Dicen los estudiosos de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología que los españoles compramos o copiamos patentes de otros mil veces más que investigamos y desarrollamos nuestras propias ideas. Debe ser por eso que Zapatero y Rajoy, Camps o Fernández de la Vega, Esperanza Aguirre o Montilla copian miméticamente en la simplicidad de sus discursos políticos los que exhiben Obama y McCain en la campaña electoral de Estados Unidos.
Los americanos han profundizado en la simplicidad del método como base argumental de su campaña, interpretando casa uno sus roles como si de una teleserie de moda se tratara. Pues aquí, para no ser menos, vamos a lo mismo. En las dos últimas semanas no he escuchado un discurso que diga algo, aunque todos prometen la felicidad. La política como terapia de autoayuda. Pero esa simplicidad es la que el ciudadano quiere como consumidor. No quiere escuchar ni la verdad ni su eco. Por eso es tan difícil que las empresas españolas asuman el cambio de paradigma y se dediquen a otros negocios que los que están en crisis.
Ahí tienen a McCain-Palín representando una teleserie de americanos salvando a otros americanos ante la invasión extraterrestre esta vez de color negro. O al tandem Obama-Biden demostrando que los JAPS (Jovenes Aunque Sobradamente Preparados) pueden también acabar con el Parque Jurásico. Pero ni un dato más. Los americanos quieren votar a las personas y no a los argumentos. Por eso ni una palabra de alternativas concretas. La simplicidad del método electoral permite este lujo, que acaba llevando a la Casablanca a un mediocre, a un iluminado o a una suma de variables que nos llevan al cielo o al infierno. Pero votan por emociones personales.
Aquí estamos en las mismas. Zapatero no ofrece alternativas; quiere la fe ciega de los votantes en sus posicionamientos de izquierda celestial, frente a la derecha, que coloca en el infierno. Por eso Fernández de la Vega rectifica los criterios coherentes de Corbacho respecto a la inmigración. Hay que parecer ser de izquierdas; lo de ser o no ser es otra cuestión. El presidente del Gobierno de España dice que mantendrá la inversión en gasto social. Y punto. El mismo, su ministro de Hacienda y los afectados saben que, por ejemplo, no hay un euro para la Ley de dependencia o, como decía el ministro de Trabajo, para que el Inem pague las prestaciones de desempleo hasta final de año. Pero es una cuestión de fe en el líder.
Me da las mismas vibraciones escuchar a Rajoy denunciar que Zapatero engaña todos los días con anuncios falsos. O a Camps cuando insiste en que su interés es el bien de todos los valencianos. Faltaría más. Pero no hay más. Ni Rajoy ni Camps dan un paso más allá, asumiendo un compromiso concreto. Y harían mal si lo hicieran, porque el ciudadano no pide más. Quiere ese simplicidad que le asegura el compromiso personal; no la propuesta política. Es la simplicidad del método político. Lo malo es que cuando llegan momentos de un gran cambio, de catarsis, como el que estamos viviendo, ese ciudadano quiere depositar su confianza en alguien sólido. No solo en un cartel electoral. Por eso dudo a la larga de esa simplicidad mediática del método. Las teleseries también se acaban a los trece capítulos. ¿Y luego qué? Pues la pérdida de confianza en la política.
De entrada todo esto conlleva una larga serie de contradicciones. Desde las ya mencionadas con la Ley de Dependencia hasta la que puedan exhibirse en relación con la sostenibilidad frente al cambio climático. Los pensadores del PSOE en este campo mantienen que la repoblación forestal, el mantenimiento de bosques y montes o la prevención de incendios debe hacerse a partir de imponer tasas a los propietarios de los bosques y montañas españolas que no cuidan sus propiedades. Importante propuesta teniendo en cuenta que el 62 por ciento de esta superficie en España es propiedad privada. Pero llegan los alcaldes socialistas o autonomías respectivas y demandan daños y perjuicios a Hacienda cuando hay un incendio en el bosque. ¿Qué pasa? Pues que lo primero es ideología y alternativa política y lo segundo es la simplicidad del método político. Igual nos ponen en la bandera de EE.UU.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez