Todos andamos admirados de las cifras de empleo anunciadas por Obama por la aplicación de su millonario plan de renovación de infraestructuras en Estados Unidos. Falta les hacía porque tiene carreteras que están sin tocar desde que se inventó el Ford modelo T. Lo curioso es que sabido lo intensivo que para generar empleo suponen las infraestructuras esta es la fecha que aquí no se anuncia nada al respecto, pese a que en muchas provincias españolas hay baches que no se arreglan desde que por allí cayó un seiscientos.
Y lo peor es que todos los estudios realizados demuestran la brecha existente entre las infraestructuras de los itinerarios más utilizados y los políticamente más atractivos. Por ejemplo, Madrid se ha llevado las mejores inversiones en autovías, trenes y aviones desde aquel Plan Felipe que dinamizó el empleo en los primeros gobiernos socialistas. Un plan que consolidaba el dibujo radial de las comunicaciones españolas. Por eso las periferias se han quedado a medias, pese a que en los últimos años el corredor mediterráneo ha multiplicado su tráfico sin el correspondiente equilibrio inversor.
Las carreteras entre el Andalucia y Catalunya son tercermundistas, aunque estén disfrazadas de autovías. Pero si vamos a los trenes solo faltan las locomotoras de carbón para entender las comunicaciones ferroviarias. Hay pues una gran deficiencia estructural que necesita inversiones y que además generaría empleo, que es lo que ahora hace falta. Pero aparece el gran problema que no lo padece Obama. Las inversiones en los presupuestos españoles están regionalizadas y hay que cuidar los euros que se ponen en autonomías fieles y en las infieles. Por eso aparece esa extraña fórmula de canalizar la inversión a través de los ayuntamientos, que van a dedicarla a parchear calles con las brigadas municipales de obra y sin generar empleo a lo grande, que es lo que hace falta.
Me remito a un buen estudio de Maria Rosa Bayá, con aportaciones de las universidades de Catalunya, Comunidad Valenciana y las Islas Baleares, en el que demuestra como con menos tráfico Madrid se ha llevado tradicionalmente el premio gordo de las infraestructuras en detrimento del arco mediterráneo. Pues al loro, porque precisamente es en la periferia donde más aumenta el paro.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla