Hace meses que leí el libro de Václav Klus “Planeta azul (no verde)” y la verdad es me impacto por dos cosas: por sus argumentos científicos normalizando los efectos del proceso de cambio climático y porque de una vez por todas alguien denunciaba el fanatismo talibán que ha convertido el ecologismo en religión. Las posiciones de Klaus podían haber arraigado en sectores de opinión españoles, porque sus tesis son muy acertadas y cuanto menos aceptan el debate y la discusión, pero la elección de José María Aznar como presentador lo ha mandado al corner de los malditos.
Klaus pone encima de la mesa los mismos datos que Al Gore y el Panel de Científicos que han recibido el Nobel pero les da otro sentido. Suponiendo que el cambio climático incremente la temperatura en el Reino Unido morirían de calor dos mil personas más en verano, pero se salvarían veinte mil al no pasar frío en invierno. Botella llena o botella vacía.
O los datos sobre las energías alternativas. Con los mismos datos para los ecologistas irredentos aparecen como la única alternativa a los efectos de los combustibles fósiles. Para Klaus son peor remedio que la enfermedad. Para atender el consumo de una ciudad media hacen falta tantos miles de molinos de viento generadores de energía o tantos kilómetros cuadrados de placas solares o tantos millones de toneladas de biomasa que supondrían mayores efectos nocivos sobre la naturaleza que los actuales sistemas,. Pero nadie acaba de dar todos los datos de los efectos que tienen las recetas ecológicas.
Y así Klaus abunda en otros muchos parámetros, dando otra lectura a la obligada por la religión ecologista al eso. Y además el presidente Checo apunta otro argumento que me parece aún más interesante. Respecto a los datos científicos debo reconocer que necesitan más reflexión sobre la interpretación que hacen unos u otros. Pero me parece muy oportuna su reflexión sobre una ideología impuesta sin posibilidades de discusión. Poseedores de la verdad, ecologistas, discípulos de Al Gore y algunos de los científicos del Panel no admiten debate sobre sus propuestas. El mundo está condenado y solo se salva creyendo con fe ciega en los mandamientos de estos nuevos profetas. Y si discutes algo, ni siquiera un dato o su interpretación, eres reo de muerte. El Santo Oficio resucitado y pintado de color verde. Esa posición seudocientífica inquisitorial impide el debate sobre el cambio climático, sus consecuencias, la dimensión real del mismo y las acciones a realizar para evitarlo. Y en esta denuncia Klaus tiene toda la razón.
Ahora bien. El presidente checo ha equivocado la apuesta al pedir o admitir que el libro se lo presentara José María Aznar, que por voluntad propia o porque le han colgado el sambenito tiene la peor imagen que puede tener un político, incluso entre los suyos. El marketing de Aznar es horroroso y contamina todo lo que toca. Pero quiere jugar ese rol y le preocupa poco lo que diga. Lo malo es que lo que dijo en la presentación, repleto de razones y en la línea del libro, es inmediatamente ridiculizado y pierde el efecto previsto para caer en la perversidad del lenguaje político.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez