El milagro económico de Zapatero no nos va a costar un duro. El dinero de más que tiene en caja lo necesita el Gobierno para atender las necesidades de gasto que originan las llamadas medidas sociales, que son la oferta a la izquierda que hace el nuevo presidente para acabar para siempre con las clases medias.
El discurso de investidura de Rodríguez Zapatero ayer en las Cortes nos llenó de afición a la torería. Como si viéramos a Curro Romero, arrimó pero no corrió peligro alguno. Compromisos duros ni uno. Pero hay que aplaudir al debutante porque sabía lo que quería el público: todo bueno, bonito y barato. Hasta la crisis era buena, bonita y barata. Al fin y a la postre por algo Chiquilicuatre fue el más votado para Eurovisión el mismo día que Zapatero resultó ganador de las elecciones.
Como era de esperar Mariano Rajoy le entró al detalle, pero de poco le sirvió, porque la afición está con el talante, la democracia y un poco de sangre en la taleguilla. Ahí están los resultados electorales del día 9, que le dieron perdedor al PP por mucho que ahora no quieran recordarlo. Y recuerden también que las elecciones se pierden, no se ganan.
Pues como Zapatero ganó las elecciones con ese dominio del ruedo, hasta dijo que los hombres tendremos cantidad de meses para cuidar los niños al igual que las mujeres. Aunque no aclaró quién pagará a las empresas el puesto de trabajo cesante. Igual es una ley solo para funcionarios y adyacentes. Y cuando dibujó ese país delicioso que tan moderno se ha vuelto en los últimos años, el único pero fue reconocer que hay una desaceleración que no llegará más allá de la primera parte de la legislatura. Aunque menos mal. Hace solo un mes esa desaceleración ni existía. Por eso Rajoy le pedía el milagro en forma de alternativas como las que desgrana permanentemente Alan Greenspan, pero ni flores.
El norteamericano, responsable de la política financiera de aquel país durante gobiernos demócratas y republicanos, dice claramente que por encima de las turbulencias globales la situación en España es doblemente crítica, porque no se ha hecho nada de nada en los últimos cuatro años. Para el yanqui no existen esas fortalezas que menciona Zapatero. Somos más vulnerables. Y esas explicaciones le pedía Rajoy ayer, aunque Zapatero sabía mejor lo que tenía que decir a los escuchantes: bueno, bonito y barato y el Plan de Choque que nos salvará del paro estadístico. Rajoy no se dio por enterado. Todavía no entiende como ha perdido las elecciones frente a las ideas de Zapatero ¿Y de la propuesta sobre los inmigrantes? Pues nada: los devolvemos a casa en dos barcos como Exodo. Nada creíble, pero muy bonito. ¿A que es como un milagro mesiánico?
¿Y ha aportado soluciones Zapatero en su discurso? Pues sí. Ha aportado milagros. El socialismo utópico de Proudhon convertido en discurso de investidura. ¿Y así se pagan las hipotecas? Ese no era el tema de ayer. Creo que Pedro Solbes no ha acabado los deberes a tiempo y solo ha enunciado las maneras de lo que va a ser el Plan de Choque: la devolución del adelanto del IVA, reducción de la carga fiscal para la rehabilitación de pisos y hasta un incremento de la competitividad. Y mucho gasto para repartir en los bolsillos de los españoles de renta baja. La clase media es una especie a extinguir ¿Pero cómo conseguir esto? ¿De dónde saldrá el dinero? Pues por eso es un milagro lo anunciado por Zapatero.
Sábado, 18 de febrero
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Francisco Rubiales
Carlos Ruiz Miguel