La polémica por la suspendida visita del Papa a la universidad romana de La Sapienza ha tenido una repercusión en toda la opinión publicada europea menos en la española. Solo esta semana, cinco días después de que un amplio colectivo de profesores rechazaran la visita de Benedicto XVI, aparece alguna nota en los periódicos españoles. Somos tan laicos que ni siquiera nos preocupa la razón en la ciencia, que era el motivo de la conferencia del Papa. Solo debemos tener fe.
Y es que fuerza de talante este país está negando a marchas forzadas la existencia del propio debate sobre la tolerancia. Si en el caso de Manuel Pizarro como candidato del PP la izquierda se comporta dentro de los principios de la ética católica mientras el PP lo hace desde la visión capitalista de la ética protestante, en el caso del Papa es ya una posición de fe, como en otros muchos principios en juego en la España de hoy.
El debate entre razón y fe que lleva Benedicto XVI arrastrando por su papado es trasladable a España. Aún más. Si no fuera por las manías laicistas de este papa, diría que está sacado del contexto civil que vive esta nación de naciones. Aquí no hay sitio para la razón, poniendo el término en su posición más amplia y no reduccionista. Hay solo lugar para la fe. O crees en la verdad absoluta que deviene de la actual izquierda o eres reo de muerte. No a lugar para el debate sobre la razón, aunque las pruebas demuestren lo contrario. Hay que tener fe en Llamazares aunque su partido, Izquierda Unida, ande a cuchilladas por las calles de Valencia o Alicante. Pero no puede imponerse el debate de la razón cuando introduces la estrategia de Rajoy de poner límites al modelo político de Gallardón.
Ni siquiera a lugar al debate sobre si Gallardón representa la derecha y Rajoy la derechota. Es artículo de fe considerar a Gallardón progresista y al otro la caverna, que no se si será verdad o mentira la aseveración, pero hay derecho a dudarlo. Y esa falta de debate sobre la razón es la que lleva al PSOE actual a perderla por completo. No puedes buscar el voto por la fe. Eso es lo que ha llevado a 67 censores a rechazar que Benedicto XVI hablara en La Sapienza por defender el proceso que la Iglesia le hizo a Galileo. La izquierda solo se apoya en la fe, lo cual no quiere decir, evidentemente, que la derecha lo haga en la razón. Pero lo primero sorprende más que lo segundo. Al manos la campaña electoral del PP pide “ideas claras” y la del PSOE impone la “mirada positiva”. Solo las frases son todo un mensaje subliminal.
Dice una amiga seguidora de las vicisitudes que vive el PSOE en los últimos años que no entiende la auto inmolación permanente que transpiran los socialistas cuando hacen autocrítica. Primero no hay autocrítica: hay puñaladas traperas. Segundo: esto ocurre cuando no hay ideología dominante. Las guerras son siempre por motivos de fe, nunca por debates sobre la razón. Una de las dos partes siempre cree que debe imponer su idea a mazazos.
¿Alguien se atreve a disentir de lo que diga la Moncloa? Uno puede poner a trapo a Rajoy y decirle rico a Pizarro, pero no vale introducir el debate sobre la mediocridad del ministro socialista de turno. Por ser de izquierdas y del PSOE eres heredero de Erasmus y gran experto en finanzas, ciencia o transportes subterráneos. En ETA y economía son todos muy expertos y todos los demás unos pardillos. Así nos va.
Y esa es una notable diferencia entre el socialismo español y el resto del socialismo occidental triunfante; no el derrotado como Sègolèn Royal. Tony Blair triunfó a partir de valorar la razón del pragmatismo occidental. O Prodi.Y así le ocurrió a Clinton, cuando le hizo caso a Jereny Rifkin, que puesto en España hubiera parecido un neocon. Aunque resulte también curiosa la figura de estos neoconservadores, que defienden la secularización en Irak o Afganistán y en el mundo occidental vuelven a la cultura judeocristiana como base de nuestros rancios pasados.
El PSOE de hoy no tiene nada que ver con el socialismo moderno que pregonan la mayor parte de los pensadores. Incluso con esa mediocridad que caracteriza a sus dirigentes han convertido en artículo de fe desde el cambio climático de Al Gore hasta la imposición de los modelos universitarios de Bolonia. El mediocre siempre se defiende con la fe para evitar aceptar la existencia del contrario. El debate sobre la razón, que hasta Ratzinger asume en público, es negado en la España laica actual. Si tienes fe estás en el cielo; si crees en la razón eres del PP o estás en el infierno. Menos mal que cerraron la Santa Inquisición. ¿La cerraron?
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
José Pómez