Eurocopa hasta el 2012
01.07.08 @ 20:22:38. Archivado en Cosas de la vida
Esto del fútbol es tan singular que cuando pasa lo de esta Eurocopa destapa un sin fin de efectos que nadie podía pensar que estuvieran ahí, justo debajo del balón. Creo que desde la firma para la entrada en la Unión Europea, nadie como los españoles la pasada semna se había sentido más orgulloso de ser español. Ni en tiempos del capitán Alatriste.
De entrada estoy seguro que a Zapatero le hubiera encantado que la cosa hubiera durado hasta el 2012. Una gloria salir todos los días en la tele para decir que somos de puta madre. Hasta se atrevió a decir que “era un éxito que este fuera el primer gobierno de la democracia que ganaba una Copa de Europa”. Genial. Si no se lo llega a inventar Alfonso Guerra, a Zapatero debería haberlo inventado Fraga, que también ese mismo sentido patrimonial de las cosas del Estado.
Y, además, una semana sin crisis. Porque la crisis desapareció de la cabeza de los españoles con el último penalty a Italia y todavía no ha vuelto. ¡Milagro! ¡Ven como tenía razón Zapatero y no había crisis! Hasta cuando Solbes hablaba hoy de que lo peor está por venir sonaba como a algo ajeno; un mal que sufren italianos, rusos y alemanes ¡Viva el fútbol! Hasta cambiaron los papeles. En la COPE hablaban de “la roja” y en la SER (¡que magníficas retransmisiones las del equipo de Manolo Lama) rezaban el padrenuestro y el ave maría cuando Iker volaba.
Pero hay más. El fútbol ha descubierto que lo de los nacionalismos es una coña. Las banderas y los gentíos en el País Vasco y Catalunya eran tantas como en Sevilla o Valencia. ¿Dónde estaba Ibarretxe? Pues gritando los goles como cualquier hijo de vecino. Así que a partir de ahora mucho cuidado con creerse inventos que resultan cosa de cuatro. Llega Torres a la portería alemana y acaba con Sabino Arana.
Y ahí no queda la cosa. De los 18 millones de personas que vieron el último partido casi la mitad fueron mujeres. Magnífico. Esta vez no hubo que hacer dos rincones en la casa: uno para que los hombres vieran el fútbol y otro para las mujeres preparando la cena. Ellas se sumaron a la causa roja y gritaban más que el marido. Y eso que la Bibiana Aído no había dado consignas al efecto contra este juego machista. Le dijeron: “¡Callate niña, no la jodamos!”
Y jóvenes. Millones de jóvenes en las calles. Este es un país tan joven que hasta Aragonés parecía un chaval. Y decían lo de la pirámide de edad y lo de un país envejecido. ¿De dónde salen tantos chavales? Jovenes, marchosos y con ilusión. Esto del fútbol es la hostia.
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Jesús Montesinos
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