Zapatero nos impactó a todos esta semana con la grandilocuente afirmación de que “el sistema bancario español es el más sólido de la comunidad internacional”. Las carcajadas se escucharon en China, Alaska y Torrelodones, pero en una semana ninguno de los afectados por la risoterapia ha osado desmentir al presidente. Y es que con los bancos y las cajas españolas ocurre como con El Corte Inglés. Hay una complicidad mediática para no jugar con las cosas de comer.
A estas alturas todos sabemos que la morosidad afectará al 8 por ciento de los créditos e hipotecas que los bancos y cajas españolas tienen registrados. Y también todos sabemos que parte de estas entidades financieras no van a poder aguantar esa presión, porque de hecho ya no pueden aguantar la que ahora tienen. Pero no escuchará usted una sola referencia a una entidad por la sencilla razón de que está en juego la factura publicitaria.
Todos sabemos que las cajas rurales de media España andan con verdaderos problemas de tesorería, hasta el extremo de que están recibiendo préstamos de otras entidades, golpeando la pelota para dentro de unos años, a ver si entonces pueden hacer frente a sus descubiertos. Y también sabemos que en manos del presidente de la CECA, Ramón Quintás, hay informes elaborados por su propio magnífico servicio de estudios, FUNCAS, que señalan claramente qué cajas españolas están en grave riesgo de ahogarse en sus deudas hipotecarias. ¿Cómo devuelven parte de las titulaciones que vendieron hace años?
Y en los bancos pasa lo mismo. Miramos el Santander, el Popular, el Bilbao-Vizcaya y aparentemente tienen el suelo muy sólido. Pero la lista de bancos con asistencia respiratoria que hay en España supera esta página. Pero nadie dirá nada, porque el que más y el que menos tiene una hipoteca pendiente o trabaja para medios que reciben buenos bocados publicitarios de cualquiera de estas entidades. ¿Dónde está la solidez del sistema bancario? Aunque la explicación para no hablar de la gallina también es la responsabilidad social. Hay que evitar la estampida. Por eso hasta Expansión calló después de publicar que Bancaja había mandado una carta a sus empleados asegurando su solidez, lo cual es cierto. Pero menudo error mandar la carta.
Las dos razones son magníficas excusas para obviar la transparencia en el sistema bancario español. Pero no van a salvar los trastos, con lo cual se avecina un periodo de fusiones, compras o “favores” de unas entidades a otras que traerá en pocos años cambios sustanciales en el panorama financiero español. Aunque a fecha de hoy nadie va a reconocer lo evidente ni dar el primer paso pidiendo socorro.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez