Los procesos psicológicos colectivos generan percepciones que nacen de la visión particular de los individuos. No hay una campana de Pavlov que permita deducir que la desconfianza ante la crisis se produce a partir de esta u aquella decisión, sino a partir de cuando los individuos pierden uno a uno la confianza en algo o en alguien. Ahora se habla todos los días de desconfianza y hasta Mariano Rajoy exclama gozoso que la piedra filosofal está en recuperar la confianza. Vamos, que espera un milagro que Zapatero sería incapaz de hacer ni con la ayuda del Santo Cáliz.
Llega tarde Rajoy, porque el proceso colectivo ha dado dos pasos más allá, ya que los individuos lo sienten en sus carnes. De la desconfianza hacia la incapacidad de las clases dirigentes por solucionar la crisis se pasó a una situación total de inseguridad. ¿Qué hacer? ¿Qué va a pasar ahora? Preguntas sin respuesta cuando los ciudadanos ven a patronal y sindicatos dándose la lengua con el poder político para pactar decisiones rancias. ¿Cómo nos van a solucionar el problema estos señores si no son capaces de reconocer los síntomas de la enfermedad? En la firma del PAVACE el secretario general de la UGT del País Valenciano, Rafael Recuenco, se permitió el lujo de dedicar parte de su esfuerzo para la comprensión de la crisis económica a poner a caldo a RTVV-Canal 9. ¿Estos señores me van a arreglar la crisis? ¡Que miedo!
Por eso ahora el colectivo va a caer a velocidad de vértigo en ese miedo. Un miedo individual y colectivo ante el agujero negro. Cuando la cosa se pone mal en todos lados aquí se pone peor. Pero el miedo se alcanza cuando de forma reiterativa nadie es capaz de ponerle el cascabel al gato y cada día uno se acuesta con las cuitas del cuñado sobre la caída de ventas de viviendas y se levanta con una llamada del director del banco para apremiarle en el pago de un crédito que no le van a renovar aunque presente como aval las joyas de la corona.
Y ya pueden inyectar dinero a bancos y promotoras. Va directo al agujero negro. El dinero debe ir al circulante, a los bolsillos de los ciudadanos, para que lo gasten o lo ahorren y pierdan el miedo. Eso generará confianza y necesidad de ir a la compra. Pero no hay horizonte porque los dirigentes políticos o civiles padecen de ceguera. Lo dice hasta Felipe González.
Por eso primero hay que reconocer el problema en sus magnitudes. Las causas globales no las acaban de entender ni quienes las han provocado, pero las que entroncan en nuestro territorio están más que definidas. Fabricamos cosas que otros hacen mejor y más baratas y seguimos creyendo que el sol y la playa nos salvarán del lobo. Vuelvo a recomendar un magnífico libro de José Albors y José Luis Hervás, editado por Tirant lo Blanch, y titulado “Dinámica de innovación en una región intermedia: el caso de la Comunidad Valenciana”, en el que con muchos y buenos datos concluye que la poca innovación que hay se produce en el producto y no el proceso, con lo que nos quedamos de barro cuando la competencia destroza nuestro producto.
Pero también aportan conclusiones que permiten deducir dónde hay que corregir para no seguir cayendo en el pozo. Las empresas reconocen que las universidades de la Comunidad Valenciana les sirven para muy poco. Tampoco en el resto de España. Que el marketing y la distribución es una asignatura pendiente. Que no hay información, prospectiva, ni estrategia comercial. Ni por su parte ni de parte de la administración. Y que los jóvenes quieren ser funcionarios y han perdido ese olfato emprendedor. ¡Apañados estamos!
Pero justo por esa decadencia y pereza establecida como marco económico por el crecimiento de los últimos años existe la posibilidad de que el hambre agudice el ingenio. ¿Qué hacer? Pues darle la vuelta a la tortilla y buscar nuevos nichos de negocio. El ocio es más que golf o puertos deportivos. Son fábricas de pelotas o de veleros. Tanto hablar de urbanizaciones: ¿alguien ha testado si el consumo futuro quiere segundas residencias en propiedad? ¿Alguien ha valorado la necesidad de viviendas tuteladas para los dependientes europeos? Nespreso lleva quince años en el mercado sin comerse una rosa, hasta que le dado la vuelta a la tortilla y se ha convertido en una marca exclusiva de venta de café no de cafeteras. ¿Cuántas cosas se podrán verde on-line con lineas de Internet a 100 megas? Y así hasta el infinito si salimos de los tópicos económicos al uso.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez