Yo quiero ser Lehman Brohthers y Martínsa y El Pocero. Y quiero ser Colonial, Llanera y Astroc. Quiero poder declararme en quiebra sin que mis hijos dejen de comer y que la Reserva Federal Americana o el ministerio de Hacienda del Gobierno de España y de Zapatero acudan prestos en mi ayuda, poniendo a mi disposición una “harta” de millones.
Y quiero poder ser una caja de ahorros española para vengarme de todos aquellos que me han jodido en los últimos años, alardeando de barcos, coches y casas comprados con mis créditos. Quiero ser hasta Ford, porque amparándome en la crisis meto a dos millares de personas en la calle, después de embolsarme las subvenciones de la Generalitat Valenciana para crear empleo.
Y, además, quiero ser todos esos y muchos más que salen en los papeles como quebrados y víctimas de la crisis, porque ni van a sufrir el incremento de precios de la vuelta al cole ni hacen cola en la gasolinera para poder solo cinco litros hasta el próximo lunes. Ellos son damnificados de la crisis y subvencionados para salir de ella y los cinco nuevos parados de mi escalera no saben cuánto tiempo cobrarán de la cartilla y qué harán después. Dos de ellos han suspendido la boda de sus hijas porque el horno no está para bollos.
Quiero ser el “señor” Lehman Brothers porque cuando el viernes le dije al cerrajero que viniera a cobrar el lunes ya no me sirve el pedido de las diez puertas que tengo que entregar este semana a una señora que está arreglándose el piso porque no puede comprar otro. Y si no entrego las puertas la señora no me paga, no puedo pagar al trabajar que tengo en plantilla y lo tengo que despedir. Y si lo despido ya no puedo hacer puertas y me tengo que despedir a mi mismo.
¿Por qué no me dan a mi parte de los 3.000 millones de euros que va a repartir el Gobierno de España y de Zapatero? Yo podría pagar al cerrajero, mi sueldo y haría más puertas y más señoras se arreglarían el piso y comprarían lámparas y una colcha. Pero ni siquiera eso. Los 3.000 millones van para bancos y promotoras, que generan el mismo agujero negro que Lehman Brothers o El Pocero.
Lo repito. Quiero ser Lehman Brothers. No Zapatero, Ni Rajoy. Ni si siquiera el pobre Solbes, que menudo papel ha hecho en la historia económica de España, protagonizando la agonía económica del 93 y ahora la del 2008. Bueno. También quisiera ser Carlos Solchaga, que debe estar muriéndose de risa.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez