El anuncio de un contrato para la integración de los inmigrantes en la Comunidad Valenciana ha levantado ampollas. Los diputados socialistas en las Cortes valencianas se pusieron de inmediato a repartir leña, mientras el ministro del ramo, Celestino Corbacho, pidió hablar con el conseller Rafael Blasco para ver lo qué podía hacer juntos. Y es que Corbacho viene de Hospitalet, donde ya han tenido que hacer algo al respecto. Amen de que en Catalunya andan resolviendo lo de los inmigrantes estudiantes.
Mientras los piratas asaltan nuestros pesqueros y un buque de guerra patrio acude presto a la liberación de nuestros hombres allá en tierras del moro africano, surge de nuevo el gran asunto pendiente de nuestro ser. ¿Somos liberales? ¿Conservadores? ¿Acaso socialdemócratas? ¿Socialistas de nuevo cuño? Un día invadimos Perejil y ahora los cañones apuntan a los piratas de Somalia. ¡Que país!
La ministra de la Igualdad fue parida para tratar de equilibrar a hombres y mujeres, como ocurría en el patio de “La Verbena de la Paloma”, pero descubierto el pastel de que la igualdad es un valor a incorporar al Gobierno de España, esta joven ministra va a tener más faena que Maria Antonia Iglesias cuando actuaba de Urdaci en TVE. Los gobiernos toman valor por sus decisiones, nunca por sus nombres.
Políticos y periodistas andan poniendo titulares a sus propias palabras sobre el lío montado tras el trasvase del Ebro a Barcelona. Y como es normal, lo fácil es poner muchas veces “la guerra del agua” como si fuera una cosa única en la vida. Ignorantes.
La cuestión no es si Barcelona tiene sed. Ni siquiera si tiene derecho a una cantidad de agua del Ebro por causa de la sequía que asola España. La cuestión tampoco es lo que diga el Gobierno de España o lo que diga el Estatuto de Catalunya. O el de Aragón, que se ha apropiado del Ebro y sus afluentes leridanos.
Suena bien el nuevo Gobierno de Zapatero. Y suena mejor cuando lo comparas con la rancia discusión que hay en el seno del PP, sea real o amplificada mediáticamente por amigos y enemigos con derecho a pernada. Pero suena bien porque parece que en la cabeza de su hacedor ha aparecido una brillante idea: ha cambiado el paradigma y debe cambiar el perfil de quienes gestionen ese paradigma.
Millones de personas no tienen otra obsesión en la vida que conocer los nuevos ministros de Zapatero y dónde han metido la antorcha olímpica para que no la queme un monje budista. La sociedad está obsesionada con estos asuntos y el pago de la hipoteca, el paro, la inflación y el fracaso escolar les tiene sin cuidado.
Cada día viene alguien con la noticia de que ha cerrado esta o aquella inmobiliaria o de que esta o aquella empresa está inmersa en un proceso de suspensión de pagos y los consiguientes parados. En la Feria SIMA de Madrid no se habla de otra cosa. Lo de vender pisos ha pasado a segundo plano.
El milagro económico de Zapatero no nos va a costar un duro. El dinero de más que tiene en caja lo necesita el Gobierno para atender las necesidades de gasto que originan las llamadas medidas sociales, que son la oferta a la izquierda que hace el nuevo presidente para acabar para siempre con las clases medias.
Los empresarios de la Comunidad Valenciana, reunidos bajo el paraguas de la CIERVAL, han planteado muy claramente una lista de fórmulas concretas para aliviar la crisis. Hay que felicitarlos por que, por vez primera, no recurren al consabido victimismo del que suele hacer gala la sociedad civil cuando pide de comer a la nobleza política.
Alucinado estoy de comprobar como toda la troupe mediática de la izquierda zapateril ha descubierto de repente que hay una crisis en la economía española, cuestión que aún estoy por creer. Sigo definiendo la cosa como una catarsis.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez