Tenemos vocación de funcionarios. Todo español nace con un deseo oculto que evidencia apenas le es posible: quiere ser empleado del gobierno o de una caja de ahorros. Durante los últimos años estos eran trabajos aparentemente despreciadas porque cualquiera se sacaba unas comisiones millonarias vendiendo pisos, coches o cobrando de la Unión Europea las vacas que le sobraban. Pero con la crisis a cuestas todos queremos ser funcionarios o lo que está más de moda: todos queremos un plan de choque. Todos queremos ser subsidiados. ¿Quién habló alguna vez del neoliberalismo?
Recuerden: en todo el mundo empezaron los bancos y los fabricantes de automóviles. Pero en España, en solo un par de semana, ya han aparecido pidiendo un plan de choque los promotores de viviendas, los azulejeros, los granjeros y agricultores, incluso los que ya cobraban de Bruselas, los taxistas porque les han caídos las carreras y los comercios. Y alumbran el mismo posicionamientos grupos que no corresponden a la economía: jueces, maestros y pronto los grupos de comunicación por la vertiginosa caída de la publicidad frente a Internet.
Todos quieren un plan de hoque que al fin y al cabo supone pasar de los riesgos y oportunidades de una economía de mercado a la garantía del subsidio. Un subsidio en el activo es además un aval seguro para pedir un crédito. Una promotora con un plan de choque en el bolsillo construye más pisos aunque luego se vendan. Los hemos pagado entre todos. Un plan de choque equivale a que usted pueda decir que el radiador de su coche lo ha pagado dos veces. Por eso yo me pido un plan de choque para mi mismo. Si no lo pido debo ser el único español que no lo ha hecho.
Pero lo peor (o lo mejor) no es la vocación de subsidiados y de funcionarios. Lo peor es que no hay respuesta cuando alguien pregunta para qué. Los planes de choque que se presentan tienen el mismo propósito del los ocho mil millones anunciados por Zapatero para los ayuntamientos. Solo crearán empleo unos meses y luego todo quedará en unas calles reasfaltadas mil veces. Los planes de choque al uso son para pagar deudas, para mantener la actividad comercial, industrial o profesional. No hay análisis del cambio en la demanda y por qué. El subsidio es finalista en si mismo, no es productivo ni genera riqueza, empleo o conocimiento. Pero un gobierno socialista no puede negarse a subsidiar media España. Es vocacional. Así que pida usted también un plan de choque. Da lo mismo que sted haga bien o mal sus deberes empresariales o profesionales. Seguro que se lo dan.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales