Políticos y periodistas andan poniendo titulares a sus propias palabras sobre el lío montado tras el trasvase del Ebro a Barcelona. Y como es normal, lo fácil es poner muchas veces “la guerra del agua” como si fuera una cosa única en la vida. Ignorantes.
¿Cómo se atreven algunos a decir que esta reclamación valenciana del agua es de hace dos días? En 1869 el ayuntamiento de Vinarós reclamaba un trasvase del Ebro, aunque ahora su alcalde, el socialista Jordi Romeu, calle por disciplina de partido.
Y durante el siglo y medio después hubo manifestaciones, escritos y enmiendas en los parlamentos de la época, e incluso hay un trozo de canal que diseñó la República, ejecutó en parte el franquismo y añadió dos paredes algún ministro de Obras Públicas de la etapa democrática socialista.
La reivindicación del trasvase del Ebro para diferentes menesteres (agricultura, telares, papel, ocio, etc.) es en esta Comunidad más vieja que las plantaciones de arroz en el Delta, cuestión que tampoco debe olvidarse.
El trasvase y el PHN los defendió Felipe González con el apoyo de CiU para acabar con las “guerras del agua” y ha tenido que ser un gobierno socialista con Zapatero, Montilla y el tripartito quien acabe finalmente con cualquier aspiración. Y dicho esto, para acabar con la “guerra” que dicen los ignorantes, alguien deberá empezar a poner el sentido común encima de la mesa.
Porque si algo está claro para los próximos años es que ni la guerra del agua la gana el sur (como siempre) ni el norte va a alcanzar la victoria a base de mermar los recursos sudistas. Más cosas claras: Zapatero será el príncipe de las mareas y Rajoy se ahogara en un vaso de agua.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez