Una de cal y otra de arena. Pero al Cesar hay que darle lo que es del Cesar y Zapatero, haciendo causa común con la consigna europea, ha acudido al rescate de los bancos para hacerlos más ricos y seguros y ha metido directamente en vena entre 30.000 y 50.000 millones de Euros para disposición crediticia de las empresas, que es justo lo que debía haber hecho hace meses si no se hubieran empeñado en negar la crisis. La primera decisión es una barbaridad como las que están cometiendo otros muchos países. La segunda es un acierto si ahora se ajusta su implementación.
Dotar los depósitos bancarios para generar confianza y evitar una estampida es una estupidez. Primero porque el propio presidente del Gobierno y de España se ha cansado de decir que el sistema bancario español es el más sólido del mundo. ¿Para qué garantizar los depósitos si están seguros? Pura estética para el imaginario colectivo que no genera confianza. Al contrario: genera más desconfianza porque “cuando el río suena agua lleva”.
Y respecto al temor a la estampida, si esta tiene que producirse se producirá por una razón fortuita, el llamado Cisne Negro en la economía. Alguien recordará la crisis bancaria que montan dos niños en Mary Poppins al querer recuperar dos peniques que su padre quería ingresar en un banco. Pero esa garantía la han iniciado todos porque los bancos son un gran grupo de presión frente al que no se admiten debilidades. Aunque estoy seguro que no todos están satisfechos con que se salve a todos por igual. Tomen nota que Botín no acudió a la reunión de Zapatero con seis bancos y cajas. ¿Por qué agua para todos aunque hayan hecho mal los deberes?
Pero Zapatero ha acertado con inyectar entre 30.000 a 50.000 Euros en el sistema bancario, comprando activos valorizables y permitiendo que de nuevo se active el crédito para las empresas, ahogadas en sus propias mieles en los últimos meses. El crédito permitirá dinamizar la economía, emprender negocios rentables, generar empleo y revitalizar el consumo. Esos dineros volverán al Tesoro en un tiempo si la entrega es finalista. Y ahí está el único pero. Una autoridad independiente debe controlar que ese dinero vaya donde tiene que ir, porque si va para tapar agujeros o aliviar stocks vamos apañados. Ojo, porque alguno ya sueña acabar de pagar el yate con los dineros que le preste Zapatero.
Otra cosa es lo que haga Crédito y Caución a la hora de asegurar riesgos y limitar, por tanto, el movimiento de las empresas. ¿Alguien ha tenido en cuenta cómo mejorar el riesgo? ¿Quién descuenta los pagarés pendientes? Como es normal los políticos de turno toman decisiones para salir en la foto y luego nadie sabe qué hacer con sus compromisos. Por eso insisto en el control de esos dineros finalistas.
Pero además hay que dejar que la crisis cumpla su ciclo con la catarsis consiguiente. Un aborto de la crisis antes de tiempo simplemente alarga el final y evita el cambio de paradigma que debe producirse en la economía. Los millones que todos los españoles le prestamos a Zapatero para que reactive la economía no deben ser un impedimento para limpiar el mercado de negocios ya acabados o frustrados. De entrada esta intromisión vuelve a dejar los billetes de 500 Euros en Andorra o bajo del ladrillo.
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Una de dos: o ese dinero ha salido de las reservas del Estado, en cuyo caso habrá que habilitar la correspondiente partida presupuestaria y añadirlo al déficit (nuevamente se hurta al debate parlamentario una cuestión legislativa, prueba evidente de que la falta de separación de poderes entre el legislativo y el ejecutivo es mucho más grave que la que afecta al judicial), o bien se han limitado a imprimir papelitos de colores, y entonces ese dinero no vale absolutamente nada, como parece haber indicado la bajada a plomo de las bolsas hasta que se ha anunciado el recorte de tipos.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez