Con o sin malversas intenciones, el coordinador del Libro Blanco Universidad-Empresa, Rafael López Lita, le gastó el viernes una mala pasada al rector de la UJI, Francisco Toledo.
El Libro Blanco concluye que contratadores y sociedad en general no están muy contentos con la UJI. Los empresarios tienen sus reservas respecto a la eficacia de la UJI y los ciudadanos la ven como un ente aislado y ajeno a la sociedad. Un total desamor la semana de San Valentín.
Pero resulta que Toledo y su nomenclatura han concluido, con o sin razón, que era hora de pedirle cuentas a la Generalitat porque no paga lo que debe. ¿Para qué quieren más dinero si no son capaces de dar un buen servicio a la sociedad? es la pregunta que cabe hacerse. Las universidades piden porque dicen que lo necesitan, pero amparándose en su autonomía nadie controla en qué y cómo se gastan e invierten el dinero. Los llamados consejos sociales, que serían el equivalente de consejos de administración o de junta general de accionistas, ni revisan las cuentas. Ninguno de sus miembros quiere un problema con un catedrático y mucho menos con un rector.
No se qué técnica de estudio ha utilizado Lita para hacer el Libro Blanco, porque ya hay paganos generosos que aclaran que a ellos nadie les ha preguntado. Pero en cualquier caso choca el balance del Libro con los afanes presupuestarios de la UJI. ¿Qué tienen qué decir la Fundación y el Consejo Social ante semejante desamor? Pues como es habitual nadie dirá nada y seguiremos sin saber cómo van a solucionarse las quejas de sociedad y empresarios, tal como las enuncia el catedrático López Lita.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez