Zapatero no es de izquierdas
05.07.08 @ 10:35:21. Archivado en política
Manuel Azaña era un político republicano y de derechas que el franquismo irredento se empeño en revestir de republicano de izquierdas por las conveniencias del guión. Cualquiera que lea sus escritos concluye claramente en su posición ideológica, a la vez que debe admitir que toda su acción política estaba encaminada a sacar a España del siglo XIX donde se había instalado por culpa, precisamente, de la derecha caciquil.
Zapatero es un político radical y sectorario que la propia derecha española actual y las necesidades místicas de su propio partido sitúan a la izquierda, aunque de sus propios discursos (no se le conocen escritos) solo se pueda extraer una acción política encaminada a romper una cantidad de tópicos forjados en la España del siglo XX y a los que contribuyó el posicionamiento de izquierda política sustentada por su propio partido.
No es que haya paralelismo entre Azaña y Zapatero (ya quisiera el segundo), es que ambos sirven de ejemplo de como la fuerza del destino y su propia voluntad de hombres-espectáculos los lleva a configurar un rol que no es realmente el que les corresponden o sienten. Ni Azaña era de izquierdas aunque cumpliera el papel de intentar modernizar España. Ni Zapatero es de izquierdas porque quiera incorporar al programa congresual del PSOE y del Gobierno valores actuales como la eutanasia, nuevos supuestos para el aborto o mande a la ministra Bibiana Aído a desfilar al frente de la carroza el Dia del Orgullo Gay. Azaña era de derechas y le tocó hacer la revolución republicana en una España convulsa y Zapatero es un vanidoso sectario que quiere pasar a la historia por inventar como ideología de la izquierda lo que es, simplemente, efecto de los tiempos que corren.
Y me he ido por todo este largo preámbulo porque el enunciado de las dos primeras sesiones del Congreso del PSOE, lo que se conoce de las ponencias o las declaraciones de sus llamados líderes renovadores, permiten concluir hacia dónde va esta llamarada revolucionaria que quiere hacer Zapatero. A lo mejor simplemente es que no ha enterado que mayo del 68 ya ha cumplido treinta años y consiguió sus efectos sociales; que el estado del Bienestar ha ido y ha vuelto por Europa dos o tres veces tras la Segunda Guerra Mundial. O que es más de izquierdas lo que hace Gadaffi con la agricultura en Libia que la chorrada de negar los trasvases en España. La decisión de los presupuestos conservadores de Busch de orientar la inversión federal hacia trenes y transportes colectivos en lugar de carreteras es más de izquierdas que el plan del Ministerio de Transportes de Zapatero, anclado en la política de carreteras que diseñó Largo Caballero cuando fue ministro de Primo de Rivera.
¿Qué izquierda quiere ser Zapatero? ¿O es que Zapatero no sabe lo que es la izquierda y con ese planteamiento también nos engaña? Más bien me inclino por lo segundo. La izquierda va siempre por delante de la sociedad, porque actúa de promotora de la modernidad. Y la sociedad española tiene más que aceptados principios que ahora los quieren convertir en leyes solo por provocar al PP y así entablar una batalla electoral por el poder. Zapatero entiende que ser de izquierdas es solamente conquistar el poder y derrotar a la derecha. Y lo peor es que convierte el PSOE en una prolongación de esta actitud política, con los efectos futuros que esto provocará en las dinámicas españolas. ¿Quién tenía más sentido de lo que es política social de izquierdas Matilde Fernández o Leire Pajín? Fernández entendía las desigualdades como una conclusión más de la crisis estructural del capitalismo y Pajín como un asunto de El Corte Inglés: unos compran faldas y otros pantalones cuando todos deben vestir igual. Este es el cartel izquierdista de Zapatero.
La izquierda en cualquier parte del mundo negro o blanco tiene otros objetivos, a veces desdibujados por una cuestión de confusión entre ideologías en un ambiente globalizado. Y a cualquier lector que repase programas o acciones de la izquierda democrática pensante y actuante le resulta vergonzante el traje del que se ha revestido Zapatero e intenta disfrazar al PSOE. Ni el PP es más de centro porque Rajoy haga un nuevo cálculo electoral, ni el PSOE de Zapatero es de izquierdas (ni siquiera socialista y mucho menos socialdemócrata) por alardear de moderno solo por provocar a su favor el voto contrario a la derecha. A Zapatero lo que le hubiera gustado ser de verdad es alcalde de Marinaleda, que es una comuna prerevolucionaria de la Guerra Civil trasladada al siglo XXI.
Aunque estoy seguro que en lo que queda de Congreso aún veremos más y mejores representaciones. ¿Qué tal Zapatero disfrazado de Pablo Iglesias?
Comparte esta información
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Jesús Montesinos
autor
Contacto








