De entrada resulta patético que este país ande como loco por un debate televisivo entre los dos líderes políticos del momento. Desde Alaska a Chile o desde Reino Unido a Malta la utilización de la televisión como medio político es algo tan normal como el resto de los medios. Aquí está en un altar a derribar. ¿Por qué no le hacemos el mismo caso a las muertes de las mujeres?
Por eso esta historia del debate entre Zapatero y Rajoy es toda una movida hábilmente montada por políticos y periodistas para tener la cosa cogida por los cataplines. Es una forma de mantener el sistema, por eso cuadran hasta los adverbios que pueden utilizar en las intervenciones. Es un circo mediático retroalimentado con la liturgia de quién fue el ganador. No creo que influya ni en los votos de los indecisos. Influye en los titulares de los periódicos que toman partido, como les corresponde hacer. Que cuente, ya llevamos dos días de sumas y restas.
Porque como la televisión es espectáculo quien gana es quien mejor espectáculo ofrece. Les cito dos casos. Uno el de Clinton con Busch padre. Cuando llevaban un largo tiempo hablando de política y de alardes sociales y de Kansas o de los cereales, de la droga o de la inmigración, Clintón se hartó y le dijo: “Oiga, que todo es economía, estúpido.” Y ganó las elecciones porque sintonizó con una palabra el interés ciudadano. Del resto del debate nadie nunca supo.
O el de Marcelino Camacho (CC.OO) con Nicolás Redondo (UGT) al principio de la democracia. El de Comisiones puso al de UGT contra las cuerdas hasta que Redondo le dijo la frase terminal: “En todo mientes. Mientes Marcelino y tu lo sabes.” El de UGT ganó el debate y del resto nada se supo. Yo del lunes recuerdo las veces que Rajoy le dijo mentiroso a Zapatero, el cuento de la niña y lo bien que va España gracias a Zapatero.
Pero esto no es nada. El debate del próximo lunes saldrá en los periódicos del domingo anterior y aguantará hasta el día 9 para calentar los motores de las urnas. ¿Sería esto posible en un país donde la televisión no fuera considerada un altar? Una valoración ridícula, porque hay más gente pendiente de Internet en algunas horas que de la tele. Y nadie decide titularizar como ente público a Google. Y perdón por lo dicho, que igual a alguien se le ocurre.
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Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez