las consecuencias de la proliferación de la educación superior en toda España, hasta el extremo de que casi en cada pueblo hay o quieren tener una universidad. En su momento esto tuvo su valor, al sumar el valor patrio con el complejo de titulitis que se extendió en los ochenta por todo el país. Así pude asistir de cerca al nacimiento de la Universidad de Las Palmas frente a la de La Laguna (Tenerife) o la de Castellón (UJI) frente a las de Valencia. Entonces y ahora cada opción estaba más que justificada. Pero a la sombra de aquella necesidad ahora cada universidad quiere ser tan grande e importante como la de al lado, como es el caso de la Universitat Jaume I (Castellón) al crear Ciencia de la Salud.
Me esfuerzo por recuperar la moral tras el nombramiento de los nuevos escuderos de Zapatero para resolver la crisis económica a base de inyectarle ritmo a la cosa. Y llevo ya unos días intentando ver la vida de color rosa, aunque sea pálido. Seguro que ahora vendrán los créditos del ICO, volverá la confianza a los mercados y me bajarán el alquiler de la planta baja en la que quiero abrir una zapatería. Las fotos entre Zapatero, Salgado, de la Vega y Chaves me inspiran la confianza de que el futuro ya no solo es cosa de Obama. También las Pymes tenemos derecho.
El efecto Pigmalión es el de la profecía autocumplida. Por eso me cuesta poco reivindicar que el 17 de marzo ya anuncié en este blog que Zapatero resucitaría para la Pascua, después del año de pasión y sufrimiento que arrastra desde que se empeñó en negar la crisis por razones políticas. El primer paso para la resurrección ha sido el nombramiento de nuevos escuderos en el gabinete (si va mal los malos serán los ministros, si va bien todo será gracias a la capacidad del Presidente). El segundo paso será el paquete de medidas económicas que anunciará la semana que viene, para demostrar que hemos cambiado el ritmo. Del bolero al cha-cha-cha. Ritmos antiguos que guardan poca relación con los que baila la gente.
Aunque los muy cortesanos dicen que la noticia de la crisis de Gobierno le ha fastidiado a Rodríguez Zapatero la brillantez de la foto con Obama, pienso que lo que ha hecho PRISA (El País, la SER y otros) es escampar algunos nombres para que el presidente busque el cambio en otra dirección. Pero en cualquier caso, por abundar en un tema que debe interesar mucho a quienes están en el mejunje, me pregunto hasta qué punto es vital para la recuperación económica que Zapatero cambie de escuderos. Pues como si pone de ministros a Pepe Gotera y Otilio. Las decisiones económicas están en la Moncloa, ocupe quien ocupe la cartera de Economía y demás asimiladas.
El préstamo de 50 millones de euros de una empresa como Fomento Urbano de Castellón (léase Aguas de Valencia) al Valencia Club de Futbol aparece como una nueva fórmula en el paradigma financiero que se abre en medio de esta crisis económica. Si el banco o la caja de ahorros de turno no le presta dinero porque usted ha agotado su crédito, acuda a otra empresa que le cobrará más interés nominal pero que, además, si la cosa va mal está dispuesta a quedarse con el aval porque ese es su interés. De un tiro tres pájaros: consigue el crédito, usted se deshace de un activo tóxico y el prestatario encantado porque adquiere un valor deseado (aunque tóxico) por debajo de su precio en el mercado.
Por fin he comprendido cuál es la solución a todos los males de las pequeñas y medianas empresas españolas. Tiene que intervenirnos el Banco de España, como ha hecho con la Caja de Ahorros de Castilla-la Mancha. De un plumazo se nos resuelven todos los problemas de liquidez, ventas, morosos y el futuro de nuestros hijos. Llega Fernández Ordóñez manda dos interventores y Solbes pone a disposición de ellos unos cuantos millones para liquidar deudas y salvar la empresa. ¿Qué más se puede pedir?
El Euribor cerrará el mes de marzo al 1,91 por ciento, que es todo un record y un esfuerzo monetario europeo para aliviar el crédito. Sin embargo cuando vas a un banco o a una caja a pedir prestado te piden hasta el 9,50 por ciento, suponiendo que te den el crédito. ¿Para qué sirve entonces el Euribor? Para nada. Bueno, en realidad para marear la perdiz. Convenios y precios regulados por el Euribor y el dinero no lo consigues por menos de seis veces más. Señor Solbes:¿pongo los precios atendiendo al IPC y el Euribor o al precio que me cuesta el dinero? ¿O mejor no pongo precios porque nadie compra?
A seis meses vista quedará abierto el nuevo aeropuerto de Castellón. Una demanda histórica de la provincia que era reclamada fundamentalmente por el sector turístico. Sin aeropuerto no se puede competir con otros destinos, ni pueden venir los turistas, ni podemos salir a ofertar nuestras playas y montañas. Sin aeropuerto no vale la pena invertir un euro en turismo, ha dicho siempre la iniciativa privada. Ese ha sido un argumento potente para reivindicar esta infraestructura necesaria.
Andan la corte política y mediática celestial encelados con las graves manifestaciones que jóvenes universitarios de media Europa y parte de España protagonizan en contra de los acuerdos de Bolonia sobre el marco universitario europeo. Y están tan contentos con haber descubierto la capacidad de maldad y gamberrismo de los más jóvenes que no se quieren enterar que esto es solo el principio de una movida mucho más fuerte. No es Bolonia, estúpidos. Es el descontento social. Son los primeros brotes de la movida ciudadana contra la crisis. Solo que están disfrazados de universitarios, como en Madrid lo hacen otros trasvestidos de autónomos.
Ya no me vuelvo a preocupar por los créditos, la hipoteca, el mercado ni de la crisis en general. En solo cuatro días, posiblemente por efectos del puente festivo de Fallas, todos los dirigentes políticos y hasta algunos empresariale han anunciado que estamos tocando fondo y pronto empezaremos a salir del bache, que ya no es ni crisis. Atómico. ¡Estamos salvados! Y ni siquiera han hecho falta las agobiantes medidas de Obama. Aquí pronto volveremos a atar los perros con longanizas.
La pasada semana la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS) hizo público un magnífico informe sobre la perspectiva regional de la crisis económica. Como es de rigor todos los comentarios se quedaron en la lectura de las solapas, sin entrar a valorar los datos aportados por el equipo de Julio Alcaide. Si lees los cuadros de las magnitudes económicas españolas de los últimos años concluyes que en algunas regiones españolas, como es el caso de la Comunidad Valenciana, la crisis empezó hace muchos años. Y menos mal que la construcción salvó la debacle en el inicio del siglo XXI.
El anuncio de Carmen Chacón en Kosobo no es fruto de la casualidad. No hay error estratégico; hay un fallo táctico. Al Gobierno de España y de Zapatero le importa una higa la reacción internacional frente a una declaración realizada para el consumo político interno. El anuncio de salir de Kosobo de prisa y por piernas no corresponde al mantenimiento de una postura coherente con el no reconocimiento de aquel estado. Responde simplemente a la tentación autárquica que encabeza el presidente del Gobierno y que como define la misma palabra alcanza su paroxismo en los criterios contra la crisis adoptados desde el propio Gobierno.
Hay tres anuncios que llaman la atención en esta temporada. El de la ciudad de Valencia (solo por Internet), por la fuerza con el que está hecho y el modelo de ciudad irresistible que vende. El de la Coca-Cola proponiendo felicidad con cualquier excusa. Y el del Corte Inglés pidiendo que por favor llegue pronto la primavera. Y en medio de tanta buena ejecución y mejor criterio (no hay anuncio bueno si no hay un propósito detrás) aparece la imagen de AVON.
Para Semana Santa se espera la resurrección del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el compromiso público por la salida de la crisis y con el anuncio de unas cuantas medidas que afectarán a la energía, el mercado laboral, el sistema educativo y la liberalización de algunos servicios, todo eso con mucha carga ideológica. Será después de las múltiples fotos que Zapatero se hará con Obama con ocasión de varias cumbres internacionales. Lo malo es que a estas alturas nadie confía en que ni Zapatero ni otros de los líderes políticos y/o sociales de cualquier color sean capaces de aportar la clave para la recuperación: generar confianza.
Jhon le Carré escribió una obra maestra con el sastre Harry Pendel como protagonista y que se ajusta a pelo en toda la historia de los trajes que un sastre llamado José Tomás dice haberle hecho al presidente de la Generalitat Valenciana, Francesc Camp, por cuenta de la trama organizada por Orange Market. Los trajes de Camps los habrá pagado de su bolsillo o se los habrán regalado para que vaya como un pincel incluso ante el Papa. Pero esta historia es tan rocambolesca como la que vive el propio Pendel en la novela de le Carré.
Celebran en Valencia el centenario de la Exposición Regional de 1909 con una buena aportación de nuevos modelos regionales que permitan adaptarse mejor a los tiempos que vienen. Se acabaron las ciudades individuales y nos aproximamos a una macroregión que atienda los nuevos hábitos ciudadanos. Y en esta nueva concepción de organización tribal y económica las ciudades deben redefinir su papel, porque de lo contrario serán barridas por la cercana. Por eso Castellón será absorbido por Valencia, Alicante configurará una nueva estructura urbana con Murcia y Elche y quien marcará las líneas de comunicación será Ikea y no serán los límites administrativos.
Lo mejor es que esto ya ocurre. Los de Elche y Alicante, que nunca se han llevado bien, se encuentran en la autovía a Murcia porque van a comprar a Ikea. Y Montilla lidera desde Barcelona un intento de capitalizar en aquella ciudad la capital del EURAM (Euroregión del Mediterráneo) a sabiendas de que quien se quede con la peana se queda con el santo. Está en debate la entrada del Mediterráneo a Europa. Y la Comunidad Valenciana, donde todavía es ajeno el concepto de Euroregión, carece de estrategias sólidas para enfrentarse a ese reto.
Las reclamaciones que se escuchan son por el AVE con Madrid, no por el eje mediterráneo, que queda como una reivindicación provinciana por tener un tren que vuela. En la celebración del centenario de la Exposición de 1909 plantean que si Valencia no aprovecha este momento de esplendor irresistible, como dice una magnífica campaña de marketing viral que ha hecho lanzado Rita Barberá por Internet, se le pasará el arroz y quedará relegada a capital de una región periférica.
El salto a dar tiene como siempre el grave inconveniente del cortoplacismo electoral en el cabalgan los políticos valencianos. Entre los juegos que se buscan (batalla del PP entre Alicante y Valencia) y aquellos que les provocan para que se entretengan (los trajes de Milano), lo cierto es que se les ha olvidado planificar el futuro que ya es presente. Mientras tanto sube la cifra de parados y la economía tradicional se hunde.
Una ciudad como Castellón ha perdido el tren al mismo tiempo que su tejido industrial está totalmente destrozado por la crisis. Pero los motores que podían suponer el Parque Tecnológico de la Universidad y la Universidad Virtual están quedando rezagados por ese cortoplacismo que incluso se impone en la Universidad. Alicante está ensimismada en encontrar otro modelo turístico que sustituya a los jubilados retirados. Y así otros núcleos de liderazgo. Por eso le piden a Valencia que tire del carro y
genere estrategias adecuadas para liderar esa Euroregión antes de que Barcelona genere su propio modelo histórico y la Comunidad Valenciana se quede en la periferia. Aunque tal como están las cosas lo más probable es que se vuelva a fiar todo a la improvisación fallera.
El patrón de la microempresa tuvo una idea brillante, de esas que ahora exhiben los gurús de la salvación económica. Una idea muy innovadora. Y dicho y hecho se puso a la faena para aplicar el Plan de Empresa y las estrategias de éxito que citan todos los manuales desde Stephen R. Covey hasta el No Miedo de Pilar Jericó. Pero el patrono de la microempresa se olvidó que estamos en España. Por eso cuando apareció ante su gestor para pedirle que le hiciera un plan financiero este ya le dijo que se olvidara e hiciera una contabilidad de caja: esto meto, esto saco.
El informe FUNCAS sobre la economía española es demoledor. Y no tanto por las crudas perspectivas que anuncia como por la dureza de las medidas a tomar para aliviarlas. La cosa está mal, muy mal, pero los expertos del Banco Bilbao y de las cajas de ahorros y no hace mucho la propia Unión Europea dicen que si no se toman decisiones urgentes sobre cuestiones estructurales aún vamos a estar mucho peor. ¿Pero quién acomete la reforma laboral, sube los impuestos, reorienta la locura de la financiación autonómica o reforma la administración? Nadie se atreve a tomar estas decisiones porque siempre hay unas elecciones en puertas. Con lo cual a buen seguro que superaremos los cinco millones de parados y este país sufrirá en 2010 una Guerra Civil incruenta.
En las últimas semanas pasean por los despachos de media España informes, planes estratégicos y proyectos operativos para salvar empresas, sectores económicos y hasta provincias enteras. La mayor parte de ellos son una inutilidad porque lo único que hacen es repetir los mismos esquemas que dieron lugar a la crisis en la que nos encontramos. Cito dos ejemplos cercanos para mi. En Castellón han elaborado un Plan Estratégico para la ciudad que es como si lo hubieran hecho en el año 2000. La consultora que lo ha redactado y sus promotores políticos ni siquiera han valorado los cambios urbanos que introduce la crisis. Y hay un Plan Estartégico sobre el Azulejo que aún es peor. Acaban pidiendo millones para seguir fabricando un producto que, por desgracia, no tiene demanda.
Entre tanto cortesano dedicado a hablar de lo políticamente correcto para unos o para otros surgen los síntomas de que llega el nuevo paradigma sin que nadie lo pare. En la misma semana el todopoderoso presidente del Banco Santander, Emilio Botín, acude personalmente a buscar clientes a pie de fábrica, el no menos importante Juan Roig (Mercadona) se gasta millones para tapar las denuncias sobre las marcas blancas que le hacen en Menéame, Bill Gates baja al terreno para explicar en escuelas americanas que como los estudiantes no se pongan a la faena el futuro no existe y la mejor fotografía en Internet es la de colas frente a un basurero para recoger despojos.
La Comunidad Valenciana registra unos índices de paro como nunca había ocurrido. Y lo que es peor: la creación de empleo está por los suelos, otro elemento enormemente grave. En otros tiempos subía el desempleo en unos sectores, pero otros ofrecían puestos de trabajo. Ahora todos están en caída libre. Por eso la conclusión es clara: la estructura productiva está rota, ha desaparecido del mapa económico. Los pilares de la economía valenciana han caído como el imperio romano y no hay otros para sustituirlos. Por eso avanza el paro y no se crea empleo.
En los últimos días han vuelto a proliferar los robos en chalets, masets y pueblos de la provincia de Castellón. Ayer lunes, sin ir más lejos, se supo que hasta diez masets han sido asaltados en Borriol para robar coches, motos, una nevera o un botijo. Y con pleno conocimiento de causa porque he sido víctima les aseguro que la guardia civil no puede hacer más. Pero el problema excede Castellón para ser un problema en todo el ámbito rural del Estado.
El próximo día 4 de marzo, el alcalde Castellón y diputado popular, Alberto Fabra, presenta en las Cortes Valencianas una propuesta para denunciar la marginación de Castellón en los desarrollos futuros del AVE. No es solo que no se sepa cuando va a llegar la línea hasta esta ciudad la línea Valencia-Madrid, sino que tampoco se sabe nada de la que debe llegar de Castellón a Tarragona y viceversa. Aún más. El aislamiento tiende a ser mayor cuando los franceses tienen pendientes veinte kilómetros de la vía de Alta Velocidad en Marsella y no están dispuestos a construirla por aquello de no dejar entrar ni dejar salir lo que les pueda hacer competencia. Todo ello sin que el Gobierno de España y de Zapatero haga algo al respecto.
Esta semana que termina ha levantado las faldas de todos los tópicos mediáticos mantenidos durante los últimos años en este país bajo el paraguas de la libertad de expresión, la independencia periodística y un sin fin de liturgias que solo tienen un objetivo: poder, vanidad y dinero. La avaricia no solo ha traído la explosión de las burbujas inmobiliarias y financieras, sino también la de la empresa periodística y sus míticos empleados, sobre todo en la prensa escrita. Los jueces ya dieron hace quince días su paso hacia la proletarización. Y el mismo camino han iniciado los periodistas. Por fin será posible la democracia sin tutelajes.
La duda me corroe, porque en este país de coña uno ya no sabe si las hazañas de los políticos son más importantes que la realidad ciudadana o si los problemas ciudadanos son más importantes que la actividad desenfrenada de los cortesanos y sus mensajeros. ¿Qué es más importante la grabación de Carlos Fabra contando como ganar las elecciones con votos agradecidos o el retraso del Gobierno de Zapatero en devolver el IVA de 2008? ¿Qué es más importante la jornada de navegación de Anxo Quintana en el yate de un editor de un periódico gallego o la simulación de créditos que ha montado el ICO para aparentar que atiende a las PYMES? ¿Qué es más importante el pan o el circo? Pues por lo que se lee es mucho más importante el circo.
Los errores estratégicos del PP son tan enormes que le afectan a las posiciones más domésticas de su actividad política. Por ejemplo: si quieren ganar votos han de hacerlo por la izquierda y atrayendo al heterogeneo electorado del PSOE. Y sin embargo sus posiciones en la crisis escoran hacia la derechay hacia el caos. Otro ejemplo: su enemigo a batir es Zapatero. Y sin embargo se ceban con la ministra de Fomento, con Miguel Sebastian y ahora con Bermejo. ¿Qué coño hacen pidiendo el cese de Bermejo? El ministro de Justicia es simplemente el justiciero utilizado por el presidente del Gobierno para consolidar su estrategia por el poder. ¡Cesan a Bermejo! ¿Y qué?
Días pasados publicaban los diarios las fotos de un motín de inmigrantes en un llamado centro de acogida en Lampedusa (Sicilia). Las diferencias serán las que se quieran, pero ni aún así alguien elevó la voz para reclamar atención sobre un hecho que mañana mismo puede ocurrir en España. ¿Alguien se va a plantear de verdad qué va a pasar con los miles de inmigrantes que van a quedar sin trabajo ni prestación de desempleo en los próximos meses? Nadie quiere valorar este hecho y todos prefieren esconderse bajo el paraguas de lo políticamente correcto.
Hay una escuela política que enseña a crear problemas para que el contario no tenga otra faena que defenderse. Otros le llaman marcar la agenda del gobernante, pero a los efectos es lo mismo. Eso es lo que hacen muy bien el PSOE, el Bloc y otros afines en el Ayuntamiento de Castellón, donde han desarrollado un magnífico arte para crearle problemas a Alberto Fabra y Javier Moliner, hasta el extremo de que estos dedican más tiempo a apagar fuegos que a gobernar el municipio.
Todo lo que rodea al PP recrea la sensación del Godot de Beckett, obra en la que al final todos se cansan de esperar que llegue alguien, aunque nadie quién y para qué. Todos sabemos que Rajoy no pasará de este o el próximo año. Y que con él caerán toda una buena remesa de líderes del partido que cada día que pasan demuestran tener los píes de barro. Pero nadie es capaz de aventurar qué pasará después de Rajoy. Aguirre está en la parrilla. A Camps le riegan todos los días la huerta para que le crezcan los enanos. Gallardón mira al tendido y hasta Aznar sale en la COPE para reconocer que no quiere ser presidente del Real Madrid. ¿A santo de qué esta renuncia futbolera?
Repaso los textos de los grandes viajeros europeos por tierras españolas ( Delbosc, Farinelli, Joly y otros cuantos) y me sorprende que unos y otros citan Burriana, Borriol y hasta Sant Mateu, pero en muy casos citan la ciudad de Castellón. Como mucho alguno hace posada en esta ciudad y sigue camino “porque no hay nada importante que resaltar”.
Esta crisis provocará un cambio del paradigma económico. Esto todos los dan por hecho, aunque nadie sepa muy bien por dónde y cuándo será la salida. Pero la crisis va a comportar también un cambio brutal en el paradigma social. Modelo económico, valores y hasta los roles orientados en los últimos años van a cuestionarse. Por ejemplo: el padre de familia vuelve a asumir la responsabilidad de mantener a los churumbeles. En un siglo de complicidades entre los roles emergentes en la tribu social vuelve a reaparecer el padre como referente del mantenimiento de la familia.
Tengo unos cuantos amigos que en las últimas semanas cuentan lo mismo: mi coche tiene 200.000 kilómetros y necesito cambiarlo pero no se si hacerlo. Seguro que tienen financiación o efectivo para comprar el nuevo coche, pero no quieren arriesgarse al cambio. No saben cómo estará el patio el año que viene. Y ese es el principal motivo por el que no podemos salir de la crisis: no hay expectativas de futuro. Este país no sabe cómo estará el año 2010. ¿Quién se atreve a cambiar el coche?
Desde hace tres meses vivo esperanzado con los anuncios que hace el Gobierno de España y de Zapatero sobre las medidas que toman para aliviar la crisis económica que azota a propios y extraños pero no a los cortesanos. Escucho al presidente del Gobierno, al presidente del Instituto de Crédito Oficial, Aurelio Martínez, a las patronales y micropatronales de turno y hasta al asesor que me dice que espere que pronto pasarán mis apuros. Y de repente me echo a la cara las condiciones que ofrece el ICO para aliviar mis angustias financieras y me entran ganas de denunciarlos en el juzgado por trileros.
Aquí se puede ser de dos cosas. Cortesano o ciudadano. Si usted es cortesano estará preocupado por ir a cazar bufones, orientarse en el galimatías de empresas beneficiarias del PP, encontrar en el mapa el pisito de Pepe Blanco en Galicia o darse por enterado de las disputas entre Miguel Sebastian, Pedro Solbes y Miguel Angel Fernández Ordóñez, a la sazón y por ahora presidente del Banco de España. Y si usted es ciudadano normal estará preocupado por pagar o cobrar la nómina, saber si puede aplazar el recibo de la hipoteca o en circarse en Zapatero porque los créditos ICO Liquidez son una engañifa. Pero en cualquier caso tendrá claro que este país es la coña.
Cuando el PSOE gobernaba bajo la aureola de Felipe González todos los expertos del lugar tenían controladas las variables que podían oscurecer la estrella fulgurante que debía brillar docenas de años. Pero de repente la mujer de Juan Guerra, despechada por los desplantes de su marido, a la sazón hermano del todopoderoso Alfonso Guerra, se fue con un fajo de papeles a ver a Fraga Iribarne, presidente de un PP sin más ambición que seguir mil años en la trinchera, y le ofreció en bandeja la cabeza del Bautista. Con Juan Guerra caería su hermano y detrás ya apareció Filesa, Falesa y hasta el GAL. La crisis económica acabó de hacer el resto de la faena.
Me paso el fin de semana repasando todos los diarios locales, las radios de la misma cobertura y hasta las antaño ruidosas televisiones locales desde Nules a Vinarós. Incluso me paseo por el blog del premiado Eloy Moreno a ver si encuentro algo de aire fresco. Pero mi conclusión final sigue siendo la de siempre. En esta provincia-ciudad no pasa nada. Todo esta lleno de anuncios de fiestas, cumbres políticas o empresariales para hablar del gusano de seda y opiniones muy acertadas sobre Obama o Guantánamo. ¡Aquí nunca pasa nada!
Por las calles huele a muerto y a primavera. Hay parados, pero sobre todo hay empresas y políticos de todos los tamaños y colores que la crisis los está dejando en la cuneta y muchos de ellos huelen a muerto aunque no se den cuenta. No saben qué hacer. Carecen de sentido de la oportunidad y serán enterrados con los muchos billetes ganados en los últimos años. Pero también huele a primavera, porque en medio de tanto agobio hay algunos que están buscando un camino nuevo para estar posicionados cuando esto arranque.
Ya tengo claro como salir de la crisis. El ICO, los bancos, el Instuto Autonómico de Finanzas y las dos mil cajas de ahorros no me dan un préstamo para relanzar mi negocio aunque Zapatero se lo ordene. Y no puedo reducir mis costes porque me lo impiden los sindicatos, mi primo el gestor y la ley concursal: si presento suspensión de pagos y/o un ERE estoy abocado a la quiebra. Y como soy autónomo no tengo derecho al paro. Así que como tengo que aguantar he encontrado la salida que más recomiendan los expertos: innovación. Voy a relanzar la empresa con innovación. ¿Y en qué puedo innovar? Ya lo tengo claro: en enchufes para coches.
En las paredes de las calles de las ciudades españolas y en los parabrisas aparecen una oferta de videntes, gurús, magos, curanderos, terapias varias y sacamuelas que le prometen con rapidez, eficacia y garantía la solución para sus negocios, asuntos judiciales y algunos otros problemas. Es evidente que hay gente que ya ha encontrado el negocio que los saca de la lista del paro.
Sigo luchando contra los elementos para no cerrar el negocio. Esta semana me he pasado todo el tiempo indagando dónde están los dineros que anuncian tantos planes de salvación como proclamaban gobiernos, institutos financieros, instituciones empresariales, bancos, cajas y hasta un chino que ha puesto una tienda de préstamos al lado de su Todo a cien. Pero no he encontrado por ningún sitio el Euro de la salvación. Así que para sobrevivir he decidido meterle mano a los costes y a la productividad. Y para eso he invitado a comer a mi gestor favorito, a un amigo que trabaja en CC.OO y a quien me suministra el material: ¿Cómo bajo los costes?¿Cómo mejoro la productividad de mis dos empleados?
Llevo tres días paseando por instituciones oficiales, ventanillas administrativas, consultores privados y varios magos de la asesoría para que me indiquen como resultar beneficiado por alguno de los mil planes de choque que circulan por este país repleto de ruinas y oportunidades. Y que conste que mejor estaba a punto de entrar en el paro que ponerme ahora a innovar en el negocio. Pero dice Zapatero que hay que ponerse a la faena, porque eso es de buen español. Además, solo de pensar cuando se me acabe el paro el plato vacío me produce escalofríos.
A la que está cayendo uno puede enfrentarse de muchas maneras. Puede hacer lo que Zapatero hizo el lunes en su televisión española y pintarse ahora de negro para clamar por la superación de la crisis siempre negada a base de un esfuerzo colectivo. Menudo papelón aunque el ridículo que está haciendo el PP lo siga presentando como única alternativa política viable.
El susto mensual que provoca el incesante crecimiento de las cifras del paro sólo es comparable con la incapacidad para emprender un modelo económico que genere empleo. Es muy difícil evitar la caída en picado del sector de la construcción y de la industria de bienes. Son la clave de nuestra particular crisis económica y estamos abocados a la reducción total de negocio en estos sectores. Pero resulta vergonzoso que desde las mil administraciones y los diez mil empresarios que generaron beneficios en los últimos años no apuesten por generar negocios que a su vez generen empleos. Esto es lo peor de todo, porque con este encefalograma plano no salimos de esta ni en diez mil años.
Estoy seguro que Obama no me va a aliviar la hipoteca. Ni siquiera contribuirá a que me perdonen mis pecados. Ni por mucho cerrar Guantánamo cambiará las sofocantes reglas que rigen en el mundo del terrorismo y contraterrorismo. Pero me ha levantado el ánimo y la confianza en el futuro, cosa que no es poco tal como está el patio.
Al presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, le encantó la magnífica película que proyectaron el martes en todas las televisiones del mundo: La toma de posesión de Obama. Durante veinticuatro horas los americanos demostraron que saben hacer las cosas mejor que nadie cuando hace falta que hagan las cosas bien. Ni los mejores directores de Hollywood soñaron algún día en hacer esta gran superproducción. Todos quedamos contentos, pero Zapatero quedó más que nadie porque está seguro que España podrá ayudar a Obama. Todos se apuntan a apóstoles del nuevo Mesías.
El alcalde de Castellón, Alberto Fabra, y los respectivos de Valencia y Alicante, Rita Barberá y Sonia Castedo, recordaron ayer en la Plaza Mayor de Castellón la necesidad de que el Gobierno de Zapatero y de Obama atienda la reivindicación municipal de construir el AVE del corredor mediterráneo. Los tres alcaldes celebraban los dos años de la Declaración de Castellón que reunión a siete alcaldes de capitales del mediterráneo para pedir una audiencia a Zapatero para hablar de este tren volador.
Aun más. El alcalde de esta ciudad añadió que la construcción del AVE es la apertura de una puerta al futuro para la transito de viajeros y mercancías por todo el corredor mediterráneo. El AVE no solamente es el AVE para el corredor mediterráneo, porque sin la doble vía que este tren aporta está limitado la utilización de las vías actuales.
Aznar se durmió con el AVE, pero Zapatero ni se ha dado por enterado de que los trenes son el futuro. Y llega ya seis años de sueño pesado, del que no despierta ni siquiera cuando se trata de hacer infraestructuras estratégicas como es el ferrocarril por todo el corredor mediterráneo. Todos los estudios existentes demuestran la necesidad de apostar por el tren frente a las carreteras e incluso la Unión Europa ha fijado el 30 de diciembre de 2009 para liberalizar parte de estas infraestructuras. Pero el Gobierno va en diligencia y proclama la apuesta por las carreteras.
El AVE no solo es AVE. Es que sin la vía del AVE no puede ni siquiera abordarse el problema de las frecuencias en los trenes de cercanías entre docenas de municipios del corredor mediterráneo. Por no hablar del coste que significa recibir o mandar mercancías en camión. Con la caída del consumo en España ha bajado la importación de muchos productos, con lo que los exportadores pagan el viaje de ida y de vuelta del camión. El tren abarata todo este tráfico de mercancías por el volumen que puede transportar en un solo envío. Pero Zapatero está mirando por décima vez la toma de posesión de Obama y no le queda tiempo para jugar a los trenes.
A los políticos españoles de cualquier color y condición y les ha entrado una fiebre desmedida por ser Obama. No quieren ser negros, ni presidentes de Estados Unidos. Quieren ganar con la facilidad que ha ganado Obama y ser tan queridos como lo es Obama. Y mandar como va a mandar Obama, sin que nadie le tosa. Por supuestos, todos se creen tan inteligentes para ser Obama. Y algunos incluso están dispuestos a ser negros si con ello les va la Moncloa.
Un día de estos Zapatero tendrá que anunciar oficialmente la restauración de la Santa Inquisición, simplemente porque alguien deberá convertirse en verdugo de tanto insurrecto como circula por ahí. El Santo Oficio para actuar contra los que montan o hacen streptease en las cárceles, contra quienes montan empresas sin depender de la mamandia del gobierno o contra quienes digan que dedicarse ahora a la financiación autonómica es una gilipollada. Todos condenados por incorrectos.
Los azulejeros de Castellón tienen la mirada fija puesta sobre el sector del automóvil. Entienden que la crisis que afecta a la industria cerámica es parecida a la de los automóviles. Pero si esto es así también deben aplicarse las mismas recetas.
Los sindicatos se manifestaron ayer en varias ciudades “por el empleo y la protección social”, lo que está muy bien y entra dentro de sus cometidos. Pero a mi me da la impresión de que no se han enterado de que estamos en el 2008 y de que cabalgamos sobre una crisis económica de extraordinaria repercusión.
Leo en ABC que la crisis tiene atrapada la beneficencia. Las empresas españolas no están para dispendios y han dejado de contribuir a las fundaciones que mantenían oenegés, montaban cursos de autoestima personal o financiaban el estudio del pez volador en Tabarca. Ya nadie es caritativo ni responsable solidario.
Dice el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, que cuando tome posesión decidirá medidas audaces para evitar lo peor. Y esboza unas cuantas que al menos sugieren audacia cuando menos que osadía. Pero entonces es obligatorio pasar revista a las medidas anticrisis anunciadas que poco vistas por el presidente español, Rodríguez Zapatero, y percibes que son una permanente huida hacia ninguna parte solo enunciadas para evitar que le tachen de tancredismo. O sea, que se nos viene encima lo peor.
En el siglo XXI las dos Españas tienen poco que ver con la roja y azul. Y menos con la oficial y la real. Ahora las dos Españas son la de quienes sufren la crisis económica y la de quienes navegan por encima de ella. ¿Quiénes son unos y quiénes son los otros? Es muy fácil. Los puede usted ver en la calle, en la tele o las páginas de los periódicos. Hasta en los blogs más populares.
Aprovechando tanta fiesta y tanto regalo frustrado he preguntado a mil o dos mil empresarios qué piensan hacer para salir de la crisis que nos va a asolar mucho más durante el 2009. Y prácticamente todos han puesto a parir a Zapatero. Una mayoría al director del banco o caja de ahorros de la esquina por no darles crédito. Y algunos a Busch. Todos están acojonados, pero ninguno está dispuesto a plantearse una nueva oportunidad en sus negocios. El pensamiento único sigue siendo el ladrillo.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez