Los empresarios de la Comunidad Valenciana, reunidos bajo el paraguas de la CIERVAL, han planteado muy claramente una lista de fórmulas concretas para aliviar la crisis. Hay que felicitarlos por que, por vez primera, no recurren al consabido victimismo del que suele hacer gala la sociedad civil cuando pide de comer a la nobleza política.
Y por eso piden que el próximo gobierno invierta en rehabilitación de viviendas, lo que resulta lógico y productivo si tenemos en cuenta la paralización de la vivienda nueva. Una empresa de puertas puede mantener empleo y negocio arreglando puertas de casas hechas. Al fin y al cabo las puertas nuevas de las casas nuevas venían últimamente de China.
Y piden más VPO, que eso no se hasta qué punto acabará siendo un peligro futuro. Si todas las anunciadas se construyen el riesgo financiero y social es tan importante como el creado con la super oferta de vivienda libre. La crisis de 1983 fue producto de este tipo de viviendas protegidas y acabó con todos las cajas en la UVI.
Y ofrecen una propuesta muy constructiva para el paro de la construcción. Que el Gobierno lo forme para dedicarse al turismo. Cuestión difícil, pero factible. ¿Puede un magrebí hacer una paella? Pero, en fin, es una salida. Más interesante que la formalizada por Zapatero, que quería pasar a los obreros del ladrillo al I+D+i.
Lo que creo que el gobierno no aceptará serán los beneficios fiscales que piden para desarrollar actividades productivas. Los milagros que prepara Zapatero más bien son de Cáritas. Además que con el déficit de caja que va a tener en un año su máximo interés será recaudar no producir.
Aunque lo curioso es que la reacción patronal llega al mismo tiempo que algunos en Bruselas vuelven a montar bronca contra el urbanismo valenciano. De Marbella o Sitges no hablan. ¿Recuerdan en la CIERVAL que así empezó la crisis hace tres años?
Hace unos años cuatro descontentos que habían perdido los privilegios disfrutados durante años en su chalet ilegal en Jávea o Alfás del Pi montaron una bronca, a la que se apuntaron todos los mercados competidores con las cosas valencianas. El Gobierno de Zapatero otorgó con su silencio. El de Camps estaba en otros juegos. Y los empresarios valencianos, como siempre, cada uno fue a lo suyo. Yo esta vez les mandaría los Tercios de Flandes.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez