La historia se repite porque alguien abrió una herida que estaba cerrada. Ahora, en 2008, los del PP de Aragón y de la Comunidad Valenciana andan medio a la greña por el trasvase sobrante del agua del Ebro. ¿De qué me sueno esto?
Pues de que hace unos quince o dieciséis años pasaba lo mismo en el seno del PP, en el PSOE y en el seno de todas las fuerzas políticas. Los de Aragón no querían ceder un litro del agua, los de la Comunidad la reclamamos porque nos hace falta y los de Catalunya hacían lo propio desde todos los frentes.
Tampoco era nuevo hace tres lustros. Así ocurre desde que en 1869 el pleno del ayuntamiento de Vinarós pidió un trasvase de agua del Ebro para el norte de Castellón.
Por eso en 1993 el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, viendo lo que pasaba, puso a todos firmes bajo el proyecto del Plan Hidrológico Nacional, que decretaba trasvases, pantanos y hasta algunas desaladoras.
Y en ello estaban todos y así lo siguió cumpliendo el Gobierno de España de Aznar y los autónomos de uno y otro color hasta que llegó Rodríguez Zapatero y Cristina Narbona y para gobernar tuvieron que cargarse el consenso logrado por González. Y ahora hemos vuelto a empezar la historia cainita. Es la cuarta o quinta vez que se repite el juego desde que Primo de Rivera y el Gobierno de la Segunda república comenzaron con esto del PHN. Por lo tanto que no vengan ahora con que si el PP de Aragón y el de la Comunidad Valenciana están en desacuerdo en el programa electoral.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez