Por suerte hay vida más allá de los políticos y de los partidos políticos. Y por mucho más suerte hay mejor vida más allá de la religión. Porque de lo contrario esto se parecería cada vez más a la Edad Media, donde solo valían las opiniones y dispensas de clero y nobles, hoy convertidos en Conferencia Episcopal y nomenclatura de los partidos. Tal vez por eso celebramos el aniversario de Jaime I como si la vuelta atrás fuera la solución.
La Iglesia tiene derecho a decir lo qué quiera y a opinar lo qué le de la gana. Incluso tiene derecho el deber de hacerlo como colectivo implicado en la sociedad. Tal cual lo pueden hacer los fontaneros o los médicos. ¡Faltaría más!. Tienen hasta el derecho a meter la pata diciendo las tonterías decimonónicas que dicen. ¿Por qué ese empeño en quitarles sus creencias desde otros fundamentalismos?
La Iglesia Católica llevó durante siglos de la mano a los reyes españoles para defendieran su propuesta religiosa. ¿Cómo van a estar callados ante lo que dice y hace Zapatrero? Pues que hablen. No le hacen daño a Zapatero y a la izquierda, para desgracia de Rajoy a quien hacen daño estos posicionamientos religiosos integristas es al PP. Por eso al PSOE le han venido de maravilla para distraer la atención del foco principal: la economía. Quien deberia poner el grito en el cielo por la faena que les han hecho son Rajoy y Pizarro.
Otra cosa es el juicio sobre lo que dice la Iglesia, tramontana como ella sola. Pero el fundamentalismo es algo muy extendido en esta época. No hace muchas horas una especie de confederación de cardenales islamistas han hecho lo propio pero declarando su apoyo a las listas progresistas. Dicen tantas tonterías como los del lado contrario, pero ya verán como en este caso el PSOE es más hábil y consigue diluir la versión mahometana de la declaración de la Conferencia Episcopal. Pero tanto unos como otros tienen derecho a hablar.
Se lo he escuchado a Román Bono, candidato elegido a dedo por María Teresa Fernández de la Vega para que lo acompañe en la lista del PSOE por Valencia: “ La política no es solo de los políticos”. Y tiene toda la razón. Es una paella sobre la que pueden opinar políticos, curas, maestros o periodistas, que lo hacen. Y todo dios.
Por lo tanto lo malo no está en lo dicho por la Conferencia Episcopal. Allá ellos con sus dimes y diretes y las tonterías que proclaman en el Siglo XXI. Ellos y los del otro mandamiento. La democracia cristiana hace muchos años que fracasó en España, donde el ochenta por ciento se declara político y solo el diez o el quince por ciento practicante. Aquí lo malo es el espíritu inquisitorial contra la opinión de otro que no sea el partido político, en este caso el dominante, que es el PSOE. ¡Guerra a lo políticamente incorrecto! En trompa han entrado contra las declaraciones de los obispos. ¿Por miedo? ¿Por temor electoral? No. Saben que los posicionamientos radicales de este tipo a quien perjudican es al PP. Lo hacen por puro principio de fe, por la defensa de la absoluta creencia en su verdad. Y, por tanto, ni la Iglesia, ni el ciudadano tiene derecho a discutir la palabra de Zapatero. ¡Palabra de Dios!
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez