No es cosa de ricos o de pobres. Es cosa de los que se espabilan o por casualidad encuentran a tiempo el camino para salir de la crisis y de los que no saben por dónde está la puerta de salida. Díganselo a Telefónica que para el día 4 de julio ya tiene una demanda de 120.000 teléfonos “iPhont” de Apple y todavía no lo ha colgado de los escaparates. O a o Audi, que de repente se han encontrado con millones de impactos publicitarios porque España llegó hasta las semifinales de la Eurocopa. O a Iberdrola Renovables que está tan de moda que la citan como negocio con futuro hasta los más importantes “gurús” de la economía mundial.
La crisis va por barrios. No por sectores. Mientras unos andan espabilándose para situarse en primer puesto de salida en la próxima economía que marca el nuevo paradigma, otros lloran por las esquinas o piden que Zapatero, Camps o Esperanza Aguirre les salve de la desaceleración. Por eso resultaba estaba semana un tanto patético observar el recorrido de los empresarios valencianos por Bancaja, la Cam, la Generalitat y la delegación del Gobierno pidiendo auxilio para que nada cambie.
Bien es cierto que, como dice la “economía de Tarzán”, no hay que soltar una liana hasta que no podamos coger la otra. Pero ese paseo de los empresarios por la autoridad civil, militar, financiera y religiosa si pudieran hacerlo es más miedo que buscar la nueva liana. Si Iberdrola apuesta por los renovables (economía sostenible), Telefónica por el “IPhont” (economía digital) o Audi por la publicidad en la Selección (economía de las emociones), lo hacen partir de un riesgo que puede salir bien o mal. Pero si sale bien el negocio es inconmensurable. Para regodearse en la crisis ya estamos todos, sobre todo el Gobierno de España y de Zapatero que disfruta más de la tragedia que de la comedia.
Todos estos empresarios que ahora van en peregrinación fueron avisados hace años de mil maneras que la crisis venía. Zapatero no quiso ni quiere reconocerlo por razones puramente políticas y electorales. Pero los empresarios por puro temor al riesgo. Demasiados años disfrutando del mercado sin un balance a la contra. ¿Quién se atreve a dar el salto en busca de una nueva liana? Ni han hecho lobbys, ni han organizado las asociaciones para formalizar la prospectiva sobre el próximo modelo económico y empresarial, ni han fortalecido las instituciones financieras. ¿Cuándo empezarán estallar, por ejemplo, las cajas rurales? Algunas ya no pueden ni pagar las nóminas. Pero unos y otros tiraron de gaveta y parecía que el dinero y los clientes no se acababan nunca. ¿Alguién pensó que la energía habría que comprar a una Francia nuclear o un gorila que manda a su capricho en Venezuela? Aquí solo se piensa en mañana. Pasado ya es el siglo que viene.
Por eso la crisis acabará triturando a unos y relanzando o acunando a otros. La palabra lo dice: oportunidad o riesgo. Pura catarsis. Pues ya hay espabilados que avanzan por el riesgo a dominar la nueva etapa económica y otros que van a quedarse para vestir santos. Apuesto que ya podemos hacer la primera lista.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez