Resulta curioso comprobar como cada día amanecen unos cuantos sabios que ya habían pronosticado la crisis o que se relamen los labios porque van a hundirse unos cuantos ricos. Y es que con ese afán tan humano de limitar las responsabilidades a los demás nadie quiere darse cuenta que esta crisis afectará a protagonistas y espectadores. Todos fuimos avariciosos y todos sufriremos las consecuencias de la crisis. Para bien y para mal, como dice el especulador George Soros, aquí nadie se salva del cambio de paradigma.
De aquí no sale vivo ni el régimen jurídico español al uso, por mucho que esté fraguado constitucionalmente. ¿Qué pintan en este momento las autonomías históricas y las otras reclamando ahora la financiación autonómica? ¡Que risa Maria Luisa! ¿Alguien recuerda los intentos de construir bancos y cajas de entidad nacionalista? Pues miren a Caixa Galicia o al Banco de Valencia. O al Sabadell. O a las cajas rurales, todas ellas henchidas de orgullo local. Da lo mismo lo que ahora suba la Bolsa. Nada volverá a ser igual.
De esta crisis no salen vivos ni los poderes mediáticos. Y valga por Prisa, por El Mundo, Vocento, Zeta o la televisión de la esquina. Ya no nada volverá a ser lo que era en el mundo de la publicidad. Para qué gastarme un euro si Youtube te da en directo el suicidio del último mohicano de Wall Street. ¿Qué pinta mañana un diario de papel en el kiosco si esta viejo antes de imprimirse? ¿Quién se fía de tantas opiniones cuando hasta Solbes tiene un blog? Los elefantes mediáticos van a remolque de las redes sociales en Internet.
¿Y de la política qué me dicen? Obama ha impuesto la ley de la audacia. Pero Sarcozy y Gordon Brown han demostrado que esto no es el cuento de Calleja. Hay crisis para todos y no tienen reparo en imitar a los chinos con el socialismo financiero y la productividad capitalista. ¿No se entera Zapatero que hasta en sus filas piden que las ayudas a los bancos sean finalistas? Hasta el desahuciado Jordi Sevilla le corrige la norma a su jefe. Ya nada volverá a ser igual después de esta catarsis. Con la instalación del nuevo paradigma van a quedar afectados hasta los sistemas de representación de los partidos históricos.
Y a vueltas con el Estado del Bienestar. ¿Ha mirado usted la cotización de su fondo de pensiones? ¿Se fía de que le llegue la jubilación de la seguridad social? Pues yo no. Y no por manirrotos o exceso de gasto. Es que en los próximos dos años todo valdrá la mitad, aunque la inflación vuelva a dispararse. Lo que el domingo decidieron los jefes europeos vale la mitad que si lo hubieran decidido hace quince días. Los cambios drásticos en temas como la educación o la función pública española van a ser prioritarios por pura exigencia del guión, aunque nadie quiera enfrentarse a este reto.
Hasta va a cambiar el mapa geopolítico. El mundial y el nacional. Zapatero está empeñado en salvar los bancos, pero tendrá que plantearse más pronto que tarde quién salva a los ayuntamientos. Aquí leemos que California está en quiebra, pero como el Estado de Arnold hay media docena de municipios y otras tantas autonomías españolas. Las cajas podrán fusionarse, pero cambiará el régimen administrativo para los ayuntamientos. Recuerdo ahora una propuesta de urbanístas y sociólogos en la Unión Europea para conformar nuevos macro entidades urbanas que rentabilazarán mejor créditos, servicios e inversiones. Pues lo que antes era un sueño imposible por la defensa de la patria chica va a venir obligado por la crisis financiera. Miren como Gallardón ha recortado hasta la brillantina. ¿Cómo se pagan hasta tres o cuatro administraciones sobre el mismo núcleo urbano?
Insisto. La crisis es para todos. No solo para los bancos o para quien decida Crédito y Caución. Lo malo es que la mayor parte creen que solo es para los otros. ¿Han visto la caída de ventas de los móviles?
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez