Ahora que Jaime I se pasea otra vez por los campos de su Reino no está mal echar una mirada a las últimas conclusiones que manejan los maestros en geopolítica del futuro. Que conste que hay catedráticos y empresarios que piensan en este escenario. Los políticos están solo pendientes de las elecciones. Ni siquiera miran las cifras del paro y de la bolsa.
Unos dicen que las futuras demarcaciones administrativas las marcarán las Confederaciones Hidrográficas, por aquello de controlar el agua. Y otros dicen que los nuevos territorios vienen fijados por los consumos globales de energía. Pero en cualquier caso todos concluyen que nada será igual en unos años. Cambia el ciclo económico, el climático y hasta el territorial.
Y como ejemplo valga la ciudad de Valencia. El “cap i casal” fue primero ciudad amurallada. Pero el futuro ya no se conforma con una ciudad que alcance como mucho hasta Torrente o Sagunto. Ese ya es terreno conquistado por Rita y sus sucesores. En atención a las dinámicas territoriales europeas el área metropolitana de Valencia es el triángulo formado por Gandía, Requena y Castellón.
No acaba ahí la cosa. En los mismos estudios de geopolítica aparece otra gran concentración urbana al sur, aunque esta vez rota por una barrera administrativa. Benidorm-Alicante-Elche-Cartagena y Murcia son un todo, por encima de los odios rivales.
Los son a efectos de redes de comunicaciones, de suministros energéticos o hábitos residenciales. Y da lo mismo que Elche se considere el reverso de Alicante o que Cartagena aspira a su tradicional cantonalismo. Cuando es fiesta en Alicante y no lo es en Murcia las colas para a Ikea son más largas que para manifestarse en defensa del hecho provincial.
¿Una barbaridad toda esta geopolítica que se alumbra? ¿Alguien les iba a decir a miles de madrileños que acabarían viviendo en Ciudad Real porque el AVE tarde media de esta ciudad a la estación de Atocha? Pues lo mismo con el área metropolitana de Valencia o en Alicante. El 2015 no tendrá que ver con el actual marco de convivencia, ni siquiera en la férrea demarcación universitaria.
Claro está que en el caso de Valencia esto significa absorber Gandía y Castellón. Y eso pica mucho en la capital de La Plana. Por eso cabría también la posibilidad de que Castellón construyera su área metropolitana desde Sagunto hasta Torreblanca, con diseño estratégico de comunicaciones, residencias, escuelas, etc. Y lo mismo puede hacer Murcia por el sur, dejando a Alicante en tierra de nadie, que es un supuesto aterrador por mucha que sea la vanidad alicantina ¿Una broma todo esto? ¿Alguien pensaba hace seis meses que el juego político con la construcción acabaría en estas cifras del paro? ¿Alguien pensó alguna vez que si Bancaja y la CAM se hubieran unido no estarían ahora más fuertes para hacer frente a la crisis financiera? Todas esas cosas y otras muchas antes eran incorrectas. Ahora hay que meterlas en el ordenador y ver qué pasa.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez