De entrada resulta patético que este país ande como loco por un debate televisivo entre los dos líderes políticos del momento. Desde Alaska a Chile o desde Reino Unido a Malta la utilización de la televisión como medio político es algo tan normal como el resto de los medios. Aquí está en un altar a derribar. ¿Por qué no le hacemos el mismo caso a las muertes de las mujeres?
Para mi que los dos partidos han intercambiado los programas o las campañas a propósito, porque de otra manera no se puede entender la confusión creada en esta campaña electoral. Zapatero está diciendo las cosas que le corresponden a la derecha y Rajoy es el adalid con sus propuestas y lemas del discurso que debería venir por la izquierda.
Dice el sociólogo Gil Calvo que, como esto siga así, los españoles pasarán cada vez más de los políticos, que no de la política. El lo atribuye al clima de crispación, que sitúa en fracciones heredadas de la guerra civil. Para mi la cosa es mucho más reciente y simple. Es que los políticos se han encelado con su propio juguete con el poder y ya no recuerdan que este poder está creado para defender y representar a la sociedad. No al contrario: para defender y representarse a si mismo.
Durante los últimos años se ha dicho y abusado en demasía del término España se rompe, en alusión al apoyo prestado por el Gobierno de España a todos los movimientos nacionalistas e independentistas, que han provocado una acción centrífuga y, aun más, fraccionaria. Pero a medida que va pasando el tiempo resulta que esa siembra dislocante trae unas consecuencias en extremos no previstos.
Con o sin malversas intenciones, el coordinador del Libro Blanco Universidad-Empresa, Rafael López Lita, le gastó el viernes una mala pasada al rector de la UJI, Francisco Toledo.
La historia se repite porque alguien abrió una herida que estaba cerrada. Ahora, en 2008, los del PP de Aragón y de la Comunidad Valenciana andan medio a la greña por el trasvase sobrante del agua del Ebro. ¿De qué me sueno esto?
Ahora que Jaime I se pasea otra vez por los campos de su Reino no está mal echar una mirada a las últimas conclusiones que manejan los maestros en geopolítica del futuro. Que conste que hay catedráticos y empresarios que piensan en este escenario. Los políticos están solo pendientes de las elecciones. Ni siquiera miran las cifras del paro y de la bolsa.
Siempre he defendido que esto que vivimos no es una crisis a la manera clásica, sino una catarsis para limpiar el mercado, aunque haya un intento gubernamental por esconder el polvo debajo de la alfombra. Y la mejor prueba es que en sólo un mes hemos pasado de hablar de incertidumbre a buscar la solución en el mero hecho de recuperar la confianza mirando a las elecciones y en el balance de los bancos.
Por suerte hay vida más allá de los políticos y de los partidos políticos. Y por mucho más suerte hay mejor vida más allá de la religión. Porque de lo contrario esto se parecería cada vez más a la Edad Media, donde solo valían las opiniones y dispensas de clero y nobles, hoy convertidos en Conferencia Episcopal y nomenclatura de los partidos. Tal vez por eso celebramos el aniversario de Jaime I como si la vuelta atrás fuera la solución.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez