La verdad es que me he pasado el domingo entre tres frentes enormemente interesantes. Le he tenido que dedicar un buen rato a leer el artículo del Premio Nobel de Economía, Paúl Krugman, y en el suplemento negocios de El País, para concluir que a fecha de hoy Keynes tenía más razón que Milton Friedman. Pero al final me he dado cuenta que en el mismo suplemento hay una entrevista con el especulador financiero George Soros que aún es más claro que Krugman. Hay un cambio de paradigma y la economía real debe ponerse por encima de la financiera. Lo peor está por ven ir porque solo estamos pendientes de los bancos y no de las empresas.
Luego le he dedicado un buen tiempo a intentar averiguar quién está detrás y por qué en una semana se han celebrado en Alicante tres actos consecutivos que han reunido más de tres mil empresarios. He extraído dos conclusiones. Una, que el presidente de la Cámara de Comercio de Alicante, Fernández Valenzuela, con más conchas y sabiduría que cualquier político al uso, se ha alzado con el liderazgo de la provincia. Y dos, que en Alicante los empresarios han empezado a sentir hambre, hasta el extremo que han abandonado el habitual individualismo fenicio para buscar una explicación conjunta a la crisis que los desborda. De entrada han sacado una primera conclusión: la mitad de ellos estarán muertos empresarialmente antes de final de año.
Y finalmente he hecho sumas y restas, he aplicado la teoría de los Ninjas, la de los listos y la de los torpes. Incluso he reparado en algunas cosas que decía Fukayama cuando escribió “El fin de las ideologías”. Y he revisado todos los discursos de Zaplana, Rajoy y Aznar para encontrar una explicación al modo, forma y conclusiones del Congreso que el PP de la Comunidad Valenciana ha celebrado este fin de semana. No la he encontrado, con lo cual concluyo certeramente que Camps tiene la piedra filosofal en su mano y por eso ganará todo lo que quiera ganar sin que los de al lado o los de enfrente se enteren. ¿Cuál es esa piedra? Muy simple. La ocupación del poder es lo que da el poder. Por lo tanto hay que ocuparlo todo porque además la gente lo agradecerá. En tiempos de crisis no hacer mudanzas y dejar que alguien decida por ti las cosas complicadas. La simplicidad del mensaje permite ganar poder y elecciones aunque en este congreso como en otros muchos el objetivo sea la feligresía y no solucionar problemas reales.
Visto todo esto he acabado el fin de semana como lo empecé: ¿Qué hacer? ¿Vamos al déficit que propone Krugman, a la preocupación que manifiestan los empresarios alicantinos o a la ocupación del poder que alienta el PP? Una vez más me quedo con la tesis de Ortega cuando decía que menos preocuparse o más ocuparse. ¿Quién se ocupa en apagar el incendio? Solo estamos preocupados por las quemaduras.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez