Mientras Zapatero encuentra su silla en la cumbre de Washington, Leire Pajín pide a los suyos que le informen sobre cómo va la crisis y Rajoy descubre que eso de la economía es un muy entretenido, el resto de los mortales le damos vuelta a cómo apretarse el cinturón sin que lo note el vecino y sin perder al disfrute hedonista que ha caracterizado nuestra vida en los últimos años. Yo ya tengo una pista de esos recortes: los militantes de los partidos políticos no beneficiados por un cargo están dejando de pagar las cuotas.
Cada uno descubre su propio sistema, aunque ninguno queremos perder un ápice de la calidad de vida que tanto esfuerzo nos ha costado alcanzar. Por eso en la Cruz Roja, Cáritas, la ONG de turno, en el partido político al que te apuntó tu suegro, la peña de San Fermín y en la Falla de Valencia empiezan a notar la caída de las cuotas. Es un gasto prescindible, que no desgrava y que nadie se va a atrever a reclamar. Un apretón en el cinturón sin que el sujeto lo note.
Cubatas, cervezas y cava. Pues ya se sabe. Cola-cola y ron para llevar a casa, la cerveza de litro y Lambrusco para la velada aniversario. Pero aquí la cuestión es no perder las buenas costumbres. Al fin y al cabo los europeos de verdad descubrieron hace tiempo que para tomarse un gin-tónic igual se puede hacer en bar que en casa. Y por el precio de uno en el sofá te salen hasta tres.
¿Costará esto en los informes que le mandan a Leire Pajín? Pues que le cuenten que llegada la hora de almorzar hemos vuelo a la costumbre de la fiambrera a pie de obra. Como mucho en el bar solo toca el carajillo. Y para comer se está poniendo de moda la comida casera. Bar-restaurante a cinco euros el menú y te dan bacalao con patatas, ensalada, postre y un café. La cerveza aparte. Ya no se si a Leire le interesarán estas cosas o solo querrá saber lo de Nissan.
Y el autónomo se aprieta el cinturón arreglando la vieja soldadora y preparándose para la travesía del desierto, como hicieron los de “Las uvas de la ira”. No caben más soluciones, porque esta es la hora que de tantos miles de millones dispuestos para arreglar la situación financiera no ha llegado ni un euro a los bancos y mucho menos para pagar las nóminas. ¿Contará estas cosas Zapatero en Washington? No creo. Así es como se aprieta la gente el cinturón y esto es hasta escatológico (el papel higiénico hay que comprarlo ahora en Macro y de una sola capa). No es políticamente correcto hablar de esto delante de Obama y Sarkozy. Hablemos de la refundación del capitalismo.
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Esta llamada crisis servirá para forjar una buena catarsis que limpie el escenario, que los espabilados no solo estaban en el mundo del ladrillo.
Hay que irse preparando psicologicamente para un aumento vertiginoso de escenas cutrenses en nuestros hábitats habituales. Hace un par de meses que no visito uno de los dos restaurantes a los que solía ir de cuando en cuando porque me pusieron una espalda de lubina que era poco más que una costra de escamas medio chamuscada. En el otro al que suelo ir una vez por semana, y con el que estaba muy encantado hasta la pasada, me pusieron el otro día una cazuelita de cordero que parecía un resto orgánico de las fosas de Garzón: todo casquería y huesada encharcada en una estraña salsa que dejé para la posteridad su degustación inédita. Lo dejé al lado y me dejaron elegir otro segundo del que se olvidaron el alioli. Y en la paella del primero dudo mucho si había algún rastro de ADN de pollo. Madrid vuelve a ser una ciudad con un millón de cadáveres.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez