La UJI pudo licitar por fin las obras del llamado Parque Científico y Tecnológico donde piensan poner en marcha un sin fin de semilleros empresariales alrededor de la innovación en el conocimiento. La Generalitat le mandará pronto los dineros.
Todo esto es, simplemente, un lugar donde se promoviera el futuro empresarial de esta provincia. Pero me da la sensación que, como otros muchos inventos, va a quedar como una estructura administrativa para alimentar unas cuantas cátedras y catedráticos aún por ubicar.
Bien es cierto que al rector Francisco Toledo y a la UJI le han castigado el hígado varias veces con el retraso de la inversión que ahora anuncia. Antes fue Alicante, después Alicante, más tarde Alicante, por el camino Valencia y ahora toca Castellón. Pero el concepto que emana de la UJI suena academicista, burocrático y corporativo. Poco eficaz socialmente. Al contrario de lo que ocurre en otros lugares con estos proyectos.
Por ejemplo. Ayer mismo la prensa económica llevaba un anuncio del Parc Científic de Barcelona, apoyado por un sin fin de empresas que se benefician directamente de las investigaciones que allí se hacen. Pagan y luego recuperan la inversión en forma de conocimiento.
Otro ejemplo es el de Ave.li Corma: científico natural de Moncofa y que está al borde un Premio Nobel. ¿Cómo paga su trabajo y equipos? Investigando en diferentes campos, registrando patentes que las empresas pagan gustosamente por su utilidad experimentada. No le ha hecho falta ni un gran edificio ni un Campus con piscina.
Sábado, 18 de febrero
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel