Hoy tengo que pedir perdón a millones de españoles que el domingo por la noche fueron castigados por otros quince millones y medio de españoles que vimos los penaltys del partido España-Italia. ¡Toma ya, macarroni!
Le pido perdón a mi mujer, que no le gusta el fútbol ni entiende esta fiebre de venganza contra Italia. Y al vecino que a las doce de la noche protestaba por las pitadas de los coches en la calle. Y a los amigos a los que desperté para regocijarme, cuando ellos estaban casi dormidos.
Y en nombre de quince millones y medio de españoles de Catalunya, País Vasco, Andalucía, Navarra, Galicia o Madrid hay que pedir perdón a todos esos nacionalistas del País Vasco, Catalunya, Galicia, Andalucia o Navarra que vieron como sus camaradas de bandera chiquita gritaban ¡GOOOOOL DE ESPAÑA! Perdón por sentir alegría por la victoria española.
En fin, que teniendo en cuenta que a las once los niños duermen, los abuelos también y los del PP ya tenían su propia fiesta, pues resulta que cuando juega y gana la selección nacional española de fútbol dos tercios de los españoles se ponen a saltar. ¡Coño! ¡Sigue existiendo España! ¿En qué quedamos? ¿Para esto se hizo el pacto del Tinell y Zapatero negoció con ETA?
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez