Un amigo ha encontrado la pócima mágica contra la crisis. Propone que mañana mismo nos inyectemos una medicina especial que nos deje adormilados como mínimo hasta el 2011 y así, cual bellas durmientes, no sufriremos estos años y volveremos a la luz cuando este pesar haya pasado.
No está mal, porque así uno evitaría la cola del paro, poner carteles de se alquila o se vende en sus bienes más preciados o tener que echar mano del fondo del calcetín para salir adelante. Un sueño dulce de dos años y asuntos concluido. Ni siquiera veremos al reparto de la deuda que Zapatero está haciendo entre las autonomías.
Pero otro amigo dice que ni hablar, que él no se pierde este llanto y crujir de dientes. Y explica que esto de la crisis es un espanto sociológico que no puede dejar de disfrutarse. “Cuando en diciembre hablabas con alguien te lloraba todo lo llorable y te anunciaba que no pasaba de este mes.” En la calle se constaba el asunto, porque todos lloraban.
Y mi segundo amigo continúa: “Pero cuando ha llegado la Navidad todos se han cogido puente. ¿Dónde han metido la crisis? ¿Cuándo trabajan para salir de ella?” Y la verdad es que este amigo tiene toda la razón. Entre funcionarios con semanas blancas, profesores y estudiantes con quince o veinte días de vacaciones y los puentes festivos, más de la mitad de este país está de fiesta y ha olvidado la crisis.
Me pregunto si en otros lados estarán en igual situación, porque hasta los medios de comunicación están bajo mínimos o pendientes de la crisis americana y de Oriente Medio. Solo Internet se ha quedado sin vacaciones. Así que no hay excusas para la pócima mágica. En España no hay crisis y en el resto del mundo se lo diré cuando vuelva de mi semana de puente y me gaste la paga del paro.
Viernes, 17 de febrero
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel