Laicos y sin corbata
06.07.08 @ 19:01:51. Archivado en política
Mariano Rajoy, Francesc Camps o la flamante Maria Dolores de Cospedal andarán relamiéndose de gusto con la presunción de la torpeza con la que el PSOE ha resuelto su Congreso. Con dos congresos más de este tipo Rajoy ya está sentado en la Moncloa. Y encima la crisis económica los acabará de hundir, dirán.
Grave error. Zapatero ha hecho el Congreso que mediática y políticamente le convenía. No hay sitio para el error. Ha retomado la esencia de su guión teatral en estado puro. Desde que arrancó con el talante, el buenísmo y hacer lo contrario de lo que se dice, sus éxitos le preceden. Zapatero tiene claro desde el principio que el fondo de la cuestión no está en la ideología política. Ahora manda la estética política. Por eso se rodea de verbos y frases y no de contenidos. Hay que hacer política, pero la política que quiere la gente. Para eso tiene a su lado verdaderos maestros del engaño, llámense Miguel Barroso o Miguel Sebastian, cada uno en lo suyo.
Y el Congreso ha ido a buscar esa estética y resolución política. Primero: El PSOE ha reconcentrado el poder en unas solas manos. Se acabaron los políticos con ideología y capacidad. Ahora toca pipiolos que solo hagan lo que el jefe dice. Ahora se habla mucho de Leire Pajín. ¿Qué levante la mano alguien que le conozca una propuesta socialista, política o ideológica que signifique realmente un cambio en los cometidos encomendados? Nada de nada. Pura estética de cambio. Como lo de alardear de una dominicana en la ejecutiva para encargarse de desigualdades e inmigración. Un político de izquierdas copiando a Sarcozy que ha puesto a una argelina en el propio Gobierno para iguales menesteres, pero con presupuesto y capacidad de decisión. A Zapatero ya no le sirve ni Jordi Sevilla, porque hacía de malo cuando no tocaba. En el Gobierno que manda sobre el partido solo se hacen maldades cuando las manda el jefe. Y el perfil buscado para esas maldades son los de Bibiana Aído o Leire Pajín.
Segundo: asuntos como la laicidad, el aborto o el optimismo ante la crisis son como los de la corbata. Quedan que te cagas ante la opinión pública. Este es un país que todavía perseguiría a los curas si pudiera, aunque después vayan todos como locos a hacer de costaleros del Cristo de ls Lágrimas. Pero es como los nacionalistas con la Selección Española. ¿Qué coña es esta de los crucifijos? ¿O los apóstatas? Resulta que el propio PSOE convierte en problema lo que ya no es para la sociedad española. Pero queda bien ir a la puerta de los obispados a decir que eres un apóstata y que te lo pongan en un oficio con sello del Vaticano.
Zapatero no va más allá de su línea de flotación. Hace años que el español se hace laico al día siguiente de que el niño tome la primera comunión. La ciudadanía va a misa cuando se muere el padre de un amigo o a la boda de una amiga. Pero después vive olvidando incluso a Dios si no es por acto reflejo cuando cae una enfermedad o es invocado en un juramento. Por eso la laicidad no es una heroicidad o un planteamiento política de fondo. Es pura estética política sobre la fe que no sobre la razón. No hay debate sobre la religión, porque destaparía el afán de las nuevas religiones laicas. Hay un artículo de fe para no tener fe.
Como el aborto. Hace años que aborta quien quiere sin que nada pase hasta que alguien tiene interés político de que pase. Pase usted por una farmacia al día siguiente de los Sanfermines, las Fallas o San Juan y ya le dirán que pastilla es la más solicitada. Por eso también en este caso todo es pura estética, cuando los ciudadanos ya ejercen su derecho al margen de las limitaciones que impone la ley. Casi estoy poder decir que Garzón montó el circo de las detenciones de las abortistas para dar pie al circo del Congreso del PSOE. Este es el modelo de praxis política que le hace ganar votos a Zapatero. A Zapatero. No al PSOE, porque de esta situación es que el proceso de desideologización política que introduce la actitud infantil de Zapatero y su nomenklatura a lo que leva a es a la desaparición del PSOE como partido de izquierdas. Solo es una maquinaria para utilizar en la conquista del poder. Ya lo verán ahora cuando el nuevo aparato de Leire Pajín caiga sobre el llamado Partido Socialista del País Valenciano y arrase con todo lo que huela a País, Valenciano y Socialista. Unos cuantos pipiolos para obedecer las instrucciones que conquistan votos.
Por eso este PSOE ha quedado marginado del debate que hay en Europa sobre la necesidad de construir un pensamiento progresista ante las crisis que trae la globalización. Han recurrido a Felipe González, pero no al PSOE de Zapatero.
Y mientras Rajoy, Camps, Cospedal o Costa esperan del desgaste del gobierno con la crisis económica en lugar de ponerse a hacer política. A lo mejor es que no saben.
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Comentarios:
No creo que Rajoy, Camps, Cospedal, Costa, u otros personajes destacados de la Oposición, se alegren de estas actuaciones. En cuanto a hacer política, creo que, algo, ya se está haciendo. Cosa diferente es que "llueva a gusto de todos".
¿Que es lo que propone Ud.?
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Jesús Montesinos
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