La cara oculta de los llamados medios de comunicación es su dependencia de la publicidad. Estamos muy acostumbrados a señalar si este periódico o aquella radio es un instrumento del Gobierno, el PSOE, el PP o el alcalde de turno y se nos olvida que de quien verdaderamente dependen todos los medios de comunicación es de la publicidad. ¿Ha visto alguien a cualquier medio hablar mal de El Corte Inglés o de la Renault?
Posicionarse a favor o en contra de una corriente política o de un político en concreto no es negativo si esta vinculación es reconocida. Así lo hacen miles de medios en todo el mundo y en la propia campaña electoral norteamericana, donde está claro quienes juegan por los demócratas y quienes por los republicanos. Y cada lector o espectador elige el medio que quiere. Otra cosa es en España donde todos se proclaman independientes aunque tengan simpatías ideológicas, adscripciones doctrinales o cordones umbilicales. Pero lo perverso es la dependencia publicitaria.
Es perverso para el medio, aunque al fin y al cabo consigue su real objetivo que es ganar dinero. Y es un desastre para el anunciante cuando no consigue mantener la inversión publicitaria que le dio tan buenos amigos y mejor trato mediático. Así se está demostrando con esta crisis. Martinsa era divino mientras repartía dinero por un tubo. Ahora es reo de muerte. Crédito y Caución ha tenido que inventarse una patética campaña de publicidad llamada “travesía del desierto” para que evitar que le empezaran a caer encima los pedigüeños: “O pagas o empiezas a salir como culpable de la crisis”. Y Marina d´Or, que invirtió dinero a raudales, se encuentra con que sus mejores amigos, como son la SER y otros beneficiados de sus campañas de publicidad, ahora se revuelven en contra porque no hay reparto.
Y esto es solo el principio. Las casas de automóviles mantienen a duras penas la inversión publicitaria aunque saben que no por ello van a conseguir ventas. Pero hay que seguir dando de comer a los leones porque de lo contrario muerden la mano que les daba de comer. De las promotoras inmobiliarias no se salva ninguna. A poco han dejado de hacer publicidad ya salen sus hazañas a relucir. Antes héroes ahora villanos. Los anunciantes creían que hacían amigos para siempre y solo eran matrimonios de conveniencia.
Sábado, 18 de febrero
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Francisco Rubiales
Carlos Ruiz Miguel